ENTREVISTA Ingeniero y físico del programa Artemis de la NASA

Eduardo G. Llama: “Uno de los objetivos de este programa de viajes a la Luna es establecer una presencia permanente allí”

Eduardo García Llama, en una simulación de gravedad cero de la NASA.

A Eduardo García Llama no le da la vida para nada estos días. Tras casi 24 horas de silencio al teléfono, escribe un WhatsApp repentino: “Puedo hacer la entrevista en la siguiente hora y media o a tus 23h”, ofrece. García Llama es físico, ingeniero y responsable de guiado y control de la nave Orion en la misión Artemis I de la NASA, la primera de las tres que componen el programa Artemis, con el que la agencia norteamericana pretende volver a poner un pie en la Luna, y el tiempo es un recurso escaso a pocas jornadas del lanzamiento del cohete. Este sábado, la NASA ha cancelado por segunda vez el lanzamiento de la misión, esta vez debido a un problema con una fuga en un conducto de hidrógeno que transfiere combustible al cohete.

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Para que eso acabe sucediendo será fundamental la labor de este valenciano, que es el encargado de que la nave llegue a nuestro satélite y no a cualquier otro punto del espacio. García Llama, que trabaja para la NASA desde 2004 tras pasar por la Agencia Espacial Europea, explica que el objetivo último de esta misión es llevar a seres humanos a Marte, aunque prefiere no dibujar un horizonte temporal para ello, y explica las dificultades que presenta esa empresa. En cualquier caso, el paso previo a esa hazaña será establecer una presencia humana permanente en la Luna para desarrollar y probar los materiales y técnicas que harán posible ese futuro viaje a otro planeta.

Este físico e ingeniero, que también escribió el libro Apolo 11 (Ed. Crítica) en el 50 aniversario del primer alunizaje, cuenta que vivió con normalidad y resignación la cancelación del lanzamiento de Artemis I el pasado lunes. Ahora, con la nave ya en el aire, toca seguir su evolución desde la famosa sala de control de la NASA en Houston.

¿Cuál es su papel en la misión?

Soy responsable de guiado y control de la nave Orion en la misión Artemis I. De toda la parte de desarrollo, de pruebas en tierra, simulaciones... En la parte del vuelo y su preparación soy jefe de controladores de vuelo de ingeniería para el guiado y el control de la nave Orion en el Artemis I. El sistema de guiado le dice a la nave lo que tiene que hacer para corregir su trayectoria a la Luna, entrar en la órbita lunar, salir de ella y entrar en la tierra por donde tiene que acceder para amerizar donde debe. El sistema de guiado es el que ejecuta esas maniobras. Encender el motor principal, definir durante cuánto tiempo, con qué sistema de propulsión se tiene que ejecutar (hay tres), también orienta la nave, que a veces es necesario para apuntar una cámara a la Luna o hacer tareas diversas.

¿Por qué vuelve la NASA ahora a la Luna?

La verdad que no lo sé [se ríe]. Te puedo decir que Estados Unidos ya estuvo en la Luna y siempre ha tenido la aspiración de volver, y por alguna razón ese momento ha llegado ahora. Durante muchas décadas la NASA ha estado volando misiones del transbordador espacial, hasta ahora está también en la Estación Espacial Internacional... Lo que llamamos las órbitas bajas de la Tierra. La Estación Espacial está a solo 400 kilómetros de la tierra. Una parte importante de por qué vamos ahora –creo que es una de las claves– es que las empresas espaciales privadas tecnológicas ya tienen la capacidad para desarrollar sus propios sistemas de acceso a órbitas bajas de la Tierra. Se pueden ocupar de eso, y la NASA se puede dedicar a explorar el espacio profundo, todo aquello más allá de las órbitas bajas. Volver a la Luna y, más allá, ir a Marte. La tecnología está suficientemente madura como para que empresas privadas se encarguen de ello, bien sea a través de contratos en las que vuelen astronautas de la NASA, pero también se abre la posibilidad de que esas empresas hagan una explotación comercial privada de esos sistemas que ya han desarrollado. La NASA ya no tiene por qué hacerse cargo directo de esas misiones más bajas y podemos dar ese salto más allá para volver a la Luna.

La NASA entonces no tiene problemas con que haya empresas empezando a colonizar el espacio.

Esto entra dentro de un plan. La NASA no se ha encontrado con las empresas comiéndole el terreno. La política del país a nivel espacial ha consistido en potenciar esas empresas para que la NASA pueda desatarse de las órbitas bajas y mirar más allá. Además el Gobierno, para promover ese desarrollo, cierra contratos con esas compañías para transporte de material o astronautas a la Estación Espacial, entre otras cosas.

¿Cuál es el objetivo del programa Artemis?

