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“¡Por menos dimiten en Europa!”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el primer ministro británico, Keir Starmer, en Downing Street, en septiembre de 2025.
23 de junio de 2026 22:35 h

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No, Pedro Sánchez no es Starmer, ni España se parece al Reino Unido, ni el PSOE al implacable Partido Laborista. Este martes abundaban los columnistas y tertulianos que hacían la comparativa melancólica entre el primer ministro británico, que se va dos años después de una victoria histórica, con una mayoría muy cómoda en el parlamento y sin escándalo conocido; y nuestro presidente, asediado por tierra, mar y aire (es decir, en el frente político, el judicial y el mediático), con un ministro condenado a 24 años de cárcel, gobernando sin mayoría y sin presupuestos, y ahí sigue.

Cada vez que cae un gobierno en Europa, oímos los mismos lamentos comparando con el español. Y no hay semana que no caiga un gobierno en Europa: en los últimos ocho años ha habido seis primeros ministros en el Reino Unido (siete con el que entre ahora), otros siete en Francia, seis en Austria, seis en Rumania, ocho en Bulgaria, cinco en Eslovenia, cuatro en Finlandia, Eslovaquia, Bélgica, Lituania y Letonia, tres en Alemania, Italia, Estonia, Suecia, Países Bajos o Irlanda, dos en Portugal, Polonia, Hungría, Dinamarca… Y así podría seguir con los 27 países de la Unión Europea, pues todos han tenido cambios en el ejecutivo en estos ocho años. Todos, menos dos países: Croacia, cuyo primer ministro es el más longevo (Plenkovic, desde 2016 en el cargo). Y España, con Pedro Sánchez en Moncloa desde 2018.

“¡Por menos dimiten en Europa!”, nos gusta decir en España para criticar la resistencia a irse de nuestros políticos. Entre los dimisionarios del párrafo anterior ha habido, además de alternancias electorales, algunos casos de corrupción, crisis políticas, pérdidas de mayoría parlamentaria, presupuestos tumbados, derrotas en elecciones regionales, rechazo ciudadano, luchas internas de poder o simple agotamiento. Sánchez tiene un poco de todo, y ahí sigue. Y tampoco es una excepción en la tradición española, pues de todos los presidentes de nuestra democracia hemos dicho alguna vez eso de “por menos dimiten en Europa”: González con sus escándalos, Aznar con el rechazo ciudadano a la guerra, Zapatero con la crisis económica, Rajoy con los recortes sociales y la corrupción…

Por menos dimiten en Europa, pero Sánchez resistirá la sentencia de Ábalos, resistirá la comparecencia de este miércoles en el Congreso, y resistirá los próximos informes de la UCO, reveses judiciales y derrotas parlamentarias. Podemos poner el foco en Sánchez y su bunkerización, o en quienes lo sostienen, y en quienes no son capaces de tumbarlo. Quizás la explicación no es Sánchez, sino el miedo a un mal mayor que mantiene prietas las filas en su partido y entre sus socios. Y la incapacidad de la derecha para ser alternativa, que después de ocho años de “peor gobierno de la democracia” no son capaces ni de presentar una moción de censura. Y por cosas así también dimiten en Europa.

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