España, junto a otros cuatro países europeos, pelea en Bruselas por mantener el precio a las emisiones contaminantes
Nueva división en el seno de Europa alrededor del cambio climático y la reducción de emisiones. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a los cuatro primeros ministros de Dinamarca, Finlandia, Portugal y Suecia, han hecho un llamamiento para que se mantenga la ambición climática y cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, ante la posición contraria de Alemania e Italia, que han propuesto la suspensión temporal del mecanismo de imposición sobre los derechos de emisión de carbono, conocido como ETS.
Sánchez, junto a los otros cuatro mandatarios, han enviado una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, con el objetivó de defender el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE como “la piedra angular de la estrategia climática e industrial de Europa”, a una semana de la celebración de un Consejo Europeo en el que la energía será un tema central.
“El próximo Consejo Europeo ofrece una oportunidad crucial para reafirmar nuestro compromiso colectivo con la ambición climática y con los instrumentos que la hacen posible. Un marco climático y energético fuerte, predecible e integrado, anclado en un ETS sólido y combinado con nuestros esfuerzos en materia de competitividad, es esencial para el futuro de Europa”, explican los cinco países firmantes de la carta.
Con la subida de precios de la energía, que se está trasladando a toda la cadena productiva, por la guerra de Irán, los países que defienden la suspensión temporal de las medidas para luchar contra el cambio climático se han hecho más fuertes. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se ha abierto a modificaciones de este sistema, pero se ha negado a suspenderlo o limitarlo durante un tiempo. En su discurso este jueves en el Parlamento Europeo, Von der Leyen señaló que “sin el ETS ahora consumiríamos 100 bcm (miles de millones de metros cúbicos) más de gas, lo que de nuevo nos haría más vulnerables y más dependientes. Por tanto, necesitamos el ETS, pero también necesitamos modernizarlo”.
Los cinco países defensores de mantener sl sistema de emisiones aseguran en su misiva que “los intentos de debilitar, suspender o restringir el ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a los pioneros, distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías. Una eliminación progresiva de la asignación gratuita es imprescindible para garantizar incentivos a la industria para que transiciones y descarbonice la economía, preservando al mismo tiempo su competitividad. Esto debe combinarse con un mecanismo CBAM eficaz para evitar la fuga de carbono. Los ajustes técnicos para reducir la volatilidad pueden ser apropiados, pero no deben comprometer la integridad ni la previsibilidad del sistema”.
En la UE hay una fuerte presión para debilitar las políticas contra el cambio climático. Ya se rebajaron las exigencias climáticas que se presentaron a la COP30 por parte de los 27 países de la UE, que tras largas horas de negociación cerraron un acuerdo con el “objetivo vinculante” de la reducción de emisiones del 90% para 2040 y un recorte de emisiones de entre el 66,25% y el 72,5% hasta 2035, que presentarán en la COP 30 de Brasil, aunque hay letra pequeña con “flexibilidades”, retrasos y cláusulas de revisión.
Además, el PP Europeo votó junto a los grupos de la ultraderecha para reducir las exigencias medioambientales a las empresas en la Eurocámara. Se rompía así el compromiso que mantenían los conservadores para evitar alinearse con los ultras.
Frente a estas posiciones, los cinco países que han pedido mantener el sistema de emisiones añaden que “han demostrado que la energía libre de combustibles fósiles puede ofrecer precios más bajos y una mayor estabilidad. Por tanto, la descarbonización no es solo una estrategia climática; es también una estrategia de competitividad. Es el camino mediante el cual Europa puede reindustrializarse sobre la base de una energía limpia, segura, asequible y producida internamente”.
Junto a los cinco países firmantes de la carta, se han sumado otros tres países (Luxemburgo, Eslovenia y Países Bajos) en la realización de una declaración informal donde apuntan a que “preservar la integridad del ETS es esencial. Debilitarlo condenaría a nuestras economías a una situación de dependencia y falta de competitividad en el futuro” y que “solo deberían considerarse ajustes específicos o quirúrgicos que ayuden a reforzar el sistema ETS para preservar la estabilidad de la señal de precios en periodos de volatilidad pero sin comprometer su finalidad ni la una señal adecuada para la descarbonización”.
Frente a esta posición, el ministro de Empresa de Italia, Adolfo Urso, abogó por “suspender” el sistema de comercio de carbono de la UE porque considera que “condena” a las compañías del bloque frente a sus competidoras de otros países, según informa EFE.
“Tal y como está formulado hoy es un impuesto sobre las empresas energéticas, que se arriesgan a no ser competitivas, por lo que es necesario suspenderlo a la espera de una reforma que sea global, organizada y eficaz”, argumentó el ministro italiano de Empresa .