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'El codazo de Tassotti', el trauma del 94 que inspiró a un grupo de culto indie

Luis Enrique sangrando le protesta a Sándor Puhl, sin éxito

Alfonso Alba

16 de julio de 2026 21:44 h

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En el verano de 1994, Antonio Agredano tenía 14 años y estaba en su cuarto, viendo solo la tele que tenía aún en blanco y negro. Adolfo Carrillo estaba estudiando la asignatura de Derecho Civil, que no logró aprobar en junio. Antonio Manuel vio aquel Italia-España de madrugada, en casa de sus padres. “Aquello fue una injusticia de narices”, rememora este último. “Llorar frente a la televisión siempre fue bastante exótico en mi casa. Y yo lo hacía siempre que España caía en un Mundial”, recuerda Antonio Agredano. En 1994 aún quedaban siete años para que Deneuve se convirtiera en uno de los grupos pop de culto en España. Y 13 para que aquel trauma futbolístico que marcó a una generación diera título a uno de esos discos que tanto se recuerdan en el ambiente indie.

El 9 de julio de 1994, en el Foxboro Stadium, a 35 kilómetros de Boston, España sucumbió ante la Italia de Roberto Baggio y la ceguera del húngaro Sándor Puhl. En el minuto 93, Italia ganaba por dos a uno a una España que estaba jugando mejor. Goikoetxea se adentró por la banda derecha. Míchel, que en el pasado había ocupado esa zona del campo con la misma camiseta, comentaba en Televisión Española junto a José Ángel de la Casa que España tenía que entregar hasta la última gota de sangre. Fue premonitorio. Un centro llovido no pudo ser rematado por Luis Enrique. Tassotti, defensa del legendario Milan de Sacchi, soltó el codo y le reventó la nariz a Luis Enrique dentro del área. Era penalti. Pero el árbitro lo ignoró.

La sangre del asturiano sobre su cara y su camiseta, su recriminación al propio Tassotti que se le pudo leer perfectamente en los labios y la impotencia de otra eliminación en cuartos de final de aquel Mundial marcó a una generación de aficionados al fútbol. “No creo que haya mejor metáfora de la situación actual”, insiste Antonio Manuel, aún dolido por aquella “injusticia de narices”.

“El fútbol sirve para explicar metafóricamente casi todo”, asegura Adolfo Carrillo, cantante de Deneuve, que responde a las preguntas de elDiario.es desde la Ciudad de la Justicia de Córdoba, donde ejerce de abogado. “Además, siempre ha estado muy presente nuestras composiciones. A mí hija, que lo detesta, trato de explicarle que el fútbol es la cosa más importante de las cosas poco importantes. Ella dice que eso no tiene sentido. Probablemente tiene razón”.

El título es del escritor Antonio Agredano, el Agre de Deneuve. “Antonio Manuel había dejado el grupo. Él era fundador de Deneuve junto a Adolfo Carrillo, y el compositor musical de nuestras canciones. Fue una rotura de ligamentos su marcha. Seis meses parados sin saber si íbamos a volver a jugar. Nos sentamos a hablar y decidimos seguir. Se incorporó David Molina y conmigo y con Santi Bosco empezamos a hacer nuevas canciones. En ese proceso de composición y ensayos, yo viví una ruptura sentimental que me dejó muy tocado. De ahí salen canciones como Cielo Drive, Brundle o Para vosotras. Tanto dolor necesitaba un título, una idea que ilustrara tanto cambio, tanta impotencia… y surgió El codazo de Tassotti. A veces, me sentía como él, levantándome del césped sangrando, pidiendo justicia o qué sé yo”.

El codazo de Tassotti (Grabaciones en el Mar) supuso la consolidación definitiva de Deneuve como una de las propuestas más personales del pop independiente español del principio de milenio. Publicado el 29 de octubre de 2007, el álbum reúne once canciones en las que la banda cordobesa amplía su característico universo de referencias cinematográficas, deportivas y culturales.

Grabado entre enero y septiembre de 2007 en los estudios Sequentialee de Andújar y producido por Pedro Cantudo junto al propio grupo, el disco incorporó una instrumentación más rica gracias a la presencia de violines, flautas, banjo, mandolina, trompetas, teclados y percusiones. Temas como Cielo Drive, Para vosotras, Jennifer Grey, Marble Arch o El puente de hierro reflejan esa capacidad de Deneuve para convertir nombres propios y lugares en evocadoras historias cargadas de imágenes y emoción.

