Las otras prerrafaelitas: una exposición en Madrid rescata a las mujeres de un movimiento contado en masculino

El prerrafaelismo nació en Gran Bretaña en 1848 de la mano de siete jóvenes artistas que formaron la Hermandad Prerrafaelita con un propósito común: romper con las convenciones que dominaban el arte británico y alejarse de los principios de la Royal Academy. Su nombre resumía buena parte de sus intenciones. Frente a la tradición académica inspirada en Rafael (1483-1520), buscaban referentes en el arte anterior al Renacimiento italiano y reivindicaban una representación más directa y minuciosa de la realidad.

El movimiento, que tuvo entre sus principales figuras a Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt y John Everett Millais, y al que posteriormente se vincularon artistas como William Morris o Edward Burne-Jones, provocó desde sus comienzos tanto admiración como rechazo. Aunque la Hermandad se disolvió en 1853, sus principios estéticos sobrevivieron durante décadas y ejercieron una notable influencia sobre el arte victoriano. Sin embargo, durante mucho tiempo su historia se contó principalmente a través de sus protagonistas masculinos.

Ese relato es el que ahora quiere ampliar Fundación Mapfre con Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914), una exposición que abre este jueves al público en Madrid y que pone el foco en las mujeres que participaron en la evolución del movimiento. La muestra, comisariada por Pamela Gerrish Nunn, reúne 130 obras de más de 40 creadoras y propone revisar el papel que desempeñaron en el prerrafaelismo y en la transformación de la cultura visual británica entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX.

Elizabeth Siddal, Joanna Boyce, Julia Margaret Cameron, May Morris, Marie Spartali Stillman, Evelyn De Morgan o Eleanor Fortescue-Brickdale son algunas de las artistas presentes en un recorrido que reúne pintura, acuarela, grabado, fotografía, tejido, cerámica y vidriera, con préstamos procedentes de 65 colecciones públicas y particulares.

La exposición parte de una realidad que condicionó las carreras de estas creadoras: las mujeres tenían un acceso muy limitado a la formación artística oficial, a las instituciones académicas y a los espacios de exhibición. En este contexto, los principios del prerrafaelismo, marcados por la observación directa de la naturaleza, la atención al detalle y la independencia creativa frente a las fórmulas académicas, ofrecieron a algunas artistas una vía para desarrollar su trabajo fuera de los cauces tradicionales.

Pero su relación con el movimiento fue mucho más allá de la de modelos o musas de los artistas masculinos. Pintoras, fotógrafas, diseñadoras e ilustradoras participaron activamente en su desarrollo y contribuyeron a extender sus principios hacia ámbitos como las artes decorativas, la fotografía, el diseño textil o la ilustración. Algunas, además, encontraron en las redes informales de aprendizaje y colaboración vinculadas al entorno prerrafaelita una alternativa a las limitaciones que encontraban en las instituciones oficiales.

El recorrido, organizado en nueve secciones temáticas y con un desarrollo también cronológico, aborda precisamente las distintas estrategias que tuvieron que seguir estas mujeres para formarse, trabajar y conseguir visibilidad. La muestra analiza desde la influencia de las ideas de John Ruskin y las primeras dificultades para acceder a la enseñanza artística hasta la progresiva conquista de espacios de aprendizaje, reconocimiento y autonomía creativa a finales del siglo XIX.

La exposición también pone el foco en la búsqueda de una representación fiel de la realidad, una de las características centrales del prerrafaelismo. La observación minuciosa de la naturaleza permitía a las mujeres trabajar con motivos que tenían más a su alcance, como jardines, paisajes, interiores domésticos o miembros de su propia familia, en un momento en el que tenían vedados o muy restringidos determinados ámbitos de la formación artística. Esa misma asociación entre las mujeres y el trabajo paciente y minucioso, sin embargo, podía reforzar la consideración de sus obras como ejercicios de copia antes que como manifestaciones de una verdadera capacidad creativa.

La muestra aborda también la conexión entre el prerrafaelismo y el movimiento Arts and Crafts, que a finales del siglo XIX reivindicó la artesanía y el trabajo manual frente a la producción industrial. El bordado, la joyería, las vidrieras, la ilustración o el diseño textil se convirtieron así en espacios de creación en los que varias mujeres pudieron desarrollar carreras profesionales. May Morris, Mary Newill, Florence Camm o Jessie King fueron algunas de las creadoras que contribuyeron a renovar estas disciplinas.

La reivindicación de estas artistas es relativamente reciente. Aunque las mujeres estuvieron vinculadas al entorno prerrafaelita desde sus primeras décadas, no fue hasta el impulso de los estudios feministas a partir de los años ochenta cuando sus trayectorias comenzaron a recibir una mayor atención. La exposición de Fundación Mapfre se suma ahora a esa revisión histórica para situarlas no como figuras secundarias de un movimiento protagonizado por hombres, sino como creadoras que participaron en su definición, expansión y legado.

Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) podrá visitarse desde este jueves, 24 de septiembre, hasta el 10 de enero en la sala de exposiciones de Fundación Mapfre en Madrid. El proyecto ha sido organizado por la Fundación Mapfre con la colaboración de La Piscine - Musée d'art et d'industrie André Diligent, de Roubaix.ç

La otra vanguardia y Minor White completan la temporada en Fundación Mapfre

La exposición sobre las mujeres prerrafaelitas forma parte de la nueva temporada expositiva de Fundación Mapfre, que este jueves inaugura también otras dos muestras: La otra orilla de la vanguardia y la retrospectiva dedicada al fotógrafo estadounidense Minor White. Las tres podrán visitarse hasta el 10 de enero.

La otra orilla de la vanguardia, comisariada por Pilar Soler Montes, toma como punto de partida el libro Expresiones de la locura (1922), de Hans Prinzhorn, elaborado a partir de una colección de trabajos llevados a cabo por pacientes psiquiátricos del Hospital Universitario de Heidelberg. La muestra reúne dibujos, pinturas, esculturas, tejidos y objetos que durante años fueron considerados principalmente material médico y que posteriormente comenzaron a ser apreciados también por su valor artístico.

El recorrido establece un diálogo entre obras de la colección Prinzhorn y piezas de algunos de los principales protagonistas de la modernidad artística para explorar sus afinidades y paralelismos. La exposición plantea así una reflexión sobre quiénes han sido incluidos o excluidos de la historia del arte y cuestiona las fronteras tradicionales entre arte, diferencia y creatividad.

La tercera propuesta es una retrospectiva dedicada a Minor White, una de las figuras más influyentes de la fotografía estadounidense del siglo XX. Comisariada por Carlos Gollonet, reúne cerca de 250 copias de época y recorre las principales etapas de su trayectoria a través de cuatro secciones.

La muestra presta especial atención a las secuencias fotográficas, concebidas por White como conjuntos narrativos y poéticos, y recorre algunos de los temas más recurrentes de su producción, como la naturaleza, el paisaje, el retrato y el desnudo masculino. De las obras reunidas, unas 160 forman parte de las once secuencias que pueden contemplarse en la exposición, algunas de ellas nunca exhibidas en vida del fotógrafo y otras que no habían sido mostradas íntegramente en Europa.

La retrospectiva, que conmemora el cincuenta aniversario de la muerte de White, se construido principalmente a partir del legado conservado en el Princeton University Art Museum y cuenta también con préstamos del Portland Art Museum, The Museum of Fine Arts de Houston y Aperture.