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Un amigo que nos acosa ya no es un amigo

24 de enero de 2026 22:22 h

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No siempre los siglos tienen cien años. Eric Hobsbawm quiso contar los periodos históricos por su coherencia interna, más allá del calendario. Así acotó el siglo XX corto: 1914-1991. 

En estos días está naciendo el siglo XXI corto, con 2026 como el año de la extinción de una gran amistad. Europa ha detenido de momento el golpe en Groenlandia, pero las relaciones con Estados Unidos han quedado deterioradas de forma definitiva. Tras la reunión urgente de líderes europeos en Bruselas el jueves, Ursula von der Leyen dijo: “Tenemos que trabajar como una Europa independiente”. Progresa, pero necesita mejorar. Le recomiendo ver ‘Love Actually’. Y fijarse en la escena en que el primer ministro de Reino Unido, interpretado por Hugh Grant, le dice al presidente de EEUU, después de un grave desencuentro: “Un amigo que nos acosa ya no es un amigo. Y como el bully sólo entiende la fuerza, a partir de ahora estaré preparado para ser más fuerte”. Eso exactamente hemos de hacer.

La relación transatlántica no ha saltado por los aires, pero durante días fue una hipótesis. Donald Trump no ha dinamitado la OTAN, sino la confianza. Lo intangible es lo más valioso: en ello se apoya todo lo demás. Cuando lo imposible se hace improbable, la confianza se esfuma.

Esta semana también hemos terminado de enterrar el mundo democrático y liberal de ayer. Trump lo ha acelerado. Pero, paradojas de la historia, el funeral lo ha oficiado Mark Carney, primer ministro de Canadá. Como están al lado de EEUU, ven las cosas antes. 

“La nostalgia no es una estrategia”, afirmó Carney. A Canadá no le queda otro remedio que mirar hacia delante. Cuando Trump empezó a decir que su país sería el estado 51º de EEUU, se rieron. Cuando lo repitió, el Ejército empezó a elaborar escenarios. Estimaron que EEUU tardaría dos días en conquistarlos y que la única respuesta posible sería una guerra de guerrillas.

En Europa, el golpe a Groenlandia se amortigua de momento, pero tampoco se confía ya. Estos días lo han aceptado incluso los países del este, más atlantistas por temor a Rusia, también Alemania. En Dinamarca la población empieza a boicotear productos estadounidenses: otro instrumento anti coerción que no se nos había ocurrido. Somos 450 millones de consumidores de la UE y unos 750 millones en toda Europa. 

En este siglo corto se empiezan a perfilar dos alianzas como reemplazo para la ONU. Por un lado, una de países autoritarios bajo el mando de Trump. En Davos ha presentado la Junta de la Paz, una organización supuestamente concebida para gestionar la paz en Gaza, cuya carta fundacional no menciona a Gaza. Queda claro que agrupa a los partidarios de lograr la paz con la fuerza, como se afirma sin ambages en un documento publicado por el Pentágono el viernes. La Junta de la Paz viene a enterrar la ONU y el multilateralismo. Trump ya sólo puede ser hiperTrump, es decir, hiperimperial, hiperautoritario, hiperbully. 

En Davos ha empezado a cobrar forma la alternativa: una alianza de países que creen en la democracia liberal y social, en el derecho internacional y en el diálogo. En palabras de Carney, inesperado líder de la resistencia anti Trump, “las potencias medias debemos actuar unidas, porque si no estamos sentados a la mesa estamos en el menú”.

La lista de países afines es larga: de Europa a Nueva Zelanda, pasando por Japón y Brasil. EEUU se ha enajenado a sus aliados tradicionales en el embate de Groenlandia: no es una pérdida menor. Y lo pagará. Pero hay que seguir construyendo. En círculos diplomáticos, España también impulsa una alianza de estas características. Se formuló de manera explícita en la reciente conferencia de embajadores en Madrid. Será un lugar mucho mejor que la actual ONU, pero hemos de alumbrarla ya. Nuestras tropas debieron participar en la misión Arctic Endurance la semana pasada. Entre las potencias medias, España tiene un papel crucial. Somos uno de los países grandes de la UE y Pedro Sánchez es uno de los pocos líderes que se atrevió hace tiempo a decir ‘no’ a los caprichos de Trump y al genocidio de Netanyahu en Gaza. Seamos firmes y generosos, queda mucho espacio libre en la vanguardia.