El dinosaurio abandona a Mari tras el parto de su hijo Jorge. Si no está amamantando a su bebé, se echa a llorar. Su único consuelo son las visitas bimensuales a Salud Mental, las infusiones que le prepara su madre y la compañía de su amiga Tamara. Pasados unos meses, el dinosaurio -la fuerza interior de la protagonista- vuelve a su lado y devora los ansiolíticos recetados. Federico Montalbán López (Murcia, 1974), coordinador de la EAPN-RM (Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión de la Región de Murcia), consigue hacernos reflexionar sobre situaciones cotidianas de pobreza que asumimos sin darles la atención necesaria en 'Mari contra la pobreza', un libro de once cuentos publicados previamente en la sección de 'Murcia y aparte' de la edición regional de elDiario.es.
Montalbán, veterinario de formación que pasó muchos años como educador en Los Rosales, asegura haber superado la crisis del nido vacío tras la llegada a su casa de “una gatica”. Siempre ha estado acompañado de la escritura: desde la redacción de fanzines y blogs hasta la publicación de libros, como 'Cuentos pop' o 'Diario de un amargado'. “El chico para todo” de la EAPN-RM procura no vestir de negro -a excepción de las gafas de pasta- y afirma que 'Mari contra la pobreza', ilustrado por Laia Doménech, le debe mucho mucho a la autora estadounidense Ursula K. Le Guin.
La presentación del libro de cuentos tendrá lugar este viernes 23 de enero a las 10.00h de la mañana en el Centro Cultural Las Claras.
Sabemos identificar muy bien los casos de pobreza severa, pero no sucede lo mismo con las situaciones de pobreza a secas, ¿por qué no somos capaces de reconocer el riesgo de pobreza o exclusión social, cuando una tercera parte de la población de la Región de Murcia la sufre?
Porque ni la queremos enseñar ni la queremos ver. Por una parte, seguimos pensando que la pobreza es culpa de quien la sufre y por eso quien está en pobreza procura que no se note. Al mismo tiempo, diría que tenemos la intuición de que la pobreza tiene causas colectivas, no tiene que ver con los comportamientos o méritos individuales o familiares y sí con la organización económica y social que nos hemos dado. Ver la pobreza es también ver esto último y, por tanto, enfrentarse a la responsabilidad de acometer cambios profundos en nuestro modelo de sociedad. Y nadie parece querer asumir esa responsabilidad.
La EAPN también tiene una incidencia política al explicar que quienes viven en la pobreza ven vulnerados sus derechos, pero ¿cómo contrarrestar el cada vez mayor coro de voces que se escuchan en los medios y redes sociales que defienden que quienes se enfrentan a una situación de pobreza es porque se lo merecen?
La idea de la culpa individual está muy asentada en el imaginario colectivo. Cada vez que damos charlas sobre pobreza, llegamos antes o después al momento en el que alguien dice (con estas palabras o con otras) que si son pobres será porque algo han hecho. La desigualdad económica y social se reproduce generación tras generación y no es algo que nos merezcamos, ni quienes la sufren ni quienes se benefician de ella.
Desde la red insistimos continuamente en que la pobreza es una cuestión de derechos porque quien vive en pobreza ve vulnerados sus derechos (a un empleo y vivienda digna, a una alimentación sana, a una educación de calidad…). Esto lo hacemos para poner el énfasis en el hecho de que las causas de la pobreza son de orden social no individual. Dependemos más del barrio en el que hayamos nacido que de las decisiones que podamos tomar en la vida.
Con este énfasis, pretendemos, por una lado combatir esa idea de la que hablas en la pregunta y, por otro, demostrar que la lucha contra la pobreza pasa por tomar decisiones y hacer política encaminada a mejorar el bien común.
En un momento dado, Mari se queja para sus adentros de que los medios de comunicación no están contando lo suficiente las subidas del precio del aceite de oliva. ¿Hacemos los medios los deberes a la hora de informar de los niveles de pobreza que experimentan algunos ciudadanos murcianos?
La lucha contra la pobreza debe incluir al conjunto de la sociedad. Por tanto, consideramos que la labor de los medios es crucial. Nos gustaría que la pobreza tuviera más presencia en la conversación pública pero es cierto que los medios regionales tenéis buena predisposición para informar sobre esto. Falta, eso sí, que una vez descritas las situaciones y los datos de pobreza en la región, nos adentremos a analizar las causas y las consecuencias. El aceite de oliva subió por las nubes, eso es incuestionable, pero ¿por qué? ¿A quién benefició? ¿Qué consecuencias tiene en la dieta de la gente las subidas continuadas de los alimentos?
Por otra parte, las entidades del tercer sector debemos seguir esforzándonos en comunicar mejor. Conocemos la realidad de la pobreza de primera mano, pero no siempre atinamos a contarla bien. Por ejemplo, nos gusta mucho usar siglas que nadie entiende IMV, RBI, PTS, POAS, VG… Nuestras mismas siglas son en inglés y no hay quien relación EAPN con Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social.
¿Es la ficción un buen medio para revelar las diferentes dimensiones a las que se enfrentan las personas que viven en riesgo de pobreza y exclusión social? ¿Se ocupan de contarlo las películas, series o libros?
La ficción es un buen medio para lo que queramos. Es muy agradecida. Tiene la virtud de ayudarnos a desvelar lo que está escondido. Los cuentos de Mari son precisamente un intento de dar a conocer a través de la ficción una realidad que cuesta enseñar y cuesta ver.
