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De motor económico a patrimonio en riesgo: las Salinas de Armillas, en peligro de desaparición

Salina de Armillas

Candela Canales

25 de febrero de 2026 22:39 h

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Durante siglos, la sal fue mucho más que un condimento. Fue un recurso estratégico, una fuente de riqueza y una pieza esencial para sostener la ganadería, especialmente en territorios como Aragón, donde los rebaños marcaron durante generaciones el pulso de la economía. Hoy, una de esas salinas históricas, la de Armillas (Teruel) acaba de entrar en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

La decisión se ha tomado tras constatar el estado de conservación del conjunto. “Los bienes que se incluyen en la lista lo hacen porque están deteriorados y corren peligro. Se trata de sensibilizar sobre su existencia, muchas veces desconocida incluso en la propia comarca, y propiciar iniciativas para recuperarlos”, explica Silvia Collado, presidenta de la Fundación Reales Salinas de Arcos de las Salinas.

Las Salinas de Armillas, situadas en la comarca de Cuencas Mineras, aparecen citadas por primera vez en 1276. En mayo de ese año, el rey Jaime I de Aragón las cedió perpetuamente a su hijo Pedro Fernández, I conde de Híjar y señor de Segura. Desde entonces, fueron proveedoras de sal para la Encomienda de Montalbán y para buena parte del Reino de Aragón. A comienzos del siglo XIV pasaron a manos del infante Martín y, en 1383, fueron adquiridas por Francés de Aranda, caballero turolense que acabaría fundando en 1402 la Santa Limosna de Teruel. Las salinas quedaron vinculadas a este legado piadoso, cuyos ingresos —procedentes en parte del arrendamiento de la explotación— se destinaban a ayudar a familias necesitadas de la ciudad. Durante siglos, por tanto, no solo generaron actividad económica, sino también recursos para la asistencia social.

Salinas de Armillas

Pero su historia podría ser aún más antigua. El humanista del siglo XVI Bernardino Gómez Miedes las consideraba, en su obra 'Comentarios sobre la sal '(1579), como unas de las más antiguas de España, atribuyéndoles un posible origen celtíbero con influencia griega. Aunque esa hipótesis no está plenamente acreditada.

Un complejo casi completo, pero deteriorado

Las salinas de Armillas son de tipo continental, es decir, de interior. La sal se obtenía mediante evaporación de agua salobre en eras y balsas. El conjunto conserva todavía las piscinas de decantación, la balsa de almacenamiento, la noria de extracción —uno de los escasos ejemplos de noria de madera que se mantienen en pie— y el edificio de almacenes y oficinas. Sin embargo, el estado de conservación es irregular y algunas estructuras presentan un “notable deterioro”.

Noria de las Salinas de Armillas

Durante buena parte del siglo XX la explotación se mantuvo activa, salvo durante la Guerra Civil. Tras el desestanco, la producción rondaba las 300 toneladas anuales. El declive comenzó en las décadas de 1920 y 1930, cuando la mejora de las comunicaciones facilitó la llegada de sal procedente de explotaciones costeras, más competitivas. Finalmente, la actividad cesó en 1966 y las instalaciones quedaron abandonadas.

Desde Hispania Nostra aseguran que no tienen constancia de ningún proyecto público en marcha para su conservación. Collado considera que sería oportuno que tanto la Diputación de Teruel como el Gobierno de Aragón estudiaran cómo estabilizar los edificios que aún se mantienen en pie y proteger la instalación. Proponen la creación de una “ruta de la sal” para poner en valor este patrimonio. Fuentes del Gobierno de Aragón explican que las salinas “tienen propietario” y que es quien debería conservar el bien en cuestión. Exponen además que “se hizo una valoración previa para ver si se podían catalogar y no se estimó en ese momento”.

En una provincia donde la ganadería fue durante siglos el principal sustento económico, existieron numerosas salinas: Armillas, Ojos Negros, Valtablado o Arcos de las Salinas conservan todavía vestigios. En otras zonas de Aragón también perviven ejemplos, como en Sástago (Zaragoza) o Peralta de la Sal (Huesca). Las Salinas de Armillas fueron durante siglos un engranaje esencial de la economía aragonesa.

Imagen de las Salinas de Armillas

La inclusión en esta lista roja la ha hecho Hispania Nostra, una asociación sin ánimo de lucro creada en 1976 para la defensa y puesta en valor del patrimonio cultural y natural. Su Lista Roja funciona como una herramienta de aviso: recoge bienes que están deteriorados y en riesgo de desaparición con el objetivo de darles visibilidad y favorecer que se impulsen medidas para protegerlos. Según explica Collado, los bienes patrimoniales que se incluyen es “porque están deteriorados y corren peligros, se hace con el fin de dar a conocer estos bienes que muchas veces son desconocidos incluso para la propia comarca. Queremos sensibilizar de la existencia de esos bienes y potenciar que se intenten iniciativas para recuperarlos”.

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