José Manuel Albares: “Hemos evitado una escalada de consecuencias inasumibles, pero estamos muy lejos de la paz”
El mundo asiste a unas conversaciones de paz sobre Oriente Próximo tan frágiles como determinantes para la seguridad global. La guerra en Irán emprendida el 28 de febrero de manera unilateral por Estados Unidos e Israel ha vuelto a poner al planeta patas arriba. Miles de muertos, cientos de miles de desplazados y consecuencias económicas planetarias por la deriva belicista de las administraciones israelí y norteamericana. Un contexto en el que España abandera el 'no a la guerra' como línea maestra de la política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, acompaña estos días al presidente de viaje oficial a China, país al que asegura que hay que acercarse como socio comercial y como actor global ante los posicionamientos de Donald Trump. Frente a los cuales también demanda “la independencia” militar europea para actuar “sin coerciones”, en referencia a las dinámicas seguidistas de Estados Unidos por parte de la OTAN.
Albares concedió esta entrevista a elDiario.es este pasado jueves, a las puertas de las conversaciones de paz y tras la masacre de Israel en Líbano en pleno alto el fuego. Horas después, Benjamín Netanyahu amenazó a España con pagar “un precio inmediato” por lo que considera una “guerra diplomática” del Ejecutivo de Sánchez. Y el ministerio de Exteriores israelí convocó a la representante española en el país para recibir una reprimenda por la elección de Netanyahu en la localidad malagueña de El Burgo para su 'Quema de Judas' de este año, una fiesta popular con un siglo de historia que ha valido a Israel para acusar a España de antisemitismo. Cuestionados tras la entrevista, en Exteriores se limitan a calificar de “acusación infundada” la respuesta de Israel, pero evitan más comentarios sobre el Gobierno de Netanyahu. A última hora de este sábado, los representantes de Irán y Estados Unidos aseguraron concluir con “optimismo” la primera ronda de negociaciones en Islamabad. Por la mañana, Israel mató a otras diez personas tras un nuevo ataque en Líbano.
¿Se puede considerar real un alto el fuego durante el cual se masacra un país como Líbano?
No, no es la mejor forma de empezar una tregua. Exigimos que en este alto el fuego se incluya al Líbano. No tiene sentido lo que vimos el miércoles. El día que se anunciaba el alto el fuego Israel lanzó el mayor ataque contra un estado soberano de manera indiscriminada. Cientos de bombas, más de 300 muertos, mil heridos. No puede ser. Esta no es una guerra del Líbano ni del pueblo libanés. El Gobierno de Líbano llevaba ya muchos meses trabajando activamente para poder desarmar a Hezbolá y para garantizar también la seguridad del pueblo de Israel evitando esos lanzamientos de cohetes que nosotros condenamos. Israel tiene derecho a su existencia en paz y en seguridad, pero exactamente el mismo derecho que tiene el pueblo libanés a un Estado en paz y seguridad.
Tras el genocidio en Gaza y la masacre en Líbano, Israel parece llevar al mundo al borde del precipicio. ¿Qué tiene que pasar para que la Unión Europea rompa el acuerdo de asociación con Israel?
Estamos ante la crisis mundial más importante de este siglo. La Unión Europea e Israel tienen un consejo de asociación que establece el respeto de los derechos humanos. Ni en Gaza, ni en estos momentos en Líbano, las acciones de Israel respetan los derechos humanos. Son violaciones flagrantes del derecho internacional. Por eso España planteó que ese consejo de asociación se suspendiera íntegramente. Y por eso lo volvemos a reclamar en estos momentos.
¿Le defrauda la connivencia o la condescendencia de las instituciones europeas con respecto a Israel?
En Europa siempre tiene que haber uno que enarbole la bandera, que avance más rápido, que lidere a los demás. En este caso está siendo claramente España. Como me dicen mis homólogos del mundo árabe y de Oriente Medio, España está salvando la dignidad de Europa con el reconocimiento del Estado palestino, con la situación en Gaza y, ahora, con Líbano o con la postura en la guerra en Irán. España fue el primero, pero rápidamente se han ido sumando todos. Lo que esperan de Europa es que defendamos el derecho internacional. La disyuntiva es: el orden mundial de paz, o el caos y el desorden. Europa tiene que estar del lado del orden de paz.