Sobre esto, leí hace unos días algo que me parece tan acertado como preocupante. Nos hemos acostumbrado a ver el fascismo, incluso el más sutil, en toda clase de sagas galácticas, películas y series. Al mismo tiempo, ya no somos capaces de verlo, por grosero que sea, cuando nos golpea en el mundo real.
Habrá que procurar que la ficción no quede encapsulada en sí misma y pierda el contacto con la realidad que la alimenta. Los cuentos de Mari acaban siempre con algunos datos y evidencias que pensamos sirven precisamente para esto, para recordar que hablamos de una ficción muy real.
En los diferentes cuentos que escribes se revelan fundamentales las redes de apoyo familiar y de amigos, además de la figura del ‘dinosaurio’ que acompaña casi siempre a Mari. ¿Cómo hacen las personas que no cuentan con una familia extensa, como es el caso de muchas personas migrantes, o quienes tienen problemas de salud mental, en ocasiones inducidos por las mismas situaciones de precariedad?
Hace unos años, una compañera del Grupo de Participación de la red, interviniendo delante de diputadas y diputados de la Asamblea Regional, les contó que cada vez que iba a su médico de cabecera, éste se empeñaba en mandarle antidepresivos. Pero lo que yo necesito, explicó, es un trabajo y una casa. La pobreza somete a la gente a una tensión continuada que acaba por agotarlas. La salud mental tiene causas materiales y concretas.
El dinosaurio representa la fuerza que Mari encuentra cada mañana para enfrentar las mil dificultades que le esperan. Pero es evidente que esa fuerza es mayor si se cuentan con redes familiares y vecinales de apoyo. Sabemos por ejemplo que la inmensa mayoría de trabajos se encuentran porque alguien conoce a alguien que te acaba contratando. El dinosaurio de quien no dispone de este apoyo acaba rugiendo más flojo.
El apoyo mutuo, la sororidad en el caso de las protagonistas de los cuentos de Mari, es imprescindible para combatir la pobreza, tanto en el plano individual como en el colectivo.
Las familias monomarentales duplican la posibilidad de vivir en riesgo de pobreza y exclusión social (AROPE según sus siglas en inglés) en España. ¿Se han adoptado suficientes medidas para darle la vuelta a esta situación en la Región?
El AROPE no es un buen indicador para medir cuestiones de género relacionadas con la pobreza salvo que lo cruces con otros datos como es el caso de tu pregunta. En las familias monomarentales (es una mujer la que está al frente de ellas en el 83% de los casos) entra, en el mejor de los casos, un sueldo completo y así es muy difícil pasar el mes.
Contamos, a nivel estatal, con el complemento de ayuda a la infancia vinculado al Ingreso Mínimo Vital y, a nivel autonómico, con la Ley 1/2023, que regula el reconocimiento y los beneficios para las familias monoparentales. Pero parece que frente al vicio de hacer leyes y normativas, tuviéramos la virtud de no acabar de desarrollarlas. Son buenas herramientas, pero deben funcionar mucho mejor.
El avance de la cuarta ola del feminismo se está viendo cuestionado por la extrema derecha. En tu libro, las protagonistas viven con frecuencia experiencias machistas en su vida cotidiana, ¿cómo hacer llegar, sobre todo a los jóvenes, que todavía estamos lejos de la igualdad de género?
Los cuentos de Mari son un intento de cambiar la idea de pasividad que transmite el término feminización de la pobreza por la dignidad que hay tras la imagen de mujeres luchando contra la pobreza. Y eso es así porque la red es feminista tanto en las palabras como en los hechos. El feminismo que defendemos, no solo la EAPN de la Región de Murcia, sino la estatal y las del resto de autonomías, es un feminismo interseccional. Pensamos que este feminismo, al unir la perspectiva de clase, las identidades diversas y las luchas racializadas, es un lugar donde se reconoce mucha gente joven. La ilustración de Laia Domènech que acompaña el cuento dedicado al 8M es una ilustración bastante interseccional.
Mi sensación es que nos han convencido de forma interesada para que veamos en la juventud solo sus tendencias machistas y de ultraderecha. Tengo la convicción de que eso sigue siendo una tendencia minoritaria, la gente joven sabe en su mayoría que el futuro debe ser feminista, ecologista y justo.
Según un informe del Observatorio de la Sostenibilidad, la temperatura máxima media ha aumentado hasta dos grados desde 2021 en la Región de Murcia, mientras que un 20% de su población no puede mantenerse a una temperatura adecuada. Incluso muchas aulas murcianas siguen sin estar climatizados. ¿Cómo se puede solucionar la pobreza energética?
Lo de las aulas sin climatizar no hay por donde cogerlo. ¿Qué dice de nosotras las personas adultas que los únicos edificios públicos y privados que quedan por aclimatar sean precisamente donde metemos a nuestras hijas e hijos seis o siete horas al día? La solución a esto es muy sencilla: aclimatar las aulas. Debería estar haciéndose ya mismo.
Respecto a la pobreza energética, es importante mirarla con un enfoque de conjunto. La pobreza energética tiene mucho que ver con el derecho a la vivienda. Y tiene mucho que ver también con lo que EAPN España llama crisis ecosocial (que se refleja, por ejemplo, en el dato que citas en la pregunta). Si quisiéramos afrontar en serio la pobreza energética, deberíamos estar trabajando para que todo el mundo vea cumplido su derecho a una vivienda digna al tiempo que nos tomamos en serio el calentamiento global. Después, podríamos ya entrar al detalle de los bonos sociales para pagar la factura de la luz y otras medidas parciales.