El plan nos lleva a Marte. Para ponerlo en perspectiva: durante las últimas décadas siempre ha existido la pregunta de qué hay que hacer para llegar a Marte. Si se puede diseñar todo desde la Tierra o hay que desarrollar la tecnología antes en el medio lunar y aprender allí para utilizarlo después en Marte. Ha habido proponentes de una y otra vía (yo soy de la segunda, por cierto). Uno de los objetivos de ir a la Luna es tener una presencia permanente humana. Si el plan sigue su curso se va a construir una base permanente para investigación científica, para investigar los recursos locales, pero también para desarrollar y poner a prueba todas las tecnologías necesarias para que una población pueda sobrevivir por sí misma fuera de la Tierra: sistemas de energía, de uso de materiales locales para fabricar componentes o equipos, etc. Va a ser un banco de pruebas.

Cuando fueron a la Luna por primera vez [Neil] Armstrong y [Buzz] Aldrin en 1969 estuvieron allí unas horas y en un lapso de tiempo tan breve que las posibilidades de que algo falle son más pequeñas que si se está cinco meses. Si se va a Marte, por las condiciones orbitales entre la Tierra y Marte, la primera tripulación que vaya tendría que quedarse allí varios meses. Y si se tienen que quedar varios meses, o se les manda todo antes para que esté todo allí y se comprueba que esté funcionando y se puede usar o se desarrollan sistemas de forma que la tripulación en Marte pueda aprovechar los recursos locales para sobrevivir. Estas tecnologías para utilizar esos recursos es lo que se quiere probar antes en la Luna.

¿De qué horizonte temporal hablamos?

Artemis II está planeado para no antes de mayo de 2024 y Artemis III para 2025.

Pero estas dos ya irán tripuladas.

Artemis II será tripulada pero sin aterrizar, sería una misión corta de 8 o 9 días. En la Artemis III el plan es que se alunice y se da la circunstancia de que una de las personas que lo hará sería una mujer, la primera en pisar la Luna.

Ya que lo ha sacado usted, le pregunto por Marte. ¿Estamos cerca de ir?

Es una pregunta difícil de responder. Puedo poner un poco de contexto para que se entienda. La Estación Espacial o el trasbordador espacial están muy cerca de la tierra, a 400 kilómetros. Pero la Luna está mil veces más lejos, tres órdenes de magnitud, por eso es tan complicado ir. Y hablamos de misiones tripuladas, de mandar gente, no de misiones en las que no necesitas agua o comida. Pero Marte, en su punto más alejado, está como a 400 millones de kilómetros. Mil veces más lejos que la Luna de la Tierra, otros tres órdenes de magnitud. Si es tan difícil ir a la Luna, imagínate a Marte. Escribí un artículo titulado Por qué es difícil ir a Marte cuando salió la película El Marciano, y lo que sucede es que realmente piensa en lo que necesitas para mandar una tripulación de tres personas a la Luna. Dos bajan a la Luna y la tercera se queda orbitando. Para eso necesitas un cohete lunar de más de 100 metros de altura, el más potente del mundo. Imagínate llevar a seis personas a Marte; el doble de personas, mil veces más lejos, para que estén varios meses, no ya un día, y que luego puedan volver de un mundo con más masa del que cuesta más despegar, hace falta más potencia. El número de lanzamientos para preparar una misión de esa magnitud sería de 10 u 11 artemises para enviar cosas. Ahora, si piensas en crear tecnologías para que la gente viva allí por sí mismo te evitarías muchos problemas. La gente me pregunta si vamos a ir a Marte en Orión. No. Será en esta arquitectura, pero una nave diferente. La gente que vaya estará varios meses antes de volver. El aterrizaje en Marte para una misión tripulada es un problema que aún no está resuelto y salir de la superficie también es un gran problema. Está muy lejos y la tripulación tiene que estar varios meses. La gente no se imagina la complejidad de la tarea.

¿Cuánta gente trabaja en todo el programa Artemis?

Leí en algún documento interno que en todo el complejo industrial hay 70.000 personas, entre puestos directos e indirectos. Lo que sí te puedo decir es que trabajan empresas de los 50 estados de Estados Unidos.

Esto tiene una dimensión económica enorme, entonces.

El programa revierte en el tejido industrial del país. Las empresas tienen que innovar para las misiones porque con la tecnología estándar no sirve. Toda esa innovación, ese potencial que aumenta el tejido industrial del país hace que tus empresas sean más competitivas internacionalmente. Y se desarrolla todo un estímulo de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), se potencia todo esto y ese talento que se va creando se aplica a otros campos. Realmente es una inversión.

¿Cómo se vive desde dentro la interrupción por un fallo de un lanzamiento programado, como sucedió el pasado sábado?

Cuentas con que puede pasar. Te vas a casa y fuera. Nosotros [su departamento] no tenemos nada que ver con el sistema que ha fallado, ha sido en la parte de la ingeniería del cohete en sí. Sabíamos que podía pasar, no nos tomó por sorpresa y entonces no hay frustración. Se asume y a otra cosa. Lo siento, pero es poco épico.

¿Cuánto duerme un responsable de proyecto de la NASA una semana antes del lanzamiento?

[Se ríe] Muy poco. En las últimas semanas cuatro horas de media, aunque se hace un poco más llevadero porque también teletrabajamos.

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