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El parque autoconstruido de los 'skaters'

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El Santa Skate Park el día de su inauguración el 14 de frebrero. / Ayto. de Santa Coloma de Gramanet

El Santa Skate Park el día de su inauguración el 14 de frebrero. / Ayto. de Santa Coloma de Gramanet

Qué ocurre cuando se mezclan skaters que modifican el espacio en el que se mueven al margen de las administraciones, un ayuntamiento con una inversión limitada pero abierto a un proceso completamente participativo y un colectivo de arquitectos y urbanistas especializados en la transformación del entorno y el espacio público. El resultado es Santa Skate Park, un parque urbano en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) para practicar el monopatín, BMX -un tipo de bicicleta- o patinar, en el que sus futuros usuarios no solo han participado en el diseño y construcción de los obstáculos, sino también en el entorno y paisaje con un método de trabajo basado en la reutilización de materiales y especies vegetales.

“Hace ocho años los skaters de la zona pidieron al Ayuntamiento un espacio para patinar pero lo que les ofrecieron fueron unas instalaciones prefabricadas en el que no hubo ningún proceso de participación”, explica David Júarez, integrante de Straddle3, el colectivo de arquitectos que ha coordinado el proyecto. Hasta que hace dos años volvieron a acercarse al gobierno municipal y se abrió, esta vez sí, un proceso en el que ellos pudieran tener voz, presencia e implicación.  Straddle 3, que ya había coordinado el diseño participativo de otro skate park, se unió al proyecto e incorporó al patinador, diseñador y constructor de pistas de skate, Sergi Arenas.

El espacio a intervenir debía ser una superficie de 1.000 m2 en un solar muy deteriorado de casi 8.000 m2. “Decidimos presentar al ayuntamiento un contra proyecto que incluyera un diseño más amplio y sobre todo un proyecto de desarrollo de una zona verde deportiva urbana que abarcara todo el espacio y que tuviera una lógica en el entorno”, señala Juárez. La idea era construir y diseñar no solo los obstáculos específicos del circuito para practicar el monopatín, sino también proyectar zonas verdes, pasarelas de paseo y otras instalaciones para la práctica del deporte, como un gimnasio al aire libre.

Proyecto ampliado

El Ayuntamiento aceptó idear un proyecto más amplio y comenzaron a trabajar en la primera fase, enfocada al skate park, y a la que también se incorporó Lurk Paisajistak. Se hizo una convocatoria pública en un centro juvenil y acudieron más de 50 personas, la gran mayoría skaters de la zona. Las reuniones y talleres se hacían cada dos semanas, primero sobre una hoja en blanco, que luego fue llenándose de detalles.

De forma paralela, el proyecto iba creciendo en su propia  página web donde los participantes iban colgando todo lo salía del proceso: desde los planos de lo que se iba diseñando a  los relatos en forma de viñeta de lo que iban hablando y decidiendo. “Es una forma de participación más para los que no pueden asistir todos los días y un ejercicio de transparencia de lo que se va haciendo”, subraya el integrante Straddle 3.

Los skaters, cuentan desde el colectivo de arquitectos, que se involucraron desde el principio en el proyecto. “Estaban muy acostumbrados a intervenir los espacios públicos ellos mismos, al margen de patrocinios y administraciones”, cuenta Juárez, quien subraya que también tenían muy interiorizada una forma de trabajar de hazlo tú mismo y encontraron en ellos una suerte de “primos lejanos” en todo el proceso de construcción.

Materiales reutilizados

Una parte de la obra se hizo bajo una licitación pero más del 30% de los elementos patinables, la jardinería y lo que denominan La Pérgola, una estructura que sirve para dar sombra, se realizaron mediante procesos de autconstrucción. “No es fácil pero se puede hacer”, puntualiza Juárez. Y además, rápido. Mientras la empresa constructora preparaba el terreno y hacía las instalaciones básicas, los skaters trabajan en una nave facilitada por el Ayuntamiento construyendo los diferentes elementos, la gran mayoría de materiales reutilizados.

Muchos procedían de restos retirados del mobiliario urbano que permanecían abandonados en los almacenes municipales, como  los postes de semáfaros que sirvieron para armar La Pérgola o bordillos de hormigón usados en otras obras del municipio. O piezas de bambú laminado y perfiles metálicos procedentes de instalaciones efímeras de los actos del Tricentenario de 1714. O contrapesos de hormigón realizados para otras intervenciones de participación ciudadana.

Las plantas son también una especie reutilizada en su mayoría de elementos vegetales, ya que varias de las especies plantadas se recuperaron de otros solares. “Uno de nuestros miedos es que los chavales se implicaran solo en el diseño y construcción de los elementos que tenían que ver solo con el skate y nuestra condición fue que también participaran en el desarrollo de las zonas verdes y muchos vinieron a los talleres de jardinería”, subraya Juárez.

En el proceso también estuvieron muy implicados los técnicos de parques y jardines porque en definitiva serán los encargados de su mantenimiento. “Su opinión era lo que primero se tenía en cuenta ya que ellos saben los medios con los que cuentan”, señala el arquitecto. El espacio, en el que se han construido más de 3.000m2, se inauguró el pasado 14 de febrero, y el deseo es poder ir desarrollando con el tiempo el resto de la superficie.

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