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Un baño de adolescencia

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Mi regalo por el día de la discapacidad, este pasado 3 de diciembre: celebrarlo junto a un centenar de chicos y chicas de 13 y 14 años ávidos por aprender, llenos de dudas e inteligencia para expresarlas. Su profesora de Lengua y Literatura les propuso investigar sobre una servidora para, después, compartir con ellos experiencia vital y profesional en una sesión abierta, no solo a los alumnos, sino también a padres y profesores. Una oportunidad de oro para sembrar la semilla de la inclusión en corazones y mentes con las que transformar el mundo. Los adolescentes tienen mucho que decirnos y mostrarnos. Y, a veces, los subestimamos, porque parecen que van a lo suyo. Pero es que lo suyo es lo nuestro.

Tres chicas, Jimena, Marta y Haizea, actuaron como maestras de ceremonia, siendo presentadoras y sagaces entrevistadoras. El público, sus compañeros del IES Mariana Pineda de Sevilla, no les fueron a la zaga, cuando les dieron el turno de palabra. Tenían muchas preguntas. Solo algunas de las que recuerdo……

¿Cómo escribes tus libros?

¿Por qué el braille son puntos en vez de usar letras del alfabeto en relieve?

¿Cómo te quedaste ciega?

¿Cómo le dijiste a tus padres que no veías?

¿Cómo es un colegio solo de ciegos?

¿Tu mayor logro?

¿Qué has aprendido de esa gente que no creía en ti o que te trató mal?

Ellos ya habían visionado en clase material audiovisual sobre mi trayectoria como periodista en radio y televisión. También conocían los libros que he escrito. Sus dudas no estaban en la inclusión, sino en lo desconocido que es para ellos la ceguera. Algo tremendamente revelador para mí. Nuestros adolescentes están ávidos de vida y esa es nuestra gran oportunidad como adultos, brindársela con honestidad, compromiso y generosidad.

Este año, el lema de la ONU para el Día de la Discapacidad es “Soluciones transformadoras para un desarrollo inclusivo. El papel de la innovación para impulsar un mundo accesible y equitativo”. Nada más innovador que sentarnos a hablar, conocernos y contribuir a que el mundo sea lo que esperamos que sea.

Mi regalo por el día de la discapacidad, este pasado 3 de diciembre: celebrarlo junto a un centenar de chicos y chicas de 13 y 14 años ávidos por aprender, llenos de dudas e inteligencia para expresarlas. Su profesora de Lengua y Literatura les propuso investigar sobre una servidora para, después, compartir con ellos experiencia vital y profesional en una sesión abierta, no solo a los alumnos, sino también a padres y profesores. Una oportunidad de oro para sembrar la semilla de la inclusión en corazones y mentes con las que transformar el mundo. Los adolescentes tienen mucho que decirnos y mostrarnos. Y, a veces, los subestimamos, porque parecen que van a lo suyo. Pero es que lo suyo es lo nuestro.

Tres chicas, Jimena, Marta y Haizea, actuaron como maestras de ceremonia, siendo presentadoras y sagaces entrevistadoras. El público, sus compañeros del IES Mariana Pineda de Sevilla, no les fueron a la zaga, cuando les dieron el turno de palabra. Tenían muchas preguntas. Solo algunas de las que recuerdo……