El circuito del Jarama, primer templo de la Fórmula 1 en Madrid donde ahora compiten camiones o coches eléctricos
“Devolviendo al Circuito al lugar que le corresponde dentro del ocio y disfrute para todos los amantes del motor”. Con esa frase se presenta el Proyecto Jarama 2021 en la web del circuito. Una sentencia ambiciosa, pero que a la vez da cuenta de que el entorno automovilístico ubicado en el municipio de San Sebastián de los Reyes (al norte de Madrid) no pasa por su época de mayor esplendor. O al menos, por el de mayor impacto mediático.
Ahora que los motores van a volver a rugir en la capital, con el Gran Premio de España de Fórmula 1 previsto del 11 al 13 de septiembre en Madring (alrededor de Ifema y Valdebebas), es buen momento para recuperar la memoria de un trazado que tomó el nombre de un importante afluente del río Tajo e hizo historia y afición para el automovilismo madrileño.
Inaugurado el 1 de julio de 1967, en su momento fue el único circuito permanente de todo el país y el primero en funcionamiento desde la Guerra Civil. Lógico que los promotores de la Fórmula 1 se fijaran en sus 3,85 kilómetros de longitud para llevar a él la competición, entre 1968 y 1981, aunque ya en 1967 la mayoría de monoplazas recorrieron sus rectas y curvas en una carrera que no computó para el torneo. Por su parte, el Mundial de Motociclismo tuvo al Jarama como una de sus sedes de 1969 a 1988, así como en 1993 y 1998.
La primera imagen que encabeza este artículo, la de la izquierda, corresponde a la penúltima carrera de Fórmula 1 disputada en El Jarama. Era el 29 de abril 1979 y, como ya muestra la fotografía, el francés Patrick Depallier encabezó la parrilla. La estampa llama la atención por la abundante publicidad de la marca de tabaco Marlboro, un tipo de prohición ahora vetada. La Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles Líquidos y Lubricantes (ENCASO) o los relojes Longines copan otros de los espacios promocionales.
El holandés Jona Hugenholtz diseñó el circuito en unas instalaciones pertenecientes al Real Automóvil Club de España (RACE), todavía hoy vinculado a su gestión. De hecho, actualmente su denominación oficial es Circuito de Madrid Jarama - RACE. Una creación audaz y atractiva para la época, pero que a partir de los ochenta comenzó a resultar demasiado limitada para los adelantamientos y picos de velocidad que el público de la Fórmula 1 reclamaba. Así, la competición se despidió del Jarama en 1981, aunque la Federeación Internacional de Automovilismo (FIA) continuó apostando por este trazado en pruebas de la Fórmula 2 o la Fórmula 3.
Pero si una colaboración entre la FIA y el circuito de 13 curvas ha logrado popularidad e implantación sociocultural esa es la del Campeonato Europeo de Carreras de Camiones. El Jarama es uno de los trazados escogidos para su desarrollo desde hace décadas, ya que la primera ocasión se remonta a 1987. Cada octubre, la pista se llena de camiones de gran tamaño y las gradas de seguidores ávidos de presenciar las curiosas y espectaculares batallas de estos diablos sobre ruedas. Desde 2019, acoge también la versión española de la competición.
El Campeonato Mundial de Turismo, de Superbikes o el Rally de la Comunidad de Madrid también se desarrollan o se han desarrollado en el trazado sansebastianense. Una de las últimas incorporaciones a su programa fue la Fórmula E, la mayor competecion de monoplazas eléctricos del mundo, que volverá el 26 y 27 de junio de 2027 (y que este agosto también celebra pruebas en Madring). El Jarama ofrece además cursos o talleres de conducción y jornadas de exhibición de vehículos clásicos.
Un circuito renovado y criticado
Pese a las nuevas disciplinas, el esplendor del recinto hoy día no alcanza el de su etapa ligado a la Fórmula 1. De ahí el impulso de sus responsables al citado Proyecto Jarama 2021 mediante el “desarrollo de nuevas estrategias de márketing y comercialización; el relanzamiento de la actividad deportiva y el diseño de productos y experiencias orientados al segmento eventos y convenciones”.
La renovación integran se ha caracterizado por la rehabilitación de distintas instalaciones, con la torre de control a la cabeza. Fue modernizada en 2015 y rebautizada como Jarama Paddock Club, destinada a la organización de eventos y a las salas de dirección de carrera y cronometraje.
Este relanzamiento ha coincidido sin embargo con distintas controversias sobre los límites de ruido. Vecinos del entorno, cuyas viviendas se ha construido más tarde que el circuito, lograron en 2015 limitar a 90 decibelios las emisiones sonoras en determinados puntos del recorrido. Al menos durante la mayor parte del tiempo, ya que los eventos competitivos del recorrido pueden superar esa cifra 20 veces al año. Los problemas fueron a más, con rumores de retirada de licencia incluidos, en 2024. Una ampliación del trazado que lo aproximó a las casas obligó a extremar las medidas de mitigación de ruido.
Pese a las críticias, el circuito del Jarama es historia viva del deporte a motor, tanto español como mundial. Escenario de grandes proezas de Ángel Nieto o Jorge Martínez sobre las dos ruedas. De Niki Lauda, James Hunt o Emerson Fittipaldi en los monoplazas de Fórmula 1. Cuatro décadas después, cede el protagonismo (y las quejas vecinales o ecologistas) a Madring y la velocidad vuelve a sentirse a flor de piel en la ciudad.