Abdul Rahman El Assir, el amigo de Juan Carlos I al que busca Interpol, vendía armas españolas y frecuentaba la 'jet set'

Iñigo Aduriz

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Juan Carlos I sigue en los Emiratos Árabes Unidos a la espera de que la Fiscalía del Tribunal Supremo dé el carpetazo definitivo a la triple investigación sobre su opaca fortuna, y que le llevó a huir al país árabe en agosto de 2020. Mientras aguarda a ese aval que, según su entorno, podría facilitar su vuelta a España, el padre del actual jefe del Estado acude a eventos deportivos –como el partido de tenis de Rafael Nadal al que asistió en diciembre– y ha establecido su domicilio en una lujosa mansión en Abu Dabi.

Juan Carlos I reaparece en Emiratos Árabes para presenciar un partido de tenis de Nadal

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Allí ha recibido visitas de, entre otras, sus hijas, las infantas Cristina y Elena. Pero también de viejos amigos como el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán –que, junto a las infantas, se vacunó en Abu Dabi de la COVID sin esperar a su turno en España–, distintos empresarios españoles, así como la de un conocido comerciante de armas buscado por la justicia española por sus deudas millonarias con Hacienda. Se trata de Abdul Rahman El Assir (Beirut, 1950), un hombre de origen libanés pero con nacionalidad española al que testigos presenciales que cita el diario El País han visto frecuentar la residencia privada de Juan Carlos I.

El diario de Prisa informaba precisamente este miércoles de que Interpol ha solicitado la detención inmediata de El Assir a través de una comunicación enviada a las autoridades de los Emiratos con nota roja, que exige su extradición urgente a España.

El comerciante de armas se encontraba en busca y captura internacional desde 2019 por no presentarse un año antes a un juicio en un tribunal madrileño por defraudar 14,7 millones a la Hacienda española. Desde entonces se desconocía su paradero, hasta que una investigación de El País reveló las visitas de El Assir a la residencia en Abu Dabi del rey emérito.

Principal intermediario para la venta de armas

La amistad entre Juan Carlos I y el comerciante de armas se remonta a la década del 80 del siglo pasado, cuando El Assir se convirtió en el principal intermediario entre las empresas armamentísticas españolas y distintos países en sustitución de Adnan Kashogui, otro multimillonario dedicado al comercio de material militar, que fue cuñado del ahora amigo del rey emérito.

Las crónicas de la época señalan cómo El Assir mantenía excelentes relaciones con el entonces Gobierno socialista de Felipe González, con quien después entabló amistad, y cómo se encargaba de la venta de armamento militar a países como Marruecos o Somalia. Se trata de unas operaciones que se prolongaron después, durante el mandato de José María Aznar, del que también es amigo, y por las que El Assir recibió comisiones millonarias.

Licenciado en Ciencias Económicas por la American University de Beirut, el comerciante comenzó a trabajar para Kashogui después de casarse con la hermana de éste, en 1976. Cuatro años más tarde, en 1980, el magnate de las armas nombró a su cuñado El Assir director general de la filial de su empresa (Triad International) en España.

Desde ese puesto, El Assir consiguió acceso a parte de la jet set de la época. Fue entonces cuando conoció a Juan Carlos I y cuando empezó a entablar relaciones con Manuel Prado y Colón de Carvajal, administrador privado del rey emérito.

Siempre según las crónicas de los diarios del momento, en aquellos años 80 a El Assir se le podía ver en los lujosos casinos de Mónaco o en fiestas exclusivas en Marbella, donde veraneaba con su segunda esposa María Fernández-Longoria, hija del que fue embajador de España en Egipto, Carlos Fernández-Longoria Pavía, y que terminó por introducirle en los ambientes más selectos de la alta sociedad española.

