Sobre las libertades del mercado y el banco de Sabadell
Yo tenía una cuenta en Argentaria, fue mi primera cuenta laboral, había una oficina cerca de casa. Luego me independicé y cambié de oficina de Argentaria a otro barrio. La había elegido por el solo motivo de que era una corporación pública. Cuando privatizaron el banco, me fui al banco Sabadell, el banco de mi hipoteca, una entidad con mucho arraigo en mi ciudad. Tenía dos oficinas cerca de casa; cerraron una por optimizar económicamente la estructura del banco, pero no importaba porque seguía teniendo una oficina cercana mientras otros bancos cerraban oficinas, como el BBVA y los titulares de cuentas que conocía, vecinos, debían salir del barrio a no se sabe dónde para seguir operando; muchos cambiaron sus cuentas a otros bancos. Con el tiempo acabé de pagar la hipoteca, he ahorrado algún dinero para la jubilación y hago pequeños planes de futuro. Ahora el BBVA quiere comprar el Sabadell con una OPA hostil, entiéndase: el Sabadell no quiere ser comprado, pero los mecanismos jurídicos del “libre mercado” favorecen estos movimientos. A los clientes no nos han pedido nuestra opinión porque la libertad económica no nos alcanza,
los clientes solo somos un dato económico, una cifra en una cuenta de resultados que manejan las élites económicas. Qué risa esa publicidad del “banco amigo”.
Los titulares de cuentas estamos desamparados ante luchas de poder y concentraciones oligopolistas bancarias que afectan a una parte importante de nuestras vidas: la administración de nuestros bienes (escasos, y por eso muy preciados). Y desde luego, el oligopolio bancario no mira por nuestros intereses como clientes. El oligopolio ha cerrado todas las oficinas bancarias en pueblos por no ser rentables y ya ni siquiera pueden sacar dinero por no haber ni cajeros; o dónde poder abrir una cuenta una comunidad de propietarios... Solo el estado ha protegido a estos clientes interviniendo y modificando el mercado para evitar estos desarreglos. ( Hasta 300 oficinas del Sabadell cerrará el BBVA). Adivinen dónde.
La libertad económica la ejerce el oligopolio porque nuestra voluntad no cuenta. Podemos elegir el bar donde tomamos el café matinal, a eso se empieza a reducir nuestras opciones sobre economía. Habrá gente que se acomode a esta situación, pero yo he decidido que cancelaré mi cuenta si el BBVA compra el banco Sabadell finalmente. El único acto de libertad que el mercado me reserva como cliente. He considerado una de esas entidades de banca ética, que no está en mi barrio, pero otras cosas importan a la hora de elegir un banco. Además, ¿quién va a las oficinas bancarias en la actualidad cuando puedes abrir una cuenta desde casa? A estas alturas de mi vida me he profesionalizado y ya me importan poco el arraigo y demás. Ténganlo presente el oligopolio bancario a la hora de hacer publicidad.