“Esta humillación no la sufrí ni en mi país en la guerra”: la odisea de una familia siria atrapada en Sevilla en un limbo legal
“Yo quiero un techo para vivir con mis hijos y mi marido con un poco de dignidad”, afirma Amal, que significa esperanza en árabe. Bajo este seudónimo, esta madre siria busca que la administración pública, a la que responsabiliza de su situación en España, les preste atención y les ofrezca una ayuda tanto a ella como a su familia.
La guerra de Siria hizo que esta familia tuviese que abandonar en 2013 Idlib, ciudad actualmente tomada por los rebeldes. Como consecuencia, se marcharon al Líbano, donde el marido, que trabajaba en la obra antes de emigrar, sufrió un ictus que lo dejó discapacitado intelectualmente, lamenta Amal, que no lo deja solo ni un instante al ser una persona dependiente.
Esta situación hizo que el Estado español y ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados), a través del Programa Nacional de Reasentamiento, llevaran a esta familia a Sevilla en 2021 para que, un año más tarde, se les reconociese la condición de refugiados. La responsabilidad de dar un techo a esta familia e integrarla en la sociedad recae en un primer momento sobre el Ministerio de Inclusión Seguridad Social y Migraciones, que una vez pasados 18 meses desde su llegada, o 24 en casos excepcionales, transfiere sus competencias a las administraciones autonómicas y locales.
Un punto de inflexión
Durante su estancia en el Centro de Acogida al Refugiado (CAR) de Sevilla, la asociación programó una excursión a la playa de Matalascañas (Huelva) en julio de 2023, donde se produjo la muerte de su hijo ahogado. Según Amal, su hijo no recibió ningún tipo de ayuda por parte de los monitores responsables ni de los socorristas, ya que no había ninguno en la zona en la que ocurrió la desgracia. “Fueron las olas las que devolvieron el cuerpo de mi hijo por la noche”, describe Amal visiblemente emocionada.
Durante el trágico suceso, la madre se encontraba en Sevilla atendiendo a su marido, motivo por el que rechazó ir a la playa. Señala que fue obligada a mandar a sus hijos, anunciando que denunciará al CAR como responsable de la muerte de su hijo.
Este periódico ha contactado con el CAR de Sevilla, dependiente directamente del Ministerio de Inclusión Seguridad Social y Migraciones, para conocer su versión de los hechos, de este suceso en concreto y de los hechos denunciados por la portavoz de la familia, si bien al cierre de esta información no se ha comunicado nada al respecto.
El varapalo de la muerte del primogénito le ha supuesto grandes problemas psicológicos a Amal que, además, señala que todavía no le han permitido despedirse de su hijo. Como consecuencia, y ante la amenaza de los servicios sociales de quitarle la custodia de sus tres hijos, los tuvo que dejar con un familiar directo que se encontraba en Sevilla.
Un intento de pasar página
Para trata de olvidar la muerte de su hijo, Amal decidió abandonar el CAR de Sevilla ya que todo le recordaba al joven fallecido. En noviembre de 2023, el propio centro les financió el viaje a un centro de acogida de Baviera (Alemania), ciudad donde se encontraban familiares y conocidos.
Una vez allí pidieron formalmente que se les fuese reconocida la condición de refugiado, pero al tener el estatuto de refugiados en España, les indicaron que debían abandonar el país germano a los seis meses de llegar. No obstante, las autoridades alemanas le aseguraron que habían hablado con los responsables españoles de acogida y que, al aterrizar en Madrid, se harían cargo de su situación.
Sin embargo, cuando llegaron no encontraron ningún tipo de ayuda y se vieron en la calle durante cinco días. Esto les hizo tomar la decisión de volver a Alemania en autobús con los pocos ahorros que tenían. Pero la historia se volvió a repetir y a los seis meses estaban de vuelta en España, donde volvieron a Sevilla.
En la capital hispalense, el CAR les denegó el acceso al no encontrarse en el Programa Nacional de Reasentamiento por su marcha a Alemania, haciendo que pasaran dos noches a la intemperie. Sin embargo, se les facilitó un hostal durante 15 días. Una vez pasado este plazo, se volvieron a ver en la calle.
“Discrminación brutal”
Actualmente, son personas anónimas y asociaciones las que pagan un hostal a la familia, que además acuden al banco de alimentos para tener comida. Esta “discriminación brutal” que sufre Amal por parte de los organismos públicos hace que sienta que esta etapa sea “lo peor de mi vida, la humillación que he sufrido aquí no la he sufrido ni en el Líbano, ni en Siria cuando estaba en la guerra”.
Pese a que el Ayuntamiento activó correctamente una primera respuesta de emergencia, ofreciendo un lugar donde quedarse, la interrumpió cuando la necesidad seguía existiendo. Desde el Ayuntamiento de Sevilla aseguran a elDiario.es Andalucía que se ha atendido a esta familia por encima de sus posibilidades y que, al no pertenecer la familia al Programa Nacional de Reasentamiento, tienen que seguir el mismo procedimiento que el resto de ciudadanos. La Junta de Andalucía, por su parte, es la encargada de la dirección, garantía, coordinación y prestación especializada a los migrantes que vienen a España.
Según se dice en la carta que han emitido desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) al Defensor del Pueblo Andaluz, en caso de que su marcha a Alemania hubiese supuesto un incumplimiento, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones debería de haber iniciado las gestiones correspondientes para darlos de baja en el sistema y, posteriormente, comunicárselo a la familia. Sin embargo, esto no ha sucedido de forma explícita, denuncia APDHA, ya que solamente han obtenido la negativa verbal del CAR, no tramitándose así a través de la Ley 39/2015.
Este miércoles, miembros de la la APDHA, que está ayudando a Amal y su familia, acudieron a los Servicios Sociales municipales de Sevilla Este donde le consiguieron una cita de última hora. Aquí, según cuentan fuentes del APDHA a este medio, el Defensor del Pueblo les había indicado que habría una solución al tema del hospedaje pero, tras una larga espera, no pudieron concretar nada al respecto.
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