Invitado a la boda de la hija de Aznar

El Assir y su familia se convirtieron en asiduos en las páginas de la prensa del corazón. Según informó el diario El Mundo, el magnate fue uno de los 1.100 invitados a la boda de la hija de Aznar y el empresario Alejandro Agag, que se celebró en 2002 en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Se trató de una celebración maldita para el PP porque entre los asistentes estuvieron los principales imputados por corrupción en las últimas décadas, desde los cabecillas de la Gürtel, Francisco Correa o Álvaro Pérez El Bigotes, hasta el extesorero del PP Luis Bárcenas, pasando por el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa o los expresidentes valencianos Francisco Camps y Eduardo Zaplana.

En 2016, Alia María El Assir Fernández-Longoria, hija mayor del comerciante de armas, también invitó a la hija de Aznar a su boda con el abogado Hugo Linares Espinós, que tuvo lugar en Suiza. Según El Mundo, al padre de la novia le costaron los tres días de festejos cuatro millones de euros, incluyendo un vuelo privado para desplazar desde Madrid a la hija de Aznar y su marido así como a otros amigos, como Ana Boyer.

Khali, la hija menor de El Assir, también es conocida en el mundo del corazón y las empresas españolas. Según Vanity Fair, en 2018 se casó con un bisnieto del dictador Franco. Se trata de Juan José Franco, de 33 años, el menor de los hijos de Francisco Franco Martínez-Bordiú (Francis) y María Suelves.

En 2019, cuando Khali fue portada de la elitista revista Haarper's Bazar, el diario La Información reveló que OHL, el emporio del empresario Juan Miguel Villar-Mir, había contratado a la joven, que contaba con múltiples contactos en la jet set española, para vender los lujosos apartamentos construidos en el edificio Canalejas de Madrid. Se trata de uno de los últimos pelotazos inmobiliarios de la capital, por el que se reconvirtió un mítico edificio que fue sede de varios bancos en un hotel de lujo con pisos exclusivos y tiendas caras.

Las causas pendientes

A su padre, huido de la justicia desde hace dos años y excuñado de otro habitual de los círculos selectos, el empresario Adrián de la Joya y Ruiz de Velasco, vinculado al excomisario Villarejo, la Fiscalía pide que se le condene a ocho años de cárcel y el pago de casi 90 millones de euros por sus múltiples fraudes a la Hacienda española. La acusación pública considera que este amigo de Juan Carlos I ocultó de manera consciente ganancias de más de 31 millones de euros entre 2002 y 2003. El Assir también está perseguido por la Justicia francesa y en Suiza debe 2,2 millones de euros en impuestos, según cuenta el medio Bergen Zeitung.

La evasión de tributos es una práctica conocida por su amigo el rey emérito que, el año pasado, tras conocerse que los tribunales estaban investigando su fortuna, realizó dos regularizaciones voluntarias que, en suma, alcanzaron los cinco millones de euros. Fue un dinero que el anterior jefe del Estado había ocultado hasta entonces al fisco. Pero esas regularizaciones voluntarias han sido la vía utilizada para dar cerrojazo a dos de las tres líneas de investigación abiertas contra él en la justicia española. También se cerró la investigación abierta en Suiza.

Con el camino despejado en España, donde la Fiscalía ultima el cierre de las investigaciones abiertas contra él, es la Justicia del Reino Unido la que puede poner en apuros al rey emérito. Un tribunal británico deberá decidir si conserva su inmunidad tras su abdicación antes de determinar si examina la demanda por acoso presentada contra él por su examante Corinna Larsen.

Juan Carlos I sigue en los Emiratos Árabes Unidos a la espera de que la Fiscalía del Tribunal Supremo dé el carpetazo definitivo a la triple investigación sobre su opaca fortuna, y que le llevó a huir al país árabe en agosto de 2020. Mientras aguarda a ese aval que, según su entorno, podría facilitar su vuelta a España, el padre del actual jefe del Estado acude a eventos deportivos –como el partido de tenis de Rafael Nadal al que asistió en diciembre– y ha establecido su domicilio en una lujosa mansión en Abu Dabi.