“Nuestra elástica roja” se repìte en el estribillo de Electromecánicas United, otro tema inspirado en el fútbol pero que habla de mucho más, como otros temas de Deneuve (cuyo nombre evoca a la inolvidable Cathérine). Antonio Manuel formó parte de Deneuve precisamente hasta ese disco. Tuvo que abandonar el grupo por cuestiones personales. Pero recuerda cómo el fútbol siempre fue fuente de inspiración para estos cordobeses que revolucionaron el Contepopránea. “En Al fin octubre, que es el grupo germinal de Deneuve en el que estábamos Adolfo y yo, ya había una canción que se llamaba Centrocampista, que tenía una base electrónica y donde el fútbol era completamente protagonista. Y sin lugar a dudas uno de los himnos de Deneuve es Saint Dennis 3:0, que alude a aquella final entre el Madrid y el Valencia y que realmente establece esta paradoja que nos ha perseguido durante toda la vida de que se puede ganar perdiendo o perder ganando”.

¿Escuchó Luis Enrique el disco de la misma forma que años después acabó por perdonar a Tassotti? “Nunca se nos pasó por la cabeza enviárselo. ¿Deberíamos?”, se pregunta Adolfo. “Me cae bien. Mejor como entrenador que como futbolista. Me he pedido por internet este año su camiseta blanca del 94. Pero me está pequeña. Es un buen recordatorio de que el tiempo pasa”, responde Antonio Agredano, madridista confeso.

Aquel codazo, aquel partido de cuartos de final, ha perseguido a Luis Enrique desde 1994. En octubre de 2011, 17 años después, perdonó a Tassotti. Fue justo antes de un partido entre la Roma y el Milan. Lucho entrenaba a los romanos y Mauro era el segundo entrenador de los milaneses. La historia del defensa italiano también tuvo final amargo. Tassotti nunca más volvió a vestir la azzurra tras aquel codazo a Luis Enrique. La FIFA actuó de oficio y castigó lo que no quiso ver el árbitro en el campo: le impuso una sanción de ocho partidos sin jugar. En 1997 se retiró como futbolista, tras una larga crisis deportiva.

Aquel codazo fue traumático en España pero apenas es recordado en Italia. Del Mundial del 94, los italianos solo se acuerdan de aquella final con Brasil, del empate y del penalti fallado por Roberto Baggio, su mejor futbolista y el delantero que más brilló en aquel campeonato. Cuando acabó el partido de España, el seleccionador Javier Clemente se fue a felicitar a Arrigo Sacchi, del que dijo esperar que ganase el Mundial. También fue otra maldición.

Adolfo Carrillo y Antonio Manuel, esta semana tras reencontrarse en la Ciudad de la Justicia de Córdoba

Deneuve publicó un disco más: Sagrado Corazón (2012). Y un recopilatorio, Anticiclones y borrascas. Pero se bajó de los escenarios hace ya más de una década. Los miembros de este grupo de culto iniciaron sus caminos por separado. “Estoy en la actualidad completamente alejado de cualquier actividad creativa. Soy un genio secuestrado por la vagancia. Todas las noches en mi cama escribo textos maravillosos que se diluyen al levantarme. Así llevo 15 años”, asegura Adolfo Carrillo. Antonio Agredano ha publicado varios libros y poemarios, y es colaborador habitual en radios (COPE), en Canal Sur y en diferentes medios de comunicación. Antonio Manuel es profesor de Derecho, pero escribe libros y compone música para películas como Picorreja. Además, se ha convertido en un referente para el nuevo andalucismo cultural. Hay otros miembros como David Molina que organiza y corre pruebas de ultraciclismo.

¿Volver? “Me pasa como con mi literatura. Todas las noches fantaseo con ello, pero el disolvente vuelve a hacer estragos y me quedo dormido”, responde Adolfo Carrillo. “Me encantaría volver a vernos y volver a encontrarnos y sobre todo volver a componer porque yo creo que lo más hermoso de Deneuve era la emoción de ver que estábamos creando algo nuevo. Me encantaría”, asegura Antonio Manuel. “Hablamos mucho de volver pero será difícil. Para tocar hace falta ensayar y tenemos la vida llena de aventuras cotidianas”, resume Antonio Agredano.

El fútbol, como fuente de inspiración, de injusticias, de alegrías y tristezas siempre está ahí. La obra del propio Agredano pivota mucho en torno al deporte rey: “En mis libros siempre está el fútbol. En lo mudable, sobre el Córdoba CF, en Libros del KO, o Prórroga, que editó Panenka. Sigo escribiendo en El Mundo sobre fútbol. Es un tema que nunca voy a dejar. Y pienso una cosa sobre Tassotti. La FIFA actuó de oficio. Ya no jugó las semifinales ni la final, que Italia perdió. Y nunca más volvió a vestir la azzurra. Aunque ganó aquel partido, realmente lo perdió. Y nosotros perdimos, pero cuando muchos celebramos el gol de Iniesta, tuvimos a Luis Enrique y aquel dolor en el corazón. La vida es así. Cada adiós es una bienvenida”.

Te invito a jugar conmigo la Copa de Europa. Por esta vez no me importa que cantes victoria. He de confesar que tiemblo si pienso que aceptas que nuestro final no admita partido de vuelta

Deneuve - 'Saint Dennis 3:0'
Presentación de 'Prórroga' de Antonio Agredano
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