Viajeros de la C-3 desde Valdemoro, Pinto y Getafe exigen alternativas “inmediatas” por carretera cuando se supriman trenes
Las obras en el túnel de Sol y los cortes de mediados y finales de mayo han terminado hartando a los usuarios de la C-3, sobre todo a los que viajan a Madrid desde Pinto, Valdemoro o Getafe. Asociaciones vecinales y colectivos de estos tres municipios se han unido para denunciar el deterioro “insostenible” del servicio ferroviario en Cercanías, que conecta la capital con el sur de la región. Las entidades critican la gestión de estas interrupciones en el transporte público y aseguran que está afectando “desproporcionadamente” a sus localidades, desde la que a veces han de ir y volver a Madrid para trabajar o hacer gestiones, y han solicitado formalmente la creación de una mesa de trabajo con responsables de Adif, Renfe, el Ministerio de Transportes y el Consorcio Regional de Transportes para “corregir” cojuntamente las “deficiencias” de la línea.
Entre las organizaciones firmantes figuran la Asociación Vecinal Colonia Marconi, la Asociación Vecinal La Tenería, ACUSVAL y Queremos Pinto Verde. Todas reclaman soluciones urgentes ante las incidencias y retrasos, que afectan a múltiples viajeros cada día. Su principal demanda pasa por conocer un calendario “real” de inversiones y actuaciones que evite cronificar la situación, con quejas que van desde las dificultades para hacer trasbordo en las estaciones de Atocha, Sol o Chamartín hasta la “falta de señalización y de personal de apoyo” en zonas clave para el tránsito.
“No somos ciudadanos de segunda”, resumen los colectivos, que ponen pie en pared con su manifiesto. Bajo esa misma premisa, exigen que no se suprima ningún tren sin antes habilitar, de forma “inmediata”, una alternativa de transporte por carretera. También reclaman refuerzos presenciales en estaciones como Valdemoro, Pinto, Getafe Industrial y Atocha, con idea de asistir a los viajeros afectados por los cortes. Las asociaciones sugieren posibles manifiestaciones en caso de no lograr “compromisos firmes” y soluciones tangibles para la línea de Cercanías.
Además, señalan un retraso en la implantación del sistema ERTMS, una tecnología destinada a mejorar la seguridad y aumentar la frecuencia de trenes. En las últimas semanas, las limitaciones de la C-3 se han vuelto más palpables. Más allá de los trabajos en el túnel que conecta Atocha con Sol y Nuevos Ministerios, que obligan a cerrar esta segunda estación durante varios fines de semana de mayo y junio, en abril ya hubo una avería importante en la señalización de Atocha que derivó en retrasos y cambios de recorrido en esta y otras líneas.
Averías y cortes recientes que consuman el hartazgo
Los viajeros denunciaron aglomeraciones, trenes detenidos y esperas prolongadas durante la hora punta. También se han producido otros cortes nocturnos por obras en la C-3 entre Villaverde Bajo y Aranjuez, que nuevamente perjudicaron notablemente a municipios como Valdemoro, Pinto y Getafe Industrial, con menos opciones en transporte público que otras estaciones de la capital. En esos casos, Renfe estableció servicios alternativos y transbordos.
En el documento remitido a las administraciones, los colectivos describen una situación de “indefensión” para quienes dependen de este trayecto en su actividad diaria. Esgrimen que las supresiones de trenes se han convertido en una “práctica habitual” y que, en muchos casos, llega sin previo aviso; e incluso algunos viajeros se quedan en el andén sin saber si un convoy anunciado “acabará desapareciendo de los paneles minutos antes de su entrada”. Otros, continúa su comunicado, se encuentran con trayectos interrumpidos de forma inesperada en Atocha una vez iniciado el viaje.
“La frecuencia en la C-3 se ha convertido en una variable meramente teórica”, concluyen las asociaciones, que insisten en los problemas con el sistema de información a viajeros. Aseguran que las aplicaciones y paneles de las estaciones ofrecen datos contradictorios o desactualizados, y son escenas habituales las de usuarios que cambian rápidamente de vía o tratan de encontrar su enlace “sin personal suficiente” para orientarles. Los colectivos firmantes consideran que el sur de Madrid arrastra desde hace años un “déficit estructural de inversiones” en la red Cercanías, y que este ahora trasluce por las obras y cortes recurrentes.
Recuerdan que la C-3 “continúa soportando frecuencias de hasta 20 minutos en hora punta” y que, en municipios como Valdemoro o Pinto –donde miles de personas utilizan el tren para acudir a sus puestos de trabajo o centros de estudio–, cualquier interrupción termina teniendo impacto directo en la jornada laboral o en la conciliación. La reclamación conjunta promete mantener la presión institucional y amaga con nuevas movilizaciones si no logran una respuesta “concreta y verificable” por parte de la administración.
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