‘Ro Lugar’, el cortometraje que mira a quienes ven el ‘bullying’ y callan: “Son tan agresores como un agresor”
El cortometraje ‘Ro Lugar’, dirigido por Héctor Romance, explora el incómodo territorio del acoso escolar o ‘bullying’. Pero lo hace poniendo la mirada en los que observan, callan y no intervienen. El pasado 31 de agosto comenzó a rodar en Castillazuelo (Huesca) una historia que retrocede a los años noventa, cuando el término ‘bullying’ apenas existía, aunque el acoso estuviera presenta en las aulas y en la calle.
“Nos interesan mucho los observadores, los críos del grupo que, por miedo o por lo que sea, no mueven ficha. Observan y creo que son tan agresores como un agresor”, explica Romance a elDiario.es. La película sigue a Damián, un joven que pasa los veranos en un pequeño pueblo del Somontano de Barbastro y trata de encontrar su sitio. Esa necesidad de encajar le obligará a realizar una prueba de valentía que terminará revelando hasta donde puede llegar la crueldad cuando nadie se atreve a detenerla.
Precisamente es en ese engranaje colectivo que permite la continuidad del acoso donde el director de cine quiere detenerse. “Me interesa mucho ese silencio. Cuando una persona sufre ‘bullying’, normalmente no lo comunicas en casa. Es algo que llevas dentro”, sostiene Romance, consciente de que las víctimas no encuentran la manera de contar o expresar lo que están viviendo.
‘Ro Lugar’ se ambienta a finales de la década de los noventa y utiliza esa distancia temporal para mirar hacia una época en la que algunas conductas eran definidas como “cosas de niños”. “Ahora sí que hay una palabra que define el acoso, se llama ‘bullying’”, indica Romance. De hecho, considera que las redes sociales y los teléfonos móviles han ampliado la capacidad para ejercer el acoso.
“Antes, si a un niño le hacían ‘bullying’ en el fútbol bastaba con borrarlo de esa actividad, que ya es grave, pero ya no había problema. Hoy en día permanece porque lo siguen teniendo en casa a través de las pantallas, me parece mucho más complicado ahora que antes”, señala, mencionando que la víctima dispone de menos espacio para escapar.
Romance insiste en que uno de sus objetivos es provocar una conversación cuando termine la proyección. “Lo que me interesa es que se pueda seguir hablando acabada la película, que haya debate, que haya diálogo. Si ponemos nuestro granito de arena para hablar de estos temas que siempre están muy silenciados, son muy tabú, y ayudamos a que vean la luz, estaré feliz”, resume.
Más allá de ir a los festivales de cine para su proyección, la película ha sido concebida como una herramienta pedagógica y la intención de sus promotores es proyectarla en colegios e institutos para generar conversaciones sobre el acoso entre jóvenes.
Un verano de bicicletas, río y libertad
La historia nace también de los recuerdos del director en Castillazuelo, donde pasó desde niño los veranos junto a su familia. “Es prácticamente todo”, reconoce Romance al preguntarle cuánto hay de autobiográfico en la película. “Respirábamos esa libertad que en la ciudad no teníamos. Estabas todo el día en la calle con la bicicleta, ibas a casa para comer y para, y el resto del día estabas desaparecido”, recuerda.
La infancia que trata de retratar es la de muchos niños y niñas que nacieron en los ochenta en núcleos urbanos y que, durante el periodo estival, se trasladaban al medio rural para pasar el verano. “Nuestra gran aventura era construirnos una caseta, una cabaña con cosas que conseguíamos en la basura, un palé por un lado y el resto escombros”, explica.
Pero Romance no quiere utilizar esos recuerdos únicamente para construir una imagen nostálgica, sino que también expone lo que sucedía dentro de las pandillas y se quedaba lejos de la mirada adulta. A ese recuerdo luminoso se superpone el miedo a ser excluido, la necesidad de encajar y situaciones en las que, siendo pequeño, no siempre se sabe cómo reaccionar. “Es el retrato de esos veranos. Metemos el tema del ‘bullying’ porque era algo del pasado, es del presente y será del futuro. Antes no existía la palabra para definirlo, pero ahora sí que se ha encontrado ese adjetivo, pero esto ha pasado y seguirá pasando”, añade.
El vínculo con este pueblo del Somontano terminó de empujar el proyecto. Tras la muerte este año del último familiar que conservaba en el municipio, Romance tuvo un punto de inflexión para rodar algo ahí. “Castillazuelo es un lugar muy importante en mi vida, y me di cuenta de que había grabado en muchos sitios, pero nunca ahí y me apetecía muchísimo”, apunta. Así, durante cinco días, el municipio del Somontano se ha convertido en un plató de cine y las cámaras ruedan por espacios de la memoria del director, como la casa de sus abuelos o el entorno del río Vero.
Asuntos sociales y delicados
El reparto infantil está formado por Ulises de la Rosa, Uriel Gracia, Nilo Franganillo, Guillermo Mayayo, Oriel Cartié y Gonzalo Sánchez, alumnos de la Escuela de Cine Un Perro Adanluz. La responsable de casting y del trabajo con los menores es Leonor Bruna, fundadora de la escuela y reconocida este año con el Premio de Honor en la Academia de Cine Aragonés.
Romance considera fundamental conseguir que los seis jóvenes funcionen ante la cámara “como una verdadera pandilla de amigos”. Cuatro de ellos ya se conocían y otros se han incorporado al grupo antes de comenzar la grabación. “Los niños tienen ese punto de espontaneidad muy chulo que hay que explorar”, señala sobre ‘Ro Lugar’, en el que el reto será lograr una interpretación veraz, pero sin perder de vista la sensibilidad de lo que se está tratando.
No es la primera vez que el cineasta trabaja con menores, ni tampoco la primera en la que utiliza el cortometraje para acercarse a un asunto social y delicado. En ‘Quiet’ (2023), protagonizado por una niña de ocho años, abordó los abusos sexuales y el cortometraje acabó acumulando premios y selecciones internacionales.
Por ello, el objetivo último de Romance es volver al punto del que parte la película, cuando aparezcan los créditos todavía de pie a un debate. “Me interesa mucho la reflexión que puedes hacer después. Quiero que todavía haya vida y diálogo. Cuando voy al cine me encanta posteriormente debatir sobre lo que he visto”, explica.
El director calcula que el cortometraje podría estar terminado entre finales de octubre y comienzos de noviembre y después realizará preestrenos en Castillazuelo, Pozán de Vero y Andorra. Luego, iniciará en 2027 su recorrido internacional con vistas a festivales calificadores para los Premios Goya.
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