Juan Carlos I reaparece en Emiratos Árabes para presenciar un partido de tenis de Nadal

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Allí ha recibido visitas de, entre otras, sus hijas, las infantas Cristina y Elena. Pero también de viejos amigos como el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán –que, junto a las infantas, se vacunó en Abu Dabi de la COVID sin esperar a su turno en España–, distintos empresarios españoles, así como la de un conocido comerciante de armas buscado por la justicia española por sus deudas millonarias con Hacienda. Se trata de Abdul Rahman El Assir (Beirut, 1950), un hombre de origen libanés pero con nacionalidad española al que testigos presenciales que cita el diario El País han visto frecuentar la residencia privada de Juan Carlos I.

El diario de Prisa informaba precisamente este miércoles de que Interpol ha solicitado la detención inmediata de El Assir a través de una comunicación enviada a las autoridades de los Emiratos con nota roja, que exige su extradición urgente a España.

El comerciante de armas se encontraba en busca y captura internacional desde 2019 por no presentarse un año antes a un juicio en un tribunal madrileño por defraudar 14,7 millones a la Hacienda española. Desde entonces se desconocía su paradero, hasta que una investigación de El País reveló las visitas de El Assir a la residencia en Abu Dabi del rey emérito.

Principal intermediario para la venta de armas

La amistad entre Juan Carlos I y el comerciante de armas se remonta a la década del 80 del siglo pasado, cuando El Assir se convirtió en el principal intermediario entre las empresas armamentísticas españolas y distintos países en sustitución de Adnan Kashogui, otro multimillonario dedicado al comercio de material militar, que fue cuñado del ahora amigo del rey emérito.

Las crónicas de la época señalan cómo El Assir mantenía excelentes relaciones con el entonces Gobierno socialista de Felipe González, con quien después entabló amistad, y cómo se encargaba de la venta de armamento militar a países como Marruecos o Somalia. Se trata de unas operaciones que se prolongaron después, durante el mandato de José María Aznar, del que también es amigo, y por las que El Assir recibió comisiones millonarias.

Licenciado en Ciencias Económicas por la American University de Beirut, el comerciante comenzó a trabajar para Kashogui después de casarse con la hermana de éste, en 1976. Cuatro años más tarde, en 1980, el magnate de las armas nombró a su cuñado El Assir director general de la filial de su empresa (Triad International) en España.

Desde ese puesto, El Assir consiguió acceso a parte de la jet set de la época. Fue entonces cuando conoció a Juan Carlos I y cuando empezó a entablar relaciones con Manuel Prado y Colón de Carvajal, administrador privado del rey emérito.

Siempre según las crónicas de los diarios del momento, en aquellos años 80 a El Assir se le podía ver en los lujosos casinos de Mónaco o en fiestas exclusivas en Marbella, donde veraneaba con su segunda esposa María Fernández-Longoria, hija del que fue embajador de España en Egipto, Carlos Fernández-Longoria Pavía, y que terminó por introducirle en los ambientes más selectos de la alta sociedad española.

Invitado a la boda de la hija de Aznar

El Assir y su familia se convirtieron en asiduos en las páginas de la prensa del corazón. Según informó el diario El Mundo, el magnate fue uno de los 1.100 invitados a la boda de la hija de Aznar y el empresario Alejandro Agag, que se celebró en 2002 en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Se trató de una celebración maldita para el PP porque entre los asistentes estuvieron los principales imputados por corrupción en las últimas décadas, desde los cabecillas de la Gürtel, Francisco Correa o Álvaro Pérez El Bigotes, hasta el extesorero del PP Luis Bárcenas, pasando por el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa o los expresidentes valencianos Francisco Camps y Eduardo Zaplana.

