En la violencia de género, el contexto siempre importa
Hola,
A Tulia su agresor la asesinó una hora antes del juicio. Ella había hecho caso al mensaje general: denuncia. Su caso es el último en sumarse a la lista de asesinatos machistas de este año: 16. Pero no queremos que se conviertan en cifras. Tampoco que sean relatos de desgracias que parecían inevitables o tras las que hay cierta justificación. En la violencia machista siempre, SIEMPRE, necesitamos dos cosas: explicar y entender el contexto, y preguntarnos qué ha fallado.
La denuncia de Tulia dio lugar a una valoración del riesgo, que se consideró medio, a una medida cautelar -una orden de alejamiento- y a un juicio rápido que se celebraría dos días después. ¿Qué suele suceder? Que las denuncias por violencia de género solo recogen el último episodio de violencia y no el historial de esa violencia. Eso tiene varios efectos: que la violencia queda reducida a actos concretos y acotados en el tiempo, que el riesgo no contemple toda la historia previa y otros tipos de violencia que el agresor haya podido cometer, y que los juicios acaban juzgando esos episodios puntuales, y no el maltrato habitual. Lo contábamos aquí poniendo como ejemplo un caso real: Guillermo asesinó a Dori de 18 puñaladas, pero fue absuelto de maltratarla.
En el caso de Tulia, esta fue su primera denuncia, pero el relato que la familia hizo en la concentración de repulsa habla de una historia de control y violencia que se extendía en el tiempo. Por qué las mujeres no confían en el sistema o qué hace el sistema para llegar a las mujeres es una pregunta que necesitamos seguir haciéndonos. La denuncia llegó después de un episodio muy violento en el que el hombre irrumpió en su piso con un martillo y empezó a destrozar objetos.
Sin embargo, nadie pidió el ingreso provisional del hombre en prisión, y el riesgo que se le asignó al caso fue medio. Los protocolos contemplan una serie de medidas en función del riesgo. El riesgo medio implica, por ejemplo, el acompañamiento policial al juzgado. La subdelegación del Gobierno aseguraba, sin embargo, que la mujer había declinado ese acompañamiento. Y aquí es donde necesitamos más contexto.
La expertas alertan de que existe una minimización general del riesgo de la violencia machista. Esto afecta a la percepción de las propias mujeres sobre lo que puede sucederles, pero también a sus entornos y a los operadores que intervienen en cada caso. Lo contábamos aquí. Miguel Lorente explica que las mujeres deben ser informadas adecuadamente de lo que supone el nivel de riesgo que han asignado a su caso, las conductas violentas a las que está asociado, y el significado de las medidas de acompañamiento para que puedan tomar sus decisiones “con toda la información”.
Pero no solo eso. Lorente critica que la protección de una víctima no puede depender de si declina o no un acompañamiento: “¿Cuál es el objeto de ese acompañamiento policial que establece el protocolo? La seguridad de la víctima, y si la seguridad no se cubre sobre la víctima por las razones que sea, se debe adoptar una medida sobre el agresor: un seguimiento indirecto, saber dónde está el agresor, contactar con él, comprobar que está cumpliendo la orden de alejamiento, sobre todo sabiendo que esa mañana había un juicio”.
Y aquí enlazo con otro tema que hemos tratado: los juzgados infrautilizan las valoraciones forenses del riesgo en los casos de violencia machista. Porque, más allá de la valoración rápida que se hace para Viogen, los protocolos establecen que médicas y médicos forenses puedan hacer otras valoraciones del riesgo que sirva para diagnosticar la situación con más precisión.
Como decía el hijo de Tulia en la concentración de repulsa: “Que el asesinato de mi madre sirva para cambiar algo".
Va de libros
Queda poco para el Día del Libro y aprovecho para hacerte unas recomendaciones. He elegido un poco de todo. De un librito tranquilo, pausado, sin ninguna gran trama, solo un diario personal en el que se mezcla la maternidad con la búsqueda de identidad propia -'La luz y la montaña' (editorial las afueras), a la última novela negra que ha publicado hace poco Marina Sanmartín y que es super entretenida -'La doble desaparición de Abril del Pino' (Salamandra)-. Como ensayo, te traigo 'La odiocracia' (Libros del K.O), de la escritora y periodista feminista argentina Luciana Peker, un libro que recorre el panorama actual de la extrema derecha y su programa de recortes, derechos y reacción antifeminista. El reciente viaje a la Luna me ha hecho pensar mucho en 'Orbital' (Anagrama), de Samantha Harvey, un libro que habla precisamente de las vueltas a la Tierra que da un grupo de astronautas y de la belleza y profundidad que encuentran mirando desde lejos a nuestro planeta. Y 'A cuatro patas' (Random House), que se hace cargo de la revolución personal de una mujer de cuarenta y pico cuya perimenopausia le hace poner su vida patas arriba.
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Ana