Prueba del DS 7 Crossback E-Tense 4x2: refinamiento híbrido en grado máximo

DS 7 Crossback E-Tense 4x2.

Después de una larga temporada disponible en versión de 300 caballos y tracción a las cuatro ruedas, gracias a la incorporación de dos motores eléctricos -uno por eje-, el DS 7 híbrido enchufable, E-Tense en la denominación de la marca, se ofrece a partir de ahora con un único motor eléctrico situado en el tren delantero, lo que rebaja la potencia a 225 CV y lo convierte en un vehículo de tracción 4x2 (delantera).

De este modo, la factura que se debe pagar por este SUV del segmento C premium se reduce en unos 5.000 euros (está a la venta desde 45.200), sin por ello renunciar al distintivo ambiental 0 emisiones de la DGT y los beneficios que este conlleva. La autonomía eléctrica es de 55 kilómetros en ciclo WLTP, por 58 de la variante 4x4, con la que debería bastar para realizar la mayoría de los desplazamientos cotidianos en una gran ciudad -y por qué no también en entornos rurales- sin utilizar el motor de combustión.

En el modelo de tracción delantera, el sistema de impulsión se compone de un motor de gasolina 1.6 PureTech de 180 CV y otro eléctrico del equivalente de 110 CV, alimentado por una batería de iones de litio de 13,2 kWh de capacidad que lastra al vehículo con 120 kilos de peso y está instalada bajo el habitáculo, ubicación que suele ayudar a la buena dinámica de este tipo de coches al encontrarse muy cerca del suelo.

La caja de cambios es automática, tiene ocho relaciones y se ha diseñado específicamente para los híbridos enchufables del Grupo PSA, ahora Stellantis. Entre otras particularidades, cuenta con una función B (Brake) que fuerza la recuperación de energía, con destino a la batería, al tiempo que opera como freno motor, por ejemplo al aproximarnos a una curva a cierta velocidad o cuando bajamos un puerto de montaña.

A diferencia de lo que sucede en otros modelos dotados de la misma tecnología, el DS 7 E-Tense dispone de levas en el volante que no tienen la misión de regular también la regeneración, sino únicamente la de cambiar de marcha cuando seleccionamos el modo de conducción Sport, el que permite exprimir al máximo las posibilidades del sistema de propulsión híbrido. Además de este, el conductor cuenta con un modo eléctrico puro y otro híbrido que gestiona los motores de manera automática para tratar de consumir lo mínimo posible, además de una función adicional, conocida como e-Save, que permite conservar la carga de la batería para utilizarla más adelante.

En caso de que no podamos cargar a diario el coche, que es lo preceptivo en todo híbrido enchufable, podemos estirar las prestaciones de la batería haciendo uso del modo híbrido, con vistas a contener el gasto de combustible y conservando, pongamos, 10 km de autonomía eléctrica para la eventualidad de acceder a una zona de bajas emisiones. Actuando de esta manera, hemos obtenido durante la prueba un consumo medio de 6,5 litros/100 km mientras mantuvimos algo de energía a nuestra disposición, y alrededor de 7,3 cuando esta se agotó por completo.

Nos parecen cifras contenidas para un SUV de casi 4,6 metros de longitud y un peso total que arranca en 1.835 kilos en sus acabados con menos equipamiento. La versión 4x4, debido a su segundo motor eléctrico suplementario, arranca en los 1.900 kilos.

No fulgurante, pero sí rápido

Como no puede ser de otra manera, esta variante de 300 CV impone su ley en lo que a prestaciones se refiere, aunque no se puede decir que le saque los colores a la de 225 CV. Si aquella puede definirse como fulgurante, con un registro de solo 5,9 segundos en el 0 a 100 km/h, esta no deja de ser suficientemente rápida merced a sus 8,9 segundos en la misma maniobra.

Dicho de otro modo, el E-Tense pequeño resulta lo bastante ágil en ciudad y capaz de sobra en los desplazamientos por carretera, por lo que la elección entre ambas versiones dependerá ya de las preferencias de cada cual.

Por lo demás, aquí como allí se disfruta del mismo confort de marcha, feliz combinación de suavidad de rodadura y silencio a bordo, pues incluso la entrada en funcionamiento del motor de combustión llega muy atenuada al interior. El volumen de carga en el maletero se mantiene en 555 litros, y tampoco cambian la atmósfera de lujo y calidad de materiales, aspecto en el que merece una mención especial el cuero claro que cubría el salpicadero y el interior de las puertas en nuestra unidad de pruebas, muy agradable a la vista y casi diríamos que relajante en sí mismo.

Para más relax aún, el coche puede ofrecer masaje en el asiento del conductor, dotado además de banqueta extensible para que las personas de más altura que se pongan al volante viajen más cómodamente, además de un sinfín de equipamientos entre los que destaca un sistema de visión nocturna que muestra en el cuadro de instrumentos a personas y animales que nos puedan pasar inadvertidos en medios de la oscuridad.

Como es característico de este modelo, el salpicadero se halla presidido por un reloj de la firma de lujo BRM Chronographes y el habitáculo abunda en materiales de lujo muy del gusto francés. Como detalle que ya no se estila en las demás marcas de automóviles hay que señalar que los mandos de los elevalunas, junto con el desbloqueo de puertas y el cierre de seguridad para niños, se encuentran en la consola central, lo que no nos parece mal per se, pero indudablemente exige un periodo de adaptación.

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Publicado el
27 de abril de 2021 - 13:37 h

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