En 2016, Alia María El Assir Fernández-Longoria, hija mayor del comerciante de armas, también invitó a la hija de Aznar a su boda con el abogado Hugo Linares Espinós, que tuvo lugar en Suiza. Según El Mundo, al padre de la novia le costaron los tres días de festejos cuatro millones de euros, incluyendo un vuelo privado para desplazar desde Madrid a la hija de Aznar y su marido así como a otros amigos, como Ana Boyer.

Khali, la hija menor de El Assir, también es conocida en el mundo del corazón y las empresas españolas. Según Vanity Fair, en 2018 se casó con un bisnieto del dictador Franco. Se trata de Juan José Franco, de 33 años, el menor de los hijos de Francisco Franco Martínez-Bordiú (Francis) y María Suelves.

En 2019, cuando Khali fue portada de la elitista revista Haarper's Bazar, el diario La Información reveló que OHL, el emporio del empresario Juan Miguel Villar-Mir, había contratado a la joven, que contaba con múltiples contactos en la jet set española, para vender los lujosos apartamentos construidos en el edificio Canalejas de Madrid. Se trata de uno de los últimos pelotazos inmobiliarios de la capital, por el que se reconvirtió un mítico edificio que fue sede de varios bancos en un hotel de lujo con pisos exclusivos y tiendas caras.

Las causas pendientes

A su padre, huido de la justicia desde hace dos años y excuñado de otro habitual de los círculos selectos, el empresario Adrián de la Joya y Ruiz de Velasco, vinculado al excomisario Villarejo, la Fiscalía pide que se le condene a ocho años de cárcel y el pago de casi 90 millones de euros por sus múltiples fraudes a la Hacienda española. La acusación pública considera que este amigo de Juan Carlos I ocultó de manera consciente ganancias de más de 31 millones de euros entre 2002 y 2003. El Assir también está perseguido por la Justicia francesa y en Suiza debe 2,2 millones de euros en impuestos, según cuenta el medio Bergen Zeitung.

La evasión de tributos es una práctica conocida por su amigo el rey emérito que, el año pasado, tras conocerse que los tribunales estaban investigando su fortuna, realizó dos regularizaciones voluntarias que, en suma, alcanzaron los cinco millones de euros. Fue un dinero que el anterior jefe del Estado había ocultado hasta entonces al fisco. Pero esas regularizaciones voluntarias han sido la vía utilizada para dar cerrojazo a dos de las tres líneas de investigación abiertas contra él en la justicia española. También se cerró la investigación abierta en Suiza.

Con el camino despejado en España, donde la Fiscalía ultima el cierre de las investigaciones abiertas contra él, es la Justicia del Reino Unido la que puede poner en apuros al rey emérito. Un tribunal británico deberá decidir si conserva su inmunidad tras su abdicación antes de determinar si examina la demanda por acoso presentada contra él por su examante Corinna Larsen.

Juan Carlos I sigue en los Emiratos Árabes Unidos a la espera de que la Fiscalía del Tribunal Supremo dé el carpetazo definitivo a la triple investigación sobre su opaca fortuna, y que le llevó a huir al país árabe en agosto de 2020. Mientras aguarda a ese aval que, según su entorno, podría facilitar su vuelta a España, el padre del actual jefe del Estado acude a eventos deportivos –como el partido de tenis de Rafael Nadal al que asistió en diciembre– y ha establecido su domicilio en una lujosa mansión en Abu Dabi.

Juan Carlos I reaparece en Emiratos Árabes para presenciar un partido de tenis de Nadal

Saber más

Allí ha recibido visitas de, entre otras, sus hijas, las infantas Cristina y Elena. Pero también de viejos amigos como el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán –que, junto a las infantas, se vacunó en Abu Dabi de la COVID sin esperar a su turno en España–, distintos empresarios españoles, así como la de un conocido comerciante de armas buscado por la justicia española por sus deudas millonarias con Hacienda. Se trata de Abdul Rahman El Assir (Beirut, 1950), un hombre de origen libanés pero con nacionalidad española al que testigos presenciales que cita el diario El País han visto frecuentar la residencia privada de Juan Carlos I.