Sánchez advierte a la UE de que no debe “callar” ante la amenaza de Trump a Groenlandia: “Atlantismo no significa vasallaje”

Irene Castro

8 de enero de 2026 11:24 h

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Pedro Sánchez quiere erigirse en la voz europea que confronte con los desmanes de Donald Trump. Lo hizo ante la presión para disparar el gasto militar y repite la estrategia ante la intervención en Venezuela, que tras una primera reacción más tibia, condena sin ambages por “violar el derecho internacional”. “Esta administración es una administración pro-atlantista. Pero el atlantismo no significa vasallaje, significa el tener una cooperación leal de igual a igual, donde se defina por objetivos comunes, tanto por parte de Norteamérica como por parte de Europa”, ha afirmado Sánchez ante los embajadores españoles y ha lanzado un mensaje también a la UE por las “amenazas explícitas e implícitas” de Trump sobre Groenlandia. “No debemos callarnos”, ha dicho antes de recordar que las “palabras importan” y que “allanan el camino hacia lo impensable”.

Ante el horizonte negro que se precipita en la política internacional, el presidente del Gobierno ha pedido al cuerpo diplomático en su reunión anual “coraje, anticipación y creatividad” y se ha referido a los “cambios estructurales” que se están produciendo en el orden internacional basado en reglas que están conduciendo al “avance de una política de bloques y de esferas de influencia” en un momento en el que, para él, lo necesario sería unirse para hacer frente a los desafíos globales. Sin embargo, la realidad se impone, como demuestran la proliferación de conflictos y vulneraciones de la legalidad internacional.

A todos ellos se ha referido el presidente en su discurso de cerca de una hora en el que ha hecho especial hincapié en la intervención de Trump en Venezuela. “Certezas que parecían inmutables han dejado de serlo. Amenazas que creíamos relegadas al baúl de la historia han vuelto a resurgir”, ha expresado Sánchez en referencia a ese “golpe al multilateralismo”. “No caben tibiezas ni medias tintas. Al igual que no nos cupieron esas tibiezas ni esas medias tintas cuando tuvimos que rechazar la supuesta legitimidad de la victoria, que por supuesto no fue tal, de [Nicolás] Maduro en las últimas elecciones presidenciales en Venezuela, la violación del derecho internacional siempre es una derrota y es una derrota fundamentalmente para las democracias, incluso allí donde no hay esa democracia y es un peligroso precedente para la paz y para la seguridad global”, ha reflexionado.

Sánchez, que pretende hablar con la presidenta Delcy Rodríguez y ofrece a España como mediador, ha asegurado que “España seguirá haciendo todo lo necesario en defensa del pueblo venezolano, de su soberanía, de su derecho a elegir un futuro democrático sin injerencias externas”. Eso, ha dicho, será lo que defienda “cuando esta transición se ponga en marcha”. “El futuro de Venezuela quien tiene que decidirlo son los venezolanos y las venezolanas”.

El presidente ha advertido de que no puede haber “dobles varas de medir”: “Coherencia en Venezuela, coherencia en Gaza, coherencia en Ucrania y en cualquier otro escenario. Siempre idéntica respuesta cuando se vulnera el derecho internacional”. “Si otros dan pasos atrás o son templados a la hora de dar una respuesta firme a algunas de las de las grandes cuestiones que se están debatiendo en el mundo, nosotros tenemos que responder con más determinación si cabe, con más pasos al frente (...) en defensa de la apertura, del diálogo y de la paz”, ha señalado en referencia a la tibieza de la UE: “Quizás no podamos llenar los grandes huecos que evidentemente dejan otras grandes superpotencias, pero yo sí que creo que podemos atenuar los golpes humildemente, desde nuestra posición de potencia media, frenar las vías de agua, ser la barrera de contención hasta que vengan tiempos mejores”.

Como hizo el martes tras la reunión de la coalición de voluntarios en París, el presidente ha apostado por el futuro envío de tropas a Ucrania si se dan las condiciones de alto el fuego y ha repetido la intención de hacerlo también en Gaza. “España debe participar activamente en la reconstrucción de esa esperanza en Palestina”, ha defendido antes de asegurar que “la paz no puede ser un paréntesis en una tierra martirizada por la guerra” y que, por ello, es necesario avanzar a la solución de los dos estados. “Allí la situación sigue siendo intolerable”, ha urgido el presidente sobre un drama del que ya no se habla.

Sánchez ha defendido la agenda española como muro de contención al auge de la ultraderecha. “Toca estar a la vanguardia de muchos de estos temas con más intensidad, con más determinación, en un momento en el que Europa evidentemente está siendo amenazada con una mayor presencia de fuerzas políticas, de gobiernos -y esto es lo paradójico de Europa en el que en un momento en el que necesitamos una mayor federalización de Europa- que por lo que están abogando es por un regreso a una supuesta soberanía nacional que no es tal”.

Y dentro de esa agenda ha mencionado expresamente la gestión migratoria frente a una ultraderecha que habla de “invasión”. “Somos un país que defiende firmemente un modelo migratorio legal, seguro, ordenado, pero también abierto y humano frente a los que abogan por cerrar nuestras fronteras y negar a los migrantes el mínimo de dignidad que merece España”, ha asegurado Sánchez, que ha aprovechado para reiterar su rechazo a la creación de centros de detención de migrantes fuera del suelo comunitario, que es la propuesta de Giorgia Meloni que ha ganado fuerza en la UE. “Son trampantojos que no sirven, que no resuelven de manera eficaz el reto de la migración irregular”, ha apuntado antes de apostar por “cooperar con los países de tránsito y de origen.

El presidente ha atribuido a la migración el 80% del crecimiento de la economía y ha defendido el modelo español frente a “aquellos que ofrecen una España ensimismada”. “Nuestro modelo funciona, no hay un efecto llamada. El único efecto que hay es el de una migración sin la que no se puede entender el dinamismo de nuestra economía, la sostenibilidad presente y futura de nuestro modelo del bienestar”, ha afirmado Sánchez, que ha recordado que la irregular sólo representa el 6% del total. De hecho, Sánchez considera que el modelo español puede ser una guía “para despertar de su letargo a una Europa envejecida”.