Israel tiene derecho a su existencia en paz y en seguridad, pero exactamente el mismo derecho que tiene el pueblo libanés a un Estado en paz y seguridad
En menos de 24 horas Trump pasó de amenazar con aniquilar a toda una civilización a decir que ahora estamos a las puertas de una oportunidad histórica para la paz. ¿Usted cree que estamos realmente más cerca que hace unos días de una paz mínimamente estable y duradera, o que todo sigue siendo muy frágil y peligroso?
Hemos evitado una escalada de consecuencias inasumibles para toda la humanidad, pero todavía estamos muy lejos de la paz. Hay que decir las cosas muy claras a los españoles y españolas: este es un alto el fuego muy frágil, abiertamente amenazado. Lo estamos viendo con los ataques de Israel al Líbano. He estado en muchas negociaciones diplomáticas de todo tipo. Dos semanas es muy poco tiempo, pero hay que apostarlo todo a la paz. Es la mejor oportunidad que tenemos, pero estamos todavía muy lejos de esa paz.
Dijo en su comparecencia en el Congreso que hay muchos actores interesados en que esa paz ni siquiera se empiece a negociar.
Por supuesto. Hay muchas personas interesadas, no ya en que esas negociaciones en Islamabad no lleguen a ningún puerto, sino que ni siquiera llegaran a sentarse.
Se refiere a Israel.
Cuando toda la humanidad respiraba aliviada por el alto el fuego, claramente el Gobierno de Israel seguía empecinado en una guerra que no es buena para nadie. Tampoco para las legítimas demandas de seguridad de Israel. Yo condeno todas las acciones de Hezbolá cuando se producen, pero la fuerza militar por sí sola no garantiza la seguridad de nadie. Por eso reabrimos nuestra embajada en Teherán y regresa nuestro embajador a Teherán, para que desde todos los sitios, desde todas las capitales, la política exterior de España apoye esa mediación y esa esperanza.
¿No es un poco precipitada la reapertura de la Embajada de Teherán teniendo en cuenta la inestabilidad o la fragilidad de la paz?
No, al contrario. El tiempo es muy poco, por eso lo hemos hecho. Hemos tomado la decisión sabiendo que hay dos semanas de alto el fuego y que, por lo tanto, podemos volver allí con garantías de seguridad para el embajador y el personal, que era una de las cosas que nos hizo tener que cerrar la embajada.
España está salvando la dignidad de Europa con el reconocimiento del Estado palestino, con la situación en Gaza y, ahora, con el Líbano
Se va a negociar una paz en la que no terminamos de tener claro qué es a lo que aspira una de las partes. ¿Podría explicarle a la ciudadanía a qué ha ido Donald Trump, a qué han ido los Estados Unidos de América, a Irán?
No ha habido una explicación al respecto, solo el presidente de los Estados Unidos podría responder a esa pregunta. Lo que sí es evidente es que esta guerra, igual que lo fue la guerra de Irak, son guerras en violación del derecho internacional, completamente ilegales. Si trazamos ese paralelismo entre la guerra de Irak y esta guerra, todos los españoles son muy conscientes. ¿Dónde se habría situado España si en estos momentos hubiera un gobierno distinto al de Pedro Sánchez al frente de nuestro país? Ahí están las declaraciones de Cayetana Álvarez de Toledo diciendo sí a la guerra de Irán, o las declaraciones del primer día del señor Feijóo diciendo que España tenía que estar con sus aliados en esta guerra. Hubiéramos estado en el rincón de la historia y de la legalidad internacional en vez de estar donde estamos, que es en el de la paz. Todo está en estos momentos conectado, absolutamente todo. Irán, Gaza, Líbano, Ucrania, Groenlandia, Cuba. Todo responde a lo mismo, a intentar imponer la ley del más fuerte frente al orden internacional de paz.
