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El PSOE defiende que Sánchez y el Gobierno salen reforzados del 9J: “Feijóo ha perdido el plebiscito”

Ribera valora los resultados del PSOE

José Enrique Monrosi

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Papeleta salvada. Esa es la lectura más optimista que sacan en Ferraz de la noche electoral europea de este 9J. Por encima del 30% de voto y dos diputados por debajo del PP, la cúpula del PSOE interpreta que el resultado arroja un panorama muy similar al de las elecciones generales de hace un año que cerraron la puerta a un gobierno de las derechas. Victoria de los de Feijóo, pero insuficiente para sus objetivos. En este caso, mandar un mensaje de plebiscito destituyente hacia Pedro Sánchez.

“El resultado es prácticamente idéntico al del 23 de julio. Esa máquina del fango permanente nos ha llevado al mismo resultado electoral, respaldando una vez más a la mayoría de progreso, al Gobierno y al presidente Pedro Sánchez”, ha celebrado Teresa Ribera ante la militancia socialista para valorar los resultados.

La cabeza de lista de los socialistas, que no ha comparecido en la sala de prensa ante los medios de comunicación, ha defendido que el pulso lanzado por el líder del PP a Pedro Sánchez se ha saldado, a su juicio, en favor del presidente. “Si Feijóo quería convertir las elecciones en un plebiscito contra Sánchez, está claro que lo ha perdido. Ha obtenido un rotundo fracaso”, ha dicho.

Ribera ha hecho una lectura del resultado electoral crítica con la victoria de los populares, a los que no ha felicitado expresamente. “El PP lo que ha hecho esencialmente es absorber todos los diputados de Ciudadanos. Pero el coste de su estrategia electoral ha sido alto para la ciudadanía española. Polarización permanente, asunción de un discurso político de la ultraderecha que no ha debilitado a la opciones políticas de la ultraderecha, al contrario. La internacional ultraderechista tenía hasta hoy dos caras, hoy tenemos tres. Honestamente eso no es una buena noticia para la sociedad española”.

Sí ha felicitado a los de Feijóo, el presidente del Gobierno. En sus redes sociales, Pedro Sánchez ha expuesto que el PSOE “se convierte en la única opción de gobierno capaz de hacer frente a la ola ultraderechista que recorre Europa y España”. Y ha desterrado cualquier hipótesis de adelanto electoral. “Vamos a seguir trabajando para consolidar una Europa de avances y de progreso”.

El argumentario de los socialistas se centra en reforzar la idea de que el PSOE de Pedro Sánchez no se hunde por mucho que las derechas lo den por muerto una y otra vez. “El porcentaje de votos del PSOE está ligeramente por encima del 30%. Somos el partido en el gobierno de toda la UE que ha obtenido un mejor resultado electoral”, ha reivindicado Ribera. Aunque en privado, sin embargo, la sensación al conocerse el escrutinio sí era de cierta decepción entre el núcleo dirigente.

La hipótesis del empate técnico e incluso la remontada que los socialistas alentaron en el último tramo de la campaña y que este mismo domingo sustentaron también en los sondeos publicados, se desvaneció. La candidatura de Teresa Ribera se quedó a 692.596 votos y cuatro puntos de la del PP, el doble de la diferencia por la que los populares se impusieron en las generales.

Aún así, en el PSOE y en la Moncloa descartan que los resultados vayan a suponer nada parecido a una tormenta perfecta para el Gobierno. Ni tampoco que pongan en riesgo la legislatura. Y recuerdan, de hecho, que en gran medida la remontada pregonada sí se ha consumado a tenor de las encuestas de hace apenas tres meses que abrían una brecha de doce puntos tras el estallido del 'caso Koldo' y el impulso a la ley de amnistía.

Las conclusiones a vuelapluma en la cúpula del partido son dos. La primera, que si la derecha aspiraba a transformar los resultados de las elecciones europeas en un plebiscito sobre la continuidad o no de Pedro Sánchez, han fracaso en su intento. Y la segunda que España se mantiene, junto a Portugal, en casi la única referencia comunitaria para la socialdemocracia.

“Hemos obtenido un magnífico resultado. Somos dique de contención de la ultraderecha aquí y en Europa”, ha planteado Ribera.

En su valoración de los resultados, los socialistas lanzan además un mensaje de alerta sobre el consolidado auge de la extrema derecha en toda Europa, en general, y de nuevas candidaturas ultras en España, en particular. Algo de lo que han responsabilizado directamente al líder de la oposición.

“Alvise es el Frankenstein que han creado Feijóo y Abascal. Se ha alimentado de todos los bulos de PP y VOX. Cuando esos bulos se olvidaban en la escena nacional, en el inframundo de Telegram de Alvise seguían creciendo. Es el producto de las fake news, el negacionismo y la mala política de PP y VOX”, señalan en la cúpula del partido.

El castillo de naipes de la remontada

A última hora de la tarde y tras el cierre de los colegios electorales, Teresa Ribera llegaba a la sede de la calle Ferraz con los sondeos alimentando la hipótesis del empate técnico. “Hace tres meses estábamos a no sé cuántos puntos, así que remontada ha habido seguro”, dijo a los medios.

Esa idea de la remontada se fue construyendo en las filas socialistas en las últimas semanas y a medida que las encuestas empezaban a dibujar un recorte en la distancia con el PP. El propio Pedro Sánchez lideró una estrategia explícita de llamamiento al voto útil para aglutinar el respaldo de toda la izquierda en mitad de las maniobras del juez Peinado respecto a la investigación de su pareja. Algo parecido a un plebiscito entre el bien y el mal, entre el orden y la amenaza “de la internacional ultraderechista”: “O se está con Milei, con Abascal, con Netanyahu, con Aznar y con Feijóo o se esta del lado bueno de la historia que es donde está la socialdemocracia en España y en Europa”, dijo en un mitin en Benalmádena al que acudió con su pareja el día después de su imputación formal.

En el cierre de campaña, en Fuenlabrada, y ante la evolución de las encuestas y los mensajes de preocupación que llegaban del Partido Popular respecto a sus propias expectativas, Sánchez llegó a vislumbrar el horizonte de una victoria. “Tengo unas ganas de darme el gustazo de ganarle a Feijóo y a Abascal que estoy contando las horas”.

Frustrado el gustazo de la victoria y disuelto el horizonte siquiera del empate, el mensaje ahora es que la derrota, al menos, no es nada parecido a una hecatombe que haga tambalearse al Gobierno de Pedro Sánchez.

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