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El virus que cambió los programas y los discursos de la campaña en Galicia

El actual presidente de la Xunta de Galicia y candidato a la reelección, Alberto Nuñez Feijoo (2d), al comienzo de un mitin junto al líder del PP, Pablo Casado (d), y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy (2i), este sábado en Vigo.

EFE

Santiago de Compostela —

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La emergencia sanitaria causada por la pandemia de la COVID-19 ha afectado significativamente al curso político en Galicia, un territorio en el que la cita de los electores con las urnas estaba fijada para el pasado 5 de abril y que se vio obligado a posponer unos comicios cuyo desarrollo previsto ha cambiado por completo.

A pesar de las reticencias iniciales de muchos grupos a demorar la fecha electoral, la fulgurante expansión del virus y sus trágicas consecuencias coparon por completo la agenda informativa durante toda la primavera y obligaron a las formaciones políticas a reajustar sus programas y discursos a una nueva realidad todavía en estado de definición.

El partido mayoritario en el Parlamento autonómico y su líder y presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, contraponían en las semanas de precampaña su modelo de una única fuerza en el poder al de una oposición multipartita en la que trataban de acentuar las divisiones y alertar a los votantes de los posibles conflictos por el reparto de poder en caso de victoria.

Hoy día, los populares siguen explotando este filón, a la vez que tratan de capitalizar el rédito político de la gestión de una pandemia todavía viva y que en sus peores días conmocionó a una población gallega que, pese a ser la primera en haber entrado en la nueva normalidad, todavía recela de la misma y tarda en recuperar sus rutinas.

A partir de esta premisa, el extenso programa electoral del PPdeG combina el repaso de los hitos de sus más de diez años de gestión interrumpida con promesas de futuro ya formuladas antes de la COVID-19 y su plan de actuaciones para superar la pandemia, en cuyo diagnóstico se muestran muy críticos con el papel jugado por el Gobierno central en el tratamiento de la misma.

En un punto de vista opuesto se halla el PSdeG y su candidato, Gonzalo Caballero, que elogia en todo momento la gestión realizada por parte del Ejecutivo central de la pandemia y exponen que ese es el modelo que quieran llevar a Galicia: el del cuidado de la ciudadanía y de los servicios públicos en vez de los recortes y la insolidaridad de la derecha.

Además, Caballero insiste en que, ante las eventualidades del coronavirus, es “más necesario que nunca” que haya un Gobierno progresista en la Xunta que tome medidas como las que él ha avanzado en esta campaña para reforzar el sistema de bienestar y que pasan, entre otras, por la contratación de hasta 5.000 profesionales sanitarios mediante oposición o el refuerzo de los sistemas informáticos y de acceso a Internet que los centros educativos pueden poner a disposición del alumnado.

Esto se diferencia –a su juicio- del modelo seguido por un PP que en estos años ha tomado medidas contrarias al sistema sanitario público y que ha motivado la combatividad de los trabajadores y asociaciones de usuarios.

La propuesta de Galicia en Común-Anova-Mareas y de su aspirante a llegar a la Xunta de Galicia, Antón Gómez-Reino, también exhibe connivencia con el Gobierno central e incide en que la salida de la crisis sanitaria no puede ser como la de la recesión económica en 2009: es decir, pagada por los trabajadores y por los sectores más vulnerables de la sociedad.

Es por ello que recogen por escrito que su principal prioridad será “la creación de empleo y la recuperación de condiciones de trabajo dignas”, además de un incremento de las partidas sociales para atender las “necesidades urgentes” en aras de una mayor justicia social; acompañada por una recuperación para el dominio público de servicios externalizados en los últimos años.

Mientras tanto, el BNG y su portavoz Ana Pontón incluyen en su programa múltiples referencias relacionadas con la pandemia, aunque apenas modifican el sentido estructural de un documento ya pensado para efectuar una reforma profunda del sistema existente, que ahora consideran más urgente y necesaria.

Los ataques al centralismo y a la falta de capacidad de decisión desde Galicia son el factor diferencial de las propuestas formuladas por el Bloque con respecto al resto de la oposición, ya que comparten lugares comunes como el refuerzo del sistema sanitario, la educación o los planes de dependencia.

Asimismo, se incluyen demandas históricas de los nacionalistas, como una banca pública gallega, una tarifa eléctrica propia o mayor autonomía fiscal.

Javier Ramos

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