El telecabina de Benasque: un millonario gasto público desbloquea un sector con 1.162 pisos que llevaba décadas parado
Un megaproyecto urbanístico que llevaba décadas en el tintero empieza a ver la luz en el valle de Benasque. Y lo hace aprovechando la millonaria inversión que impulsa el Gobierno de Aragón con un telecabina hasta Cerler, una infraestructura que precisamente se sitúa junto a la mencionada zona, donde promotores privados prevén desarrollar hasta 1.162 viviendas sobre 33,5 hectáreas. El Ayuntamiento, sin embargo, desvincula ambas operaciones y asegura que se trata del crecimiento urbano natural del municipio.
La propuesta residencial requerirá una inversión estimada de 15 millones de euros para desarrollar viales y nuevos suministros. Además, los promotores calculan que todavía deberán pasar al menos dos años antes de que pueda materializarse. Los pisos se levantarían progresivamente durante dos décadas, al ritmo que marque el mercado.
El Ayuntamiento de Benasque defiende como la evolución natural de un suelo previsto para el crecimiento urbano que, además, mejoraría la conexión de esta zona con Benasque mediante nuevos accesos de entrada al municipio y descongestionaría la llegada a la telecabina. Sin embargo, su alcalde, Manuel Mora, desvincula ambos proyectos y sostiene que dicho desarrollo residencial responde a un enfoque más antiguo.
“Es un planeamiento urbanístico que lleva desde los años setenta”, explica Mora a elDiario.es, quien señala que, de momento, el paso administrativo que se ha dado consiste en delimitar qué área podrá ser urbanizable. Para el alcalde no tiene nada que ver con la puesta en marcha de la telecabina, sino de la continuación de un proyecto previsto desde el siglo pasado. “No es ninguna noticia, es el proceso normal que llevan las áreas de ampliación de los cascos urbanos”, añade el regidor.
Desde el consistorio defienden además que este desarrollo generará nuevos viales, solares, zonas verdes y dotaciones de servicios. Asegura Mora que, siempre que se realice de manera sostenible, el crecimiento urbanístico “seguramente será un beneficio para todos los futuros vecinos de Benasque y todos aquellos que quieran venir a vivir” porque “al campo tampoco se le pueden poner puertas”.
Sin embargo, la crisis de vivienda que afecta al valle de Benasque y la cuestión sobre quién podrá realmente acceder a las futuras viviendas son dudas que plantea la plataforma Vivienda Digna Benasque. Lidia Fernández es integrante de la organización y vecina del valle y considera que el problema no es únicamente cuánto suelo residencial se pone al mercado, sino el tipo de vivienda que se genera.
“Para los trabajadores y la gente de aquí no hay vivienda. Hay quien tiene que bajarse a 50 minutos de aquí porque no hay ni siquiera oferta. Si salen pisos están a 1.000 euros de alquiler”, explica. Fernández considera que este proyecto urbanístico no está vinculado a una necesidad residencial concreta, sino que acabará destinado fundamentalmente a segundas residencias.
Por tanto, la plataforma cuestiona que la construcción de nuevas viviendas permita aliviar los precios y señalan que, en un territorio como el valle de Benasque sometido a una fuerte presión turística, la vivienda adicional no va a acabar destinada a residencia habitual.
29 viviendas de protección oficial
Frente a estas críticas, Mora se escuda en la construcción de 29 viviendas de protección oficial sobre suelo municipal. El alcalde explica que el Gobierno de Aragón ha sacado a licitación el proyecto para que las empresas interesadas puedan presentarse, cuyo plazo vence a finales de septiembre, y destaca que el suelo es municipal cedido para facilitar la actuación. Mora cree que las plataformas de vivienda también estarán en contra de esta oferta pública y afirma que “en Benasque, hoy en día, hay viviendas”.
Para la plataforma Vivienda Digna Benasque, estas 29 viviendas no solucionan el problema de la vivienda en el valle. Fernández cuestiona que una promoción de este tamaño pueda compensar la presión del mercado inmobiliario y reclama un parque público permanente y mucho más amplio.
“Saldrán a un precio elevado. Teniendo en cuenta el salario que tenemos y la zona en la que vivimos, muy temporalista, no creemos que vayan a ser muy accesibles. Además, se hacen a las afueras de Benasque. Segregar viviendas sociales genera problemas porque no están cerca de los servicios y lo que se busca es que estén integradas con la vivienda nueva”, explica.
Fernández cree que los responsables de vivienda del consistorio deberían reunirse con la población para plantear un debate y poner soluciones a los problemas. “Estas 29 viviendas son un porcentaje ínfimo del parque de vivienda, no van a resolver nada, está demostrado y está visto que cuando se promueven este tipo de macroproyectos aumenta la presión sobre el precio de la vivienda”, defiende.
Un crecimiento a veinte años vista
Las 1.162 viviendas proyectadas junto a la telecabina no se levantarán al mismo tiempo, sino que los promotores plantean desarrollarlas durante veinte años. Precisamente, será la capacidad del mercado la que absorba la nueva oferta. Para Vivienda Digna Benasque, este ‘timing’ refuerza la visión de que el desarrollo no responde a una necesidad habitacional concreta.
“No quieren que aumente la vivienda de los de aquí. Quieren que aumente la segunda residencia porque hace un proyecto, lo venden, ganan dinero, vienen aquí en verano o invierno y luego se van”, asegura Fernández. Esta vecina del valle de Benasque reclama medidas dirigidas a limitar la conversión de viviendas en segundas residencias y usos turísticos.
Sostiene que, sin mecanismos que garanticen el acceso a los residentes, el mercado terminará determinando el destino de dichas viviendas y teme que las consecuencias ya son visibles en otras zonas turísticas de España, donde el aumento de la presión inmobiliaria expulsa a la población que vive y trabaja en el territorio.
Además, la plataforma vincula esta situación con la falta de servicios y la capacidad de asumir un crecimiento de esta magnitud. En ese sentido, advierten problemas relacionados con el saneamiento, el agua, la gestión de residuos, el transporte o los servicios públicos.
Y es que, aunque el Ayuntamiento rechace una vinculación entre esta promoción urbanística y la telecabina Benasque-Cerler, la plataforma mantiene que ambas actuaciones forman parte de una estrategia de crecimiento turístico e inmobiliario.
De hecho, sitúa este debate en una discusión más amplia sobre el destino de los fondos públicos y el modelo económico del valle “No todo tiene que ser el turismo y si es así, que sea un turismo sostenible y adaptado a la capacidad que puede tener un territorio. No explotarlo ilimitadamente, poniendo en riesgo la supervivencia de la población y la expulsión de las personas con menos recursos que están precarizadas”, insiste Fernández.
En el fondo de la controversia existen dos visiones distintas de cómo debe crecer Benasque. Una defendida por la posibilidad de desarrollar un suelo que lleva décadas previsto y la otra reclama que, antes de ampliar el parque inmobiliario, se determine en primer lugar las necesidades de la población residente y la capacidad del territorio.
El debate, por tanto, no se limita a las 1.162 viviendas previstas ni cuándo comenzarán a construirse. Sino a una cuestión más profunda sobre si el crecimiento inmobiliario permite mantener población y garantizar vivienda para quienes trabajan en el valle.
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