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Hay que cuidar al cuidador

Una trabajadora de la residencia de mayores San Carlos de Celanova sujeta la mano de una residente.

Antonio Aaroz Lennon-Hunt

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Soy sanitario desde que tengo uso de razón no solo de 8 a 15 hrs de lunes a viernes, mi profesión es vocacional y mi estilo de vida, mis principios y valores es ayudar a las personas, he nacido para ello y moriré haciéndolo. Lo mismo que hice una RCP el 15 de noviembre pasado en mi domicilio, con éxito, también conseguí un poder notarial para que mi madre no perdiera su piso y poder cuidarla. También acojo en mi domicilio a un refugiado saharaui que huye de la muerte, es padre de nuestro hijo de acogida porque mi mujer y yo somos cuidadores, no denegamos el auxilio, de habérselo denegado hubiera muerto en los campamentos de refugiados de Tinduf en pocas semanas por las condiciones extremas en que viven.

Hicimos lo que los habitantes de Belén, acogieron en un establo a María y San José para que naciera Jesús, les dieron comida y les ayudaron a huir cuando estuvieron en peligro. Nuestro código ético no nos permite bajo ningún concepto recibir la noticia de la muerte del padre de nuestro hijo de acogida estando nosotros con él de vacaciones en la playa.

Señores de la inspección de Incapacidad Laboral Transitoria (ILT) les voy a contar mi vida laboral como cuidador:

Obtuve la plaza en Segovia en septiembre de 1989 por el turno libre en un Centro Sociosanitario a pesar de que tenía una minusvalía del 42%, sin reconocer. Mi vida laboral en Segovia no fue fácil con una enfermedad crónica, enfermé, estuve de baja 7 meses y pase años muy malos que no recomiendo a nadie, trabajando, me acostaba, y cuando despertaba no sabía si eran las 6:00 o las 18:00 hrs.

Una vez en Madrid trabajé en otro Centro Sociosanitario todas las noches y los sábados y festivos por la tarde. El responsable sanitario era el cuidador que estaba de guardia, sólo había uno y ese era el responsable. Yo seguía trabajando con mi limitación, que no estaba reconocida pero existía, y una medicación que me limitaba aún más y no tuve ninguna ILT.

En otro centro sanitario al que me trasladé, también de la CAM, donde estuve durante tres años tampoco tuve ninguna ILT reseñable. Yo no quise utilizar ese instrumento legal que muchos utilizan nada más tener algún problema grave. Porque yo todo lo he conseguido con esfuerzo, nadie me ha regalado nada, eso que quede claro para esos señores que quieren algo imposible hoy en día y que intentan por medio de una profesional excelente como persona y como profesional una cosa que ustedes saben que no es posible hoy en día.

En mi adaptación de puesto pone ‘evitar mascarillas’. Además en otro informe pone ‘inteligibilidad moderada’, eso sin mascarilla. También en mi adaptación de puesto pone que se trata de un puesto de trabajo ‘donde la carga mental sea menos demandante’ y creo que esa recomendación tampoco se cumple a fecha de hoy.

Tampoco realicé el servicio militar, estoy exento por enfermedad. En el momento de la valoración también tenía ese 42% aunque no legalmente reconocido. Con lo cual en esta guerra que ha habido en los hospitales y los sanitarios en las trincheras a la espera, tampoco puedo trabajar.

Ser cuidador en la faceta profesional implica que vives con la muerte, con la incertidumbre, la rabia, los llantos y las expresiones de dolor en los ojos… Eso ha sido siempre así y ahora excepcionalmente mucho más.

Trabajamos puentes, Semana Santa, muchos días de Navidades y se cubren huecos, ese es nuestro trabajo como ayudadores. Tenemos que hablar y animar a los enfermos, ese trabajo también es nuestro.

En el Centro Hospitalario que estoy desde hace 21 años he vivido muchas cosas. Una madre que acababa de parir me preguntaba, afirmando “a que me voy a morir…”, pidió que dejasen a su hijo, que no conoció, con sus padres y que su marido buscase otra mujer. Como ella sabía, pocos días después falleció. Eso también va con mi sueldo en el hospital, he aprendido muchísimo a negociar días libres vacaciones, libranzas, todos éramos arquitectos de conseguir por consenso el bien de todos, pactando… nos cuidábamos para cuidar mejor…

En Suecia, en un programa de Évole hace años, los jefes sanitarios daban facilidades para que los cuidadores cogieran días libres, para que descansasen, o sea, sus jefes les cuidaban para poder cuidar. En Islandia, un viaje que hice hace años, utilicé mi tiempo comprado con mi dinero para cuidarme, para poder cuidar

Debido a un retraso del vuelo desde Madrid a Gatwick, cuando llegamos al mostrador de embarque, la compañía islandesa nos dijo “les estamos esperando”. Un avión comercial jamás espera, ellos lo hicieron, ellos nos cuidaron y ese “les estamos esperando” tiene muchísimas connotaciones. También me equivoqué y saqué dos billetes, uno para un vuelo y otro para al aeropuerto de Charles de Gaulle en el mismo día, dichos dos vuelos tenían entre ellos 1h de diferencia. Al cabo de unas semanas me di cuenta y cuando me disponía a llamar se adelantaron ellos, la compañía islandesa habló conmigo y me dieron a elegir cuál de los dos era el correcto y me devolvieron casi todo el dinero del otro vuelo.

Ese es el modelo, no otro, fíjense ustedes en él. No busquen en otro sitio que lo que hay no sirve. Durante mi vida laboral en el hospital he estado 14 años a pie de cama y varios años sin ninguna ILT y otros, con casi ninguna.

Yo he cuidado mucho y también me han cuidado a mí. En 2007 con una extracorpórea estuve tres meses de baja. También en 2012 tuve que capear la Inspección de las ILT, pues la agresividad del tratamiento a que estaba sometido me impedía trabajar donde estaba y mi jefa, que nos cuidaba mucho, para poder cuidar, me busco un puesto para poder trabajar.

En el 2013 me reconocieron la limitación legalmente. Porque en este mundo no es más rico el que más tiene si no el que menos necesita.

Y luego lo del dinero, en mi Servicio actual hay una sanitaria que lleva años con ILTs largas y últimamente coge las vacaciones para después acogerse a otra ILT. Esta persona tendría que estar jubilada ya legalmente después del verano pasado y actualmente sigue en activo y de ILT.

Las prejubilaciones parciales renovadas y actualmente en vigor con 61 años y 33 cotizados trabajan 15 días y 15 no trabajan, pagamos todos lo que no trabajan. Anteriormente con 61 años y 30 cotizados trabajan 1 semana y las otras 3 no trabajan. A los 64 ya no trabajan y pagamos todos lo que no trabajan y para qué contar entre otras cosas del periodo 1998-2007, de esos polvos vienen estos lodos.

Y suma y sigue, luego Europa no nos da, lógico: yo no doy a nadie que no lo administra bien, todo proceso crónico múltiple hay que restar y ustedes, los de la Inspección, con su actitud suman y siempre en medicina hay que restar y ustedes también me tienen que cuidar para yo poder cuidar.

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Publicado el
28 de julio de 2020 - 16:56 h

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