Una moción de censura a cámara lenta: el PSOE titubea para tomar el bastón de mando en Reinosa
El mayor inconveniente para presentar una moción de censura es conseguir los apoyos. El PSOE de Reinosa tiene los votos suficientes para arrebatar la Alcaldía de la capital de la comarca de Campoo al Partido Popular, que se ha quedado en minoría tras haber expulsado del equipo de gobierno a sus socios del PRC el pasado 26 de enero. Los regionalistas están dispuestos, dejarían gobernar a los socialistas en minoría y ni siquiera piden cargos.
Pero aún así la operación avanza a cámara lenta. Un mes después de desatarse la tormenta política en Reinosa, el PSOE sigue titubeando sin que se perciba ningún entusiasmo público del portavoz socialista, Sergio Balbontín, por convertirse en el próximo alcalde, aunque las negociaciones continúen abiertas en un plano más discreto, fuera del foco público. El líder del PSOE en Reinosa, que encabezó la lista más votada en las últimas elecciones municipales, es uno de los asesores del equipo del delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, cargo que ya desempeñaba con la anterior delegada, Eugenia Gómez de Diego.
Lo cierto es que el proceso está siendo algo confuso con tres actores políticos que se miran entre sí con ciertos recelos: la ruptura del acuerdo ha enfrentado al PRC con el PP, pero el PSOE tampoco se llevaba bien con los regionalistas. También es cierto que no se percibe con claridad qué inconveniente dilata el anuncio de la moción de censura cuando tiene el respaldo suficiente.
Ruptura PP-PRC
El Ayuntamiento de Reinosa estuvo gobernado por un alcalde del PP, José Luis López Vielva, con el apoyo del PRC. Hace cuatro semanas, poco después de empezar el año, los populares rompieron el pacto de gobierno “por firmar decretos contrarios a su voluntad”. El alcalde sacó la lista de agravios y denunció que el primer teniente de alcalde, Daniel Santos (PRC), “se atribuía el papel de pseudoalcalde”, en paralelo a una “falta de implicación” en sus responsabilidades, ya que no acudía a reuniones municipales pese a que aparecía “en todas las fotos” de las protestas de los trabajadores. El PRC reaccionó calificando al alcalde como “un parásito político” al que “le viene grande el cargo”.
Lo cierto es que con esta operación, el PP quedó en minoría al frente de la Alcaldía de Reinosa e inmediatamente se abrió la posibilidad de una moción de censura, condicionada, eso sí, por la mala relación entre los portavoces regionalista y socialista. Los populares tienen cuatro concejales, los mismos que el PSOE. Es decir, que los otros tres ediles del PRC tienen la posibilidad de cambiar al alcalde.
“No hay una decisión tomada”, dijeron en un primer momento desde el PSOE. Dos semanas después, el 13 de febrero, los socialistas abrieron la puerta a una moción con el apoyo del PRC. Tras cuatro días en silencio, la dirección del PSOE de Cantabria rebajó la expectativa cuando el secretario general, Pedro Casares, dijo públicamente que la decisión quedaba en manos de la agrupación campurriana.
Al día siguiente, los socialistas emitieron un comunicado -que sembró algunas dudas- junto a una fotografía de Sergio Balbontín reunido con los vecinos afectados por daños en sus casas de las calles Quintanal, La Nevera y Travesía La Nevera. En esa nota advertía al equipo de gobierno que “cualquier futuro acuerdo de estabilidad o pacto presupuestario en el municipio deberá incluir, de manera prioritaria, la resolución de este conflicto”.
La interpretación de esta expresión llevó a concluir que el PSOE renunciaba a la moción y planteaba condiciones a un pacto con el PP. De hecho, los populares aceptaron la oferta casi de inmediato para empezar a negociar y garantizarse que acabarían la legislatura con el bastón de mando en sus manos.
Al día siguiente el PSOE de Cantabria desmintió los acuerdos con los populares pero dejó en el aire la gobernabilidad de Reinosa. “La moción ni se descarta ni se avanza”, explicó Agustín Molleda, el secretario de Organización del PSOE -que se ha puesto al frente de la negociación- y que anunció su participación en una reunión con el Partido Regionalista de Cantabria “para explorar las vías para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad en Reinosa”.
La operación de la moción de censura sigue su curso de manera más interna un mes después de producirse la ruptura del pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Reinosa.
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