De Málaga a Marruecos, de Bilbao a Ghana: las historias de los españoles del Mundial que no juegan con España
El pionero en los Mundiales fue Benito Mussolini. Pero no el primero. Italia, como siempre, fue la primera selección cuyos colores vistió un futbolista que no había nacido en el país. En 1914, el argentino Eugenio Mosso disputó un partido con los azzurri. Nació en Mendoza, pero su padre era turinés. Fue el primer oriundi, el término italiano que popularizó el fascismo italiano en su mundial de 1934 para nacionalizar a cuatro argentinos y un brasileño. Habían nacido fuera de Italia, pero por ascendencia tenían el corazón azzurri.
La España del franquismo también fichó a futbolistas extranjeros para la selección, que poco o nada tenían que ver con el país antes de venir a jugar aquí. Kubala, Di Stefano o Puskas defendieron los colores de la selección española. Lo hicieron tras nacionalizarse. Todos habían jugado antes con sus respectivas selecciones.
Pero lo que siempre fue poco habitual es que jugadores nacidos en España acabasen jugando en otras selecciones de otros países. En el Mundial 2026 se podría hacer un equipo entero. Once futbolistas que han nacido en España representan a otros países en la competición. Algunos de ellos son estrellas mundiales. Sus historias retratan una realidad social, la de la inmigración y, también, la de la propia emigración.
El capitán de Marruecos
Marruecos es, con diferencia, la selección en la que juegan más futbolistas nacidos en España. Su gran estrella y capitán nació en Getafe hace 27 años. Achraf Hakimi es hijo de padres marroquíes que emigraron a España buscando un futuro mejor; su madre limpiaba casas y su padre era vendedor ambulante. Hoy es una de las grandes estrellas del fútbol europeo Se formó en la cantera del Real Madrid y, tras pasar por el Borussia Dortmund y el Inter de Milán, es hoy una estrella consagrada del Paris Saint-Germain con el que ganó las dos últimas Champions League. Está pendiente de ser juzgado en Francia, acusado de una violación a una joven en 2023.
Achraf sí tiene la nacionalidad española, pero su caso evidencia cómo en España el nacimiento en el país no te la da automáticamente (como ocurre en Estados Unidos). Para ser español de nacimiento, se necesita que uno de los padres sea español (o nacionalizado). Si ambos son extranjeros sin nacionalizar, no la obtendría hasta los 18 años, aunque podría tramitarla antes.
Quien sí que es español de nacimiento y nacionalizado es otra de las estrellas de Marruecos: Brahim Díaz. Nació en Málaga. Su padre es melillense de ascendencia marroquí y su madre es malagueña. Brahim creció en la cantera del Málaga CF antes de fichar por el Manchester City, pasar por el AC Milan y recalar en el Real Madrid. Aunque jugó amistosos con España en el pasado, a principios de 2024 tomó la decisión definitiva de representar a los Leones del Atlas. Brahim esperó hasta el último minuto la llamada del seleccionador español, Luis de la Fuente, que nunca se produjo. Su primera opción era España, pero finalmente se inclinó por Marruecos. Díaz quería seguir los pasos de las actuales estrellas de la selección española, como Lamine Yamal o Nico Williams. Los dos nacidos en España de padres extranjeros.
Por Marruecos también juega Munir Mohamedi, de 37 años. Nació en Melilla y ha desarrollado gran parte de su carrera en clubes españoles como el Numancia y el Málaga. Por sus raíces familiares, eligió a Marruecos desde sus inicios, siendo el portero titular en el Mundial de 2018 y una pieza clave de experiencia en la actual convocatoria.
También ha sido convocado Chadi Riad (22 años), nacido en Palma de Mallorca de padres marroquíes. Este espigado central se formó en la academia del RCD Mallorca y del FC Barcelona. Tras destacar en el Real Betis, dio el salto al fútbol europeo. Siempre tuvo claro su compromiso con las categorías inferiores de Marruecos hasta llegar a la absoluta.
Una de las grandes promesas de Marruecos es Ayoube Amaimouni (21 años). Nacido el 30 de noviembre de 2004 en Vic (Barcelona), creció en esta ciudad catalana y tiene ascendencia marroquí por parte de sus padres. Actúa como extremo y, tras pasar por equipos juveniles en Alemania, fichó por el Eintracht Frankfurt a principios de 2026, firmando un contrato hasta 2031.
Un caso diferente es el de Ismael Saibari (25 años), que nació en Terrassa (Barcelona), pero cuando tenía solo seis años su familia se mudó a Bélgica. A pesar de formarse futbolísticamente entre Bélgica y los Países Bajos (actualmente es un jugador clave en el PSV Eindhoven), el centrocampista optó por el país de origen de sus padres.
Un emigrante en el partido inaugural
Otro caso singular es el de Álvaro Fidalgo, titular en el partido inaugural del Mundial 2026 con México y uno de sus jugadores más destacados. Fidalgo nació hace 29 años en Hevia (Asturias). Su abuelo Rafael Fidalgo fue futbolista profesional y despuntó en el Real Oviedo. Fidalgo nieto se formó en la cantera del Real Madrid desde 2012 e incluso debutó con el primer equipo en 2018. Su vida cambió cuando fichó por el Club América de México, donde se convirtió en un ídolo ganando tres ligas. Tras obtener la nacionalidad mexicana y al no haber debutado con la selección absoluta española, la FIFA aprobó su cambio de federación en febrero de 2026. Ese mismo año regresó al fútbol español para jugar en el Real Betis.
También está en Argentina Nico Paz, una de las grandes irrupciones del fútbol albiceleste en los últimos años. El mediapunta nació hace 21 años en Santa Cruz de Tenerife, cuando su padre, el exfutbolista argentino Pablo Paz, jugaba en el CD Tenerife. Formado en la cantera del Real Madrid, Nico llegó a debutar con el primer equipo blanco antes de continuar su carrera en Italia, ahora en las filas del Como. Aunque pasó por las categorías inferiores de España, el peso de la historia familiar y su estrecha vinculación con Argentina hicieron que se decantara por la vigente campeona del mundo para jugar al lado de Messi.
La historia de los Williams es una de las más simbólicas del Mundial. Nació en Bilbao hace 31 años después de que sus padres emprendieran una durísima ruta migratoria desde Ghana hasta España en busca de una vida mejor. El delantero del Athletic Club llegó a debutar en un amistoso con la selección española, pero en 2022 decidió representar al país de origen de su familia. Desde entonces se ha convertido en uno de los referentes de las Estrellas Negras y en un símbolo de la diáspora africana. Su hermano, Nico, eligió la roja y fue uno de los jugadores más destacados en la Eurocopa donde España fue campeona.
Uruguay cuenta también con un futbolista nacido en España. Rodrigo Zalazar, de 26 años, vino al mundo en Albacete, donde su padre, el histórico internacional uruguayo José Luis Zalazar, era el ídolo absoluto del equipo manchego. El centrocampista desarrolló gran parte de su carrera en Alemania y Portugal, pero siempre tuvo claro que seguiría la tradición familiar defendiendo la camiseta celeste.
El último caso es el de Jeremy Sarmiento, internacional con Ecuador. El extremo nació hace 24 años en Madrid, aunque siendo todavía un niño se trasladó con su familia primero a Ecuador y posteriormente a Inglaterra. Formado en las categorías inferiores del Charlton Athletic, el Benfica y el Brighton, se ha consolidado como uno de los futbolistas más desequilibrantes de la selección ecuatoriana. Su elección por la Tri estuvo marcada por las raíces familiares y por el tiempo que pasó en el país sudamericano durante su infancia.
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