Vienen más televisiones de derechas

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En su libro Los guardianes de la libertad, Noam Chomsky y Edward S. Herman repasan los condicionantes a los que se enfrentan los contenidos informativos de izquierda frente a los de derecha para poder acceder a los medios de comunicación, es decir, para ser difundidos. Uno de ellos es el capital financiero necesario para poner en marcha un medio de comunicación, que supone todo un sesgo a favor de la derecha porque, como es lógico deducir, son los sectores neoliberales y conservadores los que disponen de más recursos económicos y mejores contactos entre la élite empresarial y financiera para captar inversores o préstamos económicos. En España, no hay más que echar un vistazo al panorama audiovisual para observar que solo dos empresas controlan el 81% del mercado publicitario de la televisión y que sus propietarios mayoritarios son Berlusconi (Mediaset) y la familia Lara (Planeta). Pues bien, estos dos grupos son los que están más a la izquierda teniendo en cuenta lo que se nos viene este otoño.

El expresidente de Coca Cola y ex diputado de Ciudadanos, Marcos de Quinto, anuncia que pone en marcha una nueva televisión y que ya dispone de 150 millones de euros de inversión. Según el diario El Independiente, el dinero procede de la familia que controla la empresa cárnica El Pozo, los dueños de la atunera de Cartagena Ricardo Fuentes e Hijos y capital extranjero de la derecha venezolana, cubana y mexicana. De Quinto abandonó Ciudadanos por considerar que Inés Arrimadas estaba adoptando unas posiciones ideológicamente moderadas y dialogantes con el gobierno.

Pero no es la única televisión que nos viene, también se espera para este otoño otra del empresario y comunicador Marcial Cuquerella, que se llamará La Alternativa. Por si hay dudas sobre su ideario, Cuquerella viene de la Cope Navarra y de Intereconomía. Hace unos años fueron muy comentadas sus declaraciones afirmando que los jóvenes deberían trabajar gratis "un par de meses" y si se eran lo suficientemente buenos, acabarían cobrando. Entre sus periodistas estaría Luis Losada, que viene de Intereconomía y se le relaciona con la organización secreta ultracatólica El Yunque y Fernando Paz, candidato de Vox por Albacete. Parece que músculo económico no le faltará porque, según el empresario, dispondrán de emisiones en Perú, Chile, Argentina, Ecuador, México o Estados Unidos.

Pero no se asusten porque venga la ultraderecha audiovisual, porque ya estaba aquí con otras dos cadenas, El Toro TV y Trece TV.

Alguien pensará que no tienen futuro tantas televisiones para un mismo nicho ideológico y sin mercado publicitario para todos. Hace mucho que aquella afirmación progresista de que la información se había convertido en una mercancía que se compraba y se vendía se ha vuelto demasiado benevolente con el panorama actual. Hay determinada producción informativa que no se vende, se regala. No hace falta que el ideario y los contenidos neoliberales sean rentables para los empresarios, ellos ya ganan dinero por otras vías, lo que necesitan es un departamento de propaganda para difundir sus discursos, apoyar a sus políticos y atacar cualquier iniciativa que se enfrenta a su modelo de mercado. Ese mismo modelo que solo deja lugar en España para dos tipos de televisiones, las de derecha y las de ultraderecha. Lo que viene siendo su concepto de la pluralidad.

En su libro Los guardianes de la libertad, Noam Chomsky y Edward S. Herman repasan los condicionantes a los que se enfrentan los contenidos informativos de izquierda frente a los de derecha para poder acceder a los medios de comunicación, es decir, para ser difundidos. Uno de ellos es el capital financiero necesario para poner en marcha un medio de comunicación, que supone todo un sesgo a favor de la derecha porque, como es lógico deducir, son los sectores neoliberales y conservadores los que disponen de más recursos económicos y mejores contactos entre la élite empresarial y financiera para captar inversores o préstamos económicos. En España, no hay más que echar un vistazo al panorama audiovisual para observar que solo dos empresas controlan el 81% del mercado publicitario de la televisión y que sus propietarios mayoritarios son Berlusconi (Mediaset) y la familia Lara (Planeta). Pues bien, estos dos grupos son los que están más a la izquierda teniendo en cuenta lo que se nos viene este otoño.