¿Comparte el diagnóstico de que Estados Unidos está perdiendo la guerra?
Las guerras las pierden todos. Las pierden los ciudadanos. Lo estamos viendo con los ciudadanos iraníes. No es con bombas como va a llegar la igualdad de las mujeres iraníes, la democracia, los anhelos de libertad que nosotros respaldamos. Y sus consecuencias son mundiales.
¿El régimen iraní es ahora más fuerte que cuando empezó la guerra?
En cualquier caso, el régimen sigue ahí y nosotros hemos condenado todas las violaciones de derechos humanos del régimen. Yo voté a favor de la inclusión de la Guardia Revolucionaria dentro de los grupos terroristas de la Unión Europea y he condenado cada una de las ejecuciones de opositores y de ciudadanos en Irán. Insisto, no es con bombas desde el cielo como van a llegar la igualdad y la democracia. Con las guerras llega la espiral de violencia y llega el caos.
¿Este presidente de los Estados Unidos de América es un peligro para la paz mundial?
La paz mundial la construimos entre todos, pero Estados Unidos es un país especialmente importante. Estamos hablando de la primera potencia militar del mundo, la primera economía del planeta y un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que tiene como misión fundamental velar por la paz y la seguridad mundiales. Por supuesto que necesitamos a Estados Unidos para garantizar la paz y la seguridad mundiales. Es un actor fundamental.
Asistimos día tras día a declaraciones del secretario general de la OTAN en las que prácticamente se pone al servicio de los intereses de solo uno de sus socios, Estados Unidos. En las últimas horas ha asegurado que la guerra es una buena idea y que hay que seguir adelante con ella. ¿Puede explicar a la ciudadanía española qué utilidad sigue teniendo una institución como la OTAN en este contexto?
La relación transatlántica ha sido mutuamente beneficiosa para europeos y norteamericanos a lo largo de todas estas décadas, tanto en materia comercial como de seguridad. Pero es evidente que, para que eso siga siendo así, necesitamos a ambas partes. Europa y la nueva administración norteamericana tienen postulados distintos. Este es un momento en el que Europa tiene que avanzar hacia su soberanía y su independencia en materia económica y también tener la disuasión en nuestras manos con un ejército europeo y con una integración de nuestras industrias de defensa. Porque Europa tiene que ser libre para poder decidir libremente sin coerción, sea arancelaria o sea militar.
¿Al margen de la OTAN?
No es lo que nosotros queremos. Pero si uno de los socios fundamentales tiene otros postulados y nos anima a ello, desde luego que nosotros tenemos que seguir garantizando la seguridad, que no se garantiza solo con tanques. Nunca ha habido una contradicción entre un pilar europeo sólido de la OTAN con una seguridad común europea. Al contrario, lo que hace es reforzarla.
Ha publicado en las últimas horas el Wall Street Journal que Estados Unidos amenaza con retirar tropas de suelo español y dejar vacías las bases de Rota y Morón. No parece, según lo que estamos hablando, que Estados Unidos sea en estos momentos el aliado más fiable para Europa y para España. ¿Tiene sentido, aun en este contexto, mantener las bases americanas?
Las bases se rigen por un convenio hispano-norteamericano y hay unos canales de comunicación que están plenamente operativos. No ha habido ninguna indicación.
¿No le han comunicado que se vayan a retirar?
En absoluto. Y la comunicación es totalmente fluida y natural.
Las amenazas del presidente de los Estados Unidos a España durante varias semanas, que sepamos, también han quedado en nada.
Hace comentarios sobre distintos países, distintos presidentes, distintos líderes. Pero no hay nada ni hay ninguna comunicación en ningún sentido. La relación es fluida.
El presidente y usted mismo viajan ahora a China, con quien se han intensificado las relaciones diplomáticas y comerciales en los últimos tiempos. ¿China es un aliado fiable para España?
