Lexus propone en ARCO un diálogo del arte con los cinco sentidos
Por séptimo año consecutivo, Lexus vuelve a ser partner oficial de ARCO Madrid. Su presencia en la feria no se limita a este patrocinio, sino que la marca cuenta de nuevo con su propio espacio de exposición, como si de un galerista más se tratase. De hecho, en éste se muestra por primera vez el proyecto ganador del consolidado concurso Lexus Art Car 2025, que permanecerá expuesto al público hasta el cierre del evento el próximo domingo.
Como es habitual en las últimas ediciones, el proyecto Lexus Art Car, que vincula a la marca con el arte a través de un Lexus como lienzo y técnica libre, ha tomado como fuente de inspiración el modelo LBX. Sobre él, la artista venezolana-española Mariadela Araujo ha ideado la propuesta Trenzar lo invisible, donde esta acción ancestral es reivindicada como acto manual de cuidado, de repetición meditativa, de conexión y de evolución hacia lo funcional y lo estético.
Se rinde homenaje así a la técnica tradicional japonesa del Kumihimo, reinterpretándola desde el lenguaje de la artista textil y llevándola al universo del arte contemporáneo. Kumihimo significa literalmente “hilos trenzados”, una técnica con más de mil años de historia, nacida en el siglo VI con la llegada del budismo a Japón y que hoy es en Japón un arte vivo que se enseña en academias, se investiga en universidades de diseño y se reinterpreta en disciplinas como la moda, la joyería o el arte textil.
En la instalación de Araujo, el LBX se convierte en un cuerpo simbólico intervenido con cordones de diferentes grosores, realizados con materiales sostenibles de fibras naturales y texturas que evocan el carácter táctil del textil. Estas trenzas y composiciones envuelven el vehículo no solo como ornamento, sino como gesto para transformar el coche en un objeto emocional.
El LBX aparece completamente cubierto de cordones trenzados para transmitir al espectador la idea de observar e imaginar más allá de lo evidente y lo inmediato, a fin de descubrir lo que subyace y perdura.
Para Lexus, el arte no es solo algo que se expone, sino una experiencia que se vive, se explora y se siente. Por todo ello, su participación en ARCO supone una muestra más del compromiso de la marca con el arte y la creación contemporánea, y por eso su presencia en la feria no se limita al patrocinio y se extiende a la creación de propuestas que dialogan con el arte.
Este año, Lexus ha querido dar un paso más al proponer una instalación basada en los cinco sentidos. Tanto la propuesta de Mariadela Araujo como el resto de las obras expuestas invitan a un recorrido sensorial que anima a relacionarse con el arte desde la experiencia, la curiosidad y la emoción. Una forma de entender la creación muy cercana a cómo Lexus concibe el lujo, el diseño y la tecnología.
Cada experiencia activa aquí un sentido distinto, pero todas comparten una misma filosofía: la del trabajo artesanal, la atención plena y la búsqueda de equilibrio entre técnica y emoción. Como en sus coches, dice Lexus, nada está ahí por casualidad, sino que todo responde a una decisión consciente.
Un recorrido sensorial
Por ejemplo, Escuchar el arte convierte el acto de escuchar en un espacio habitable. Al entrar, el sonido envuelve el cuerpo y crea una atmósfera íntima, pensada para aislar y emocionar. Esta atención al detalle sonoro se vincula a la colaboración de más de 25 años de Lexus con Mark Levinson, donde cada equipo de audio se diseña específicamente para ofrecer una experiencia única.
Otra de las instalaciones tiene como protagonista al olfato en tanto que experiencia íntima y silenciosa. El perfume no acompaña la obra; la completa e invita a acercarse y descubrir cómo un aroma puede despertar emociones, recuerdos y sensaciones difíciles de nombrar.
Esta exploración nace de la colaboración entre Lexus y Givaudan, uno de los grandes creadores de fragancias a nivel mundial. Juntos han desarrollado una composición inspirada en el bambú y en los bosques japoneses, donde se entrelazan naturaleza, sostenibilidad y artesanía.
En Mirar el arte, un LBX real descansa sobre un sofá de dimensiones inesperadas. El gesto es simple y, a la vez, desconcertante pues el coche deja de ser un objeto en movimiento para convertirse en una pieza que se contempla, casi doméstica y situada en un lugar que no le corresponde.
La pieza propone una nueva forma de observar. Eleva lo cotidiano, altera la escala y transforma la relación entre objeto y espectador. Como en el arte, el asombro surge cuando lo familiar se presenta desde otra perspectiva.
Por último, la marca japonesa traslada su relación con la gastronomía a un espacio móvil, preciso y contemporáneo: un food truck de lujo equipado con la última tecnología de cocina, concebido más como una declaración de principios que como un punto de consumo continuo. Aquí, el gusto se entiende como un universo creativo donde tradición e innovación conviven. Como en Lexus, explica la firma premium, la tecnología no busca protagonismo, sino facilitar una experiencia cuidada, equilibrada y consciente.