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La comunidad educativa de Sevilla exige el cumplimiento de la ley de bioclimatización: “Tienen que soportar temperaturas de hasta 40º”

"Queremos aulas, no saunas"

Inmaculada Calahorro

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Con el verano acercándose y las temperaturas en ascenso, la plataforma Escuelas de Calor ha protagonizado este jueves una serie de concentraciones en los centros educativos de Sevilla. Esta acción es una respuesta directa al “incumplimiento por parte del Gobierno andaluz de la ley de bioclimatización aprobada en 2020”, que hasta ahora ha sido aplicada en 407 de los más de 3.000 centros de primaria y secundaria de Andalucía.

Entre los centros educativos que han alzado su voz figuran: el IES El Molinillo de Guillena; el instituto Machado, y los colegios María Zambrano, Pablo Ruiz Picasso, CEIP Adriano y Hermanos Machado de Sevilla capital; el instituto Laurentum de Espartinas, cuyos alumnos también se movilizaban la semana pasada negándose a volver a clase tras el recreo; y el instituto Ponce de León de Utrera o el colegio Coca de la Piñera también de Utrera. Todos estos centros han unido sus fuerzas en una lucha común: “Queremos que la Junta cumpla la ley”.

Asistencia elevada

Cientos de estudiantes, familias y docentes se han congregado a las puertas de los distintos centros educativos de la provincia. En institutos como el IES El Molinillo de Guillena, los estudiantes han salido de las aulas portando carteles hechos a mano con lemas como “aulas sí, saunas no” y “por una educación pública de calidad”. Teresa Pablo, activista y portavoz de Escuelas de Calor, quien ha asistido esta movilización, ha estimado la asistencia en torno a unos 300 participantes. “Esta convocatoria nos recuerda a aquel 2 de junio de 2017”, ha explicado Teresa, refiriéndose al impacto duradero de las protestas anteriores que culminaron en la ley actual.

María José Ortiz, presidenta del AMPA del colegio Pablo Ruiz Picasso y madre de dos estudiantes, ha expresado su preocupación: “Los alumnos han venido con sombrillas, neveras y pelotas de playa como símbolo de protesta”. A pesar de tener aire acondicionado, en el colegio este “es financiado por el AMPA y no por la administración, lo cual no solo es ineficiente, sino que se ha convertido en peligroso debido a que las instalaciones eléctricas obsoletas y no pueden soportar tanta tensión”, explica. Además, María José ha descrito con preocupación la situación por la que atraviesan sus hijos: “Nuestros pequeños tienen que soportar temperaturas de hasta 40 grados, sangran por la nariz y se desmayan a diario como consecuencia del calor. Es un desafío diario y un riesgo constante que enfrentamos cada vez que mandamos a nuestros hijos al colegio.” María José también ha recalcado la falta de apoyo institucional en su colegio: “El ayuntamiento y la Junta son los responsables de asegurar que las infraestructuras de nuestros centros educativos sean seguras y estén a la altura de las necesidades de nuestros hijos”.

Isabel Serrano, secretaria del AMPA del CEIP Adriano de Pino Montano, ha expresado la frustración que comparten los familiares: “No somos docentes, pero sí dolientes ante la situación que atraviesan nuestros hijos”. La manifestación en el CEIP Adriano ha congregado a unos 200 asistentes. Los más pequeños se han equipado con abanicos de papel en los que se leía “Aulas sí, saunas no”, destacando de manera visible y directa el mensaje central de la movilización. El reverso de estos abanicos estaba en blanco, permitiendo a los niños expresar lo que significa para ellos un día de calor en las clases. Isabel ha explicado la situación del colegio, que fue construido en 1972 y prácticamente no ha visto mejoras en su infraestructura desde entonces. “Nuestro centro es prácticamente nulo en adaptación. La ley de bioclimatización no solo se centra en poner aires acondicionados y ventiladores. Para eso, habría que adaptar los sistemas de electricidad”.

Ventilación adiabático y climatización alternativa

La plataforma Escuelas de Calor ha denunciado el sistema de ventilación adiabática implantado en esos 407 centros educativos: “Este sistema similar a los aparatos de aire acondicionado, pero mediante agua pulverizada, necesitaría costosas tareas de mantenimiento, que una vez finalizada la garantía recaerían sobre los centros educativos”. En esta línea, junto con sus compañeras, ha advertido que de no mantenerse adecuadamente, “podría ser una fuente de contagios por legionella”.

Jesús Jiménez, integrante del AMPA del IES Ponce de León en Utrera y comprometido con el medio ambiente, ha señalado que la bioclimatización no solo hace referencia a la instalación de ventilación o aires acondicionados, sino que también habla de zonas de sombra, árboles y vegetación: “Demandamos que esta bioclimatización debe hacerse de manera sostenible, ya que los toldos y el aire acondicionado van a convertir a los centros en verdaderas islas de calor”.

Patricia del Pozo, consejera andaluza de Educación, defendió las medidas implementadas por su departamento, asegurando que los sistemas de climatización adiabática alimentados por energía fotovoltaica estaban “funcionando bien”. Sin embargo, esta afirmación contrasta con las experiencias de los manifestantes y las críticas sobre la falta de supervisión y el mantenimiento adecuado de los sistemas instalados.

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