Lo que nosotros buscamos es hablar con esa otra gran potencia militar y económica, porque nuestra política exterior es global. China es miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, por lo tanto, fundamental para la estabilidad, la paz y el desarrollo económico mundiales. En segundo lugar, buscamos equilibrar un déficit comercial muy pronunciado para España con un gran mercado como es el chino y mantener relaciones diplomáticas y políticas de primer nivel como mantenemos con todos los grandes países del planeta.
¿Es un socio más fiable que Estados Unidos en estos momentos?
Son socios distintos, Estados Unidos es un aliado. Lo que sí es cierto es que las posiciones de la Administración norteamericana llevan a que los europeos tengamos que buscar nuevos socios comerciales. Lo hemos hecho con Mercosur, por cierto, liderados por España. Lo hemos hecho con India, con Australia. Y también hay que mirar hacia China.
No sé si sabe cuál es la situación del soldado español, miembro de las misiones de las Naciones Unidas en Líbano, que estuvo retenido por Israel.
Sé que se encuentra bien. Lo que sí le confirmo es que, al tener conocimiento de esta situación inaceptable que rechazo y condeno con rotundidad, convocamos inmediatamente a la encargada de negocios de la Embajada de Israel al Ministerio de Asuntos Exteriores y le entregamos una nota verbal de protesta. Es inadmisible que un soldado de una fuerza de Naciones Unidas, que es inviolable en todo momento, sea retenido de esta manera.
Las posiciones de la administración norteamericana llevan a que los europeos tengamos que buscar nuevos socios comerciales
La portavoz del Partido Popular hizo un chiste con esa retención del soldado español.
Me parece una auténtica vergüenza. Como ministro de Asuntos Exteriores me avergüenzo de que haya representantes políticos que hagan esas declaraciones. En primer lugar, por un mínimo patriotismo. Estamos hablando de un soldado español. En segundo lugar, por una defensa del derecho internacional y de las Naciones Unidas. Es un soldado español con casco azul bajo bandera de las Naciones Unidas, que tiene un estatuto de especial protección. Y en tercer lugar, porque la misión que están realizando es una misión de paz. Sinceramente, esas declaraciones demuestran una vez más que el Partido Popular está absolutamente incapacitado para gobernar España.
¿Qué le parece el intento de viraje del PP respecto a Irán? Estuvieron semanas ridiculizando el ‘no a la guerra’ del Gobierno y ahora lo hacen suyo.
El 'no a la guerra' del Partido Popular sí que es para ellos un eslogan. Siguen sin comprender que es un sentimiento abrumadoramente mayoritario entre los españoles. Pero cuando hubo que tomar la decisión de cómo se iba a posicionar España en su política exterior y qué se iba a hacer con las bases de Estados Unidos de soberanía española, el presidente del Gobierno y el Gobierno de España no tuvimos al Partido Popular de nuestro lado. Ese era el momento de haber dicho 'no a la guerra'. Y en ese momento, no lo olvidemos, el señor Feijóo dijo que teníamos que estar al lado de Estados Unidos.
¿Cree realmente que el riesgo que afronta el mundo es tan elevado como para que estén en juego la paz y la seguridad de una época y que, en ese caso, la opinión pública es plenamente consciente de ello?
Sí, es totalmente consciente. Lo constato cuando los ciudadanos se me acercan en la calle y me preguntan por la guerra. Son conscientes de la gravedad, de que esta es una crisis mundial, de que no es una crisis como cualquier otra y que aquí las cosas se pueden realmente ir de las manos para toda la humanidad. Son conscientes del impacto que tiene para su vida cotidiana y para su economía familiar y personal. Y son conscientes de que aquí nos estamos jugando cosas absolutamente básicas, impensables hasta hace muy poco.
¿La propia seguridad de nuestro país?
La seguridad no es solamente una seguridad militar, también lo es de flujos energéticos. España los tiene garantizados con países como Argelia, un gran socio. O la soberanía energética que tenemos con las energías renovables. Pero la ciudadanía es consciente de que el incremento de precios de la gasolina o de los alimentos es también su bienestar y, por lo tanto, su seguridad.
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