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El PP se enreda en contradicciones para justificar el fiasco del gas pimienta
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El PP se enreda en contradicciones para justificar el fiasco del gas pimienta

Aitor Riveiro

23 de septiembre de 2026 22:22 h

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Una decena de personas intoxicadas. Al menos una denuncia presentada ante la Policía Nacional. Y una trabajadora del servicio de cafetería de baja médica. Es el conteo provisional del ‘show’ ideado por el PP para la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. Una ‘performance’ que tenía como protagonista a la diputada y responsable de Interior del partido, Ana Vázquez, y un spray de gas pimienta, y que derivó en la implicación de un trabajador del partido y una catarata de explicaciones incoherentes que fueron corregidas durante el día.

La sesión del miércoles se preveía descafeinada por la ausencia de hasta 10 miembros del Gobierno, incluido Pedro Sánchez. Vázquez fue la séptima diputada en preguntar al Ejecutivo, y para reforzar sus críticas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por la inseguridad en Ceuta, sacó de su bolsillo y exhibió en el Pleno del Congreso un bote de gas pimienta.

La reacción de la presidenta del Congreso fue inmediata. Francina Armengol llamó al orden a Vázquez y le conminó a guardar el bote. El motivo: que el reglamento de la Cámara prohíbe portar armas en su interior. Y este tipo de botes (homologados o no, legales o no) están recogidos como “arma” en la normativa española. Armengol le advirtió dos veces para que saliera del Hemiciclo y volviera a entrar, ya sin el bote. Antes del tercer aviso, que hubiera supuesto su expulsión del Pleno, Vázquez abandonó la sala. Su grupo parlamentario ovacionó a la antigua aspirante a Policía Nacional, proceso que nunca concluyó. 

La primera reacción del PP fue la hilaridad y el ataque furibundo contra Armengol. “Lo volveré a traer las veces que haga falta”, espetó Ana Vázquez.

Ya fuera del Hemiciclo, Vázquez defendió ante los periodistas que el spray no podía ser considerado un arma porque “tiene 30 mililitros” y “estaba vacío”. Además, aseguró que lo había “cerrado” después de “vaciarlo en la calle”. Efectivamente, el bote tenía en ese momento puesto un celofán. “No conoce el reglamento de Armas. Alguien se lo ha chivado mal y espero que rectifique, yo inmediatamente voy a llevar esto a la Comisaría” del Congreso, afirmó.

El reglamento de Armas recoge expresamente en su apartado 5.1 la prohibición de “publicidad, compraventa, tenencia y uso” de “los ‘sprays’ de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o aerosoles, así como cualquier dispositivo que comprenda mecanismos capaces de proyectar sustancias estupefacientes, tóxicas o corrosivas”. La norma reconoce la excepción de sprays aprobados por el Ministerio de Sanidad, “en cuyo caso podrán venderse en las armerías a personas que acrediten su mayoría de edad mediante la presentación del documento nacional de identidad, pasaporte u otros documentos que acrediten su identidad”.

Es decir, algunos sprays se pueden comprar de forma controlada, pero son considerados arma. Y el reglamento del Congreso es taxativo y establece en su artículo 101 que “la suspensión temporal en la condición de diputado o diputada podrá acordarse por el Pleno de la Cámara, por razón de disciplina parlamentaria”, entre otros por portar “armas dentro del recinto parlamentario”.

Eran alrededor de las diez de la mañana. Más de media hora después, Vázquez volvió a comparecer ante los medios, esta vez acompañada por la portavoz parlamentaria del grupo, Ester Muñoz. Todavía no había entregado el bote a los policías del Congreso, que volvió a mostrar a las cámaras. Pero ya no tenía el celofán que sí era visible un rato antes.

Fue en ese momento cuando los servicios de la Cámara informaron de la clausura de varias dependencias en otro edificio del Congreso, situado al otro lado de la Carrera de San Jerónimo y donde se sitúan la mayoría de los despachos de los grupos parlamentarios. Entre otras dependencias, se cerraron tres baños y una de las cocinas, después de que una integrante de la delegación del Parlamento de Mauritania, que se encuentra de visita en España, se sintiera indispuesta al tratar de utilizar el aseo. En la tarde del miércoles los baños seguían clausurados, según informan fuentes parlamentarias a este medio. 