El expresidente de Coca Cola y ex diputado de Ciudadanos, Marcos de Quinto, anuncia que pone en marcha una nueva televisión y que ya dispone de 150 millones de euros de inversión. Según el diario El Independiente, el dinero procede de la familia que controla la empresa cárnica El Pozo, los dueños de la atunera de Cartagena Ricardo Fuentes e Hijos y capital extranjero de la derecha venezolana, cubana y mexicana. De Quinto abandonó Ciudadanos por considerar que Inés Arrimadas estaba adoptando unas posiciones ideológicamente moderadas y dialogantes con el gobierno.

Pero no es la única televisión que nos viene, también se espera para este otoño otra del empresario y comunicador Marcial Cuquerella, que se llamará La Alternativa. Por si hay dudas sobre su ideario, Cuquerella viene de la Cope Navarra y de Intereconomía. Hace unos años fueron muy comentadas sus declaraciones afirmando que los jóvenes deberían trabajar gratis "un par de meses" y si se eran lo suficientemente buenos, acabarían cobrando. Entre sus periodistas estaría Luis Losada, que viene de Intereconomía y se le relaciona con la organización secreta ultracatólica El Yunque y Fernando Paz, candidato de Vox por Albacete. Parece que músculo económico no le faltará porque, según el empresario, dispondrán de emisiones en Perú, Chile, Argentina, Ecuador, México o Estados Unidos.

Pero no se asusten porque venga la ultraderecha audiovisual, porque ya estaba aquí con otras dos cadenas, El Toro TV y Trece TV.

Alguien pensará que no tienen futuro tantas televisiones para un mismo nicho ideológico y sin mercado publicitario para todos. Hace mucho que aquella afirmación progresista de que la información se había convertido en una mercancía que se compraba y se vendía se ha vuelto demasiado benevolente con el panorama actual. Hay determinada producción informativa que no se vende, se regala. No hace falta que el ideario y los contenidos neoliberales sean rentables para los empresarios, ellos ya ganan dinero por otras vías, lo que necesitan es un departamento de propaganda para difundir sus discursos, apoyar a sus políticos y atacar cualquier iniciativa que se enfrenta a su modelo de mercado. Ese mismo modelo que solo deja lugar en España para dos tipos de televisiones, las de derecha y las de ultraderecha. Lo que viene siendo su concepto de la pluralidad.

En su libro Los guardianes de la libertad, Noam Chomsky y Edward S. Herman repasan los condicionantes a los que se enfrentan los contenidos informativos de izquierda frente a los de derecha para poder acceder a los medios de comunicación, es decir, para ser difundidos. Uno de ellos es el capital financiero necesario para poner en marcha un medio de comunicación, que supone todo un sesgo a favor de la derecha porque, como es lógico deducir, son los sectores neoliberales y conservadores los que disponen de más recursos económicos y mejores contactos entre la élite empresarial y financiera para captar inversores o préstamos económicos. En España, no hay más que echar un vistazo al panorama audiovisual para observar que solo dos empresas controlan el 81% del mercado publicitario de la televisión y que sus propietarios mayoritarios son Berlusconi (Mediaset) y la familia Lara (Planeta). Pues bien, estos dos grupos son los que están más a la izquierda teniendo en cuenta lo que se nos viene este otoño.

El expresidente de Coca Cola y ex diputado de Ciudadanos, Marcos de Quinto, anuncia que pone en marcha una nueva televisión y que ya dispone de 150 millones de euros de inversión. Según el diario El Independiente, el dinero procede de la familia que controla la empresa cárnica El Pozo, los dueños de la atunera de Cartagena Ricardo Fuentes e Hijos y capital extranjero de la derecha venezolana, cubana y mexicana. De Quinto abandonó Ciudadanos por considerar que Inés Arrimadas estaba adoptando unas posiciones ideológicamente moderadas y dialogantes con el gobierno.

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30 de agosto de 2021 - 23:06 h