Vaquer: “Estos menores están expuestos a ver como el torero pone en peligro su vida, para el entretenimiento del público. ¿No es eso banalizar la vida humana?”
“Quienes defienden el acceso de los menores a las plazas de toros, ven al torero como un modelo de valentía y maestría con virtudes positivas, sin embargo desde otra óptica el torero realiza graves maltratos y actos de crueldad hacia un animal; además ponen su vida en peligro. Hoy en día es preocupante la inclinación hacia la búsqueda de riesgos y la impulsividad en muchos adolescentes y pre-adolescentes. Conviene revisar el modelo que se les propone, puesto que lo suelen copiar en su asistencia a los espectáculos callejeros de toro ensogado, toro de fuego, toro de la Vega, etc., arriesgando su vida. Estos menores están expuestos a ver como el torero pone en peligro su vida, para el entretenimiento del público. ¿No es eso banalizar la vida humana?”.
Defiende cómo la tauromaquia puede afectar al desarrollo de un niño: “Las tradiciones no deben interferir en el desarrollo del equilibrio psicológico de los menores, o sea de su inteligencia emocional y evolución moral. La contemplación de las corridas de toros por parte de los jóvenes, sí interfiere negativamente en su adecuado crecimiento personal y su bienestar, como hemos desarrollado en esta exposición”.