Armengol escribió a los portavoces de los grupos un mensaje para informar de que “a las 10.26” horas se había “recibido un aviso de la Policía indicando que alguien había vaciado algún tipo de spray” en esas instalaciones.

El bote exhibido por Vázquez era un “spray de defensa personal Fito Defensa” que, según sus comercializadores, “produce la incapacitación inmediata que durará entre 15 y 20 minutos, pudiendo alcanzar los 45 minutos de duración”. Entre sus efectos está la “irritación pulmonar e intestinal además de en ojos, con inhabilitación de la visión, piel y mucosas”, “lagrimeo y fotofobia”, “tos y náuseas”, así como “depresión SNC (Sistema Nervioso Central)”.

Y esos fueron los síntomas declarados no solo por la parlamentaria mauritana, sino por una decena de personas que precisaron de ser atendidas por los servicios médicos del Congreso. Según ha podido confirmar elDiario.es, una trabajadora eventual de la Cámara presentó una denuncia ante la Policía Nacional tras verse afectada. Otra trabajadora, esta del servicio de cafetería que se vio afectado, recibió la baja médica por “intoxicación”.

“Nos están poniendo la mordaza un Gobierno corrupto que está totalmente desnortado”, acusó Vázquez ante las cámaras. 

La versión inicial del PP ya se tambaleaba para entonces, lo que no impidió que Alberto Núñez Feijóo asegurara en el pasillo del Hemiciclo que Armengol estaba “muy indocumentada” o tenía “muy mala fe”. Ante los periodistas, sin cámaras delante, el líder del PP se cuestionó “cómo se puede decir que ha traído un arma” su diputada. “No se puede decir a una diputada del PP que ha traído un arma”, insistió el líder del PP, quien aseguró que le daba “vergüenza” la actuación de la presidenta de la Cámara Baja. La misma estrategia siguió el portavoz parlamentario, Borja Sémper, quien desde el escaño aseguró que el bote no era “un arma”.

Pero la evidencia de lo que ocurría en el otro edificio forzó un cambio de versión. Según relató un trabajador del PP en el Congreso, Ana Vázquez le entregó el bote “para limpiarlo” porque se había manchado al vaciarlo, supuestamente en la calle y antes de la sesión. Según esta versión, no querían que el bote fuera “manipulado”.

El trabajador presionó el botón al lavarlo por error y salió “un poco” de gas. Una cantidad residual, siempre según la versión del PP. Además, el trabajador reconoció que usó, al menos, dos cuartos de baño distintos: uno para lavar el bote y otro para lavarse él mismo las manos.

Fuentes parlamentarias explican que se están revisando las cámaras de seguridad de la Cámara Baja para intentar determinar quién vació dicha sustancia tóxica en los baños.

Ana Vázquez hizo entrega del bote de pimienta a la Policía Nacional hacia las 12.00 horas.

La dirigente del PP compaginó sus declaraciones a los medios y ante la policía con una 'tourné' por diferentes medios de comunicación. Colaboradora habitual de ‘Todo es mentira’, la responsable de Interior del PP aseguró a Risto Mejide que a ella el bote se lo dio una compañera diciéndole que estaba vacío, lo que supone que mintió previamente cuando dijo que ella misma lo había vaciado en la calle. 

Las palabras de Vázquez suponen también que dicho bote no lo compró ella, sino otra persona, lo que contraviene el reglamento de Armas. También sostuvo que ella le puso un precinto porque salía un líquido marrón y no quería mancharse las manos

Fuentes parlamentarias aseguran que se estudiará la actitud de Ana Vázquez porque se paseó por el recinto del Congreso con el gas pimienta en la mano y dando entrevistas a los medios mucho antes de entregárselo a la Policía Nacional.