Gripe, COVID y Sincitial: la convivencia de tres virus respiratorios traza un panorama incierto para los próximos meses

David Noriega

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Tres virus respiratorios. Dos viejos conocidos y uno que ha venido a alterarlo todo. La pandemia de COVID-19 ha agitado el ecosistema vírico y plantea este invierno un escenario excepcional. El VRS y la gripe, que habían tenido una circulación más limitada el año pasado, han vuelto esta temporada con un comportamiento anómalo. Y, aunque parece que ha llegado para quedarse, el SARS-CoV-2, cercado por la inmunización de las vacunas, ya da cancha a sus colegas.

La bronquiolitis que lleva a bebés a los hospitales inquieta a los médicos: "No sabemos cuándo va a llegar el pico"

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“Los tres virus ya coexisten y van a seguir haciéndolo. Estamos ante la incorporación de un virus respiratorio más [el SARS-CoV-2] y es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar”, señalaba en un encuentro organizado por el Science Media Center España el investigador del Laboratorio de Referencia de Gripe y Virus Respiratorios del Centro Nacional de Microbiología, Francisco Pozo. La cuestión es que el escenario que plantea esta convivencia vírica es difícil de predecir. Tras dos años de un sistema muy tensionado por la pandemia, está por ver cómo podrá absorber el tejido asistencial el pico de la gripe, que colapsaba las urgencias cada año antes de la crisis, sumado al coronavirus y a las bronquiolitis provocadas por el virus respiratorio sincitial (VRS).

“Las dos temporadas previas de vigilancia de virus respiratorios habían mostrado una preponderancia del SARS-CoV-2. En este sentido, tanto los virus de la gripe como el VRS habían circulado muy escasamente en nuestro medio. Como resulta habitual, si recordamos las últimas 40 temporadas de vigilancia de virus respiratorios, una vez que hemos vuelto a la vida social habitual y al abandono de las medidas de distancia social, los virus han vuelto a circular”, explica en conversación con elDiario.es el portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), José María Eiros Bouza.

Lo que los expertos han percibido este año es que se ha adelantado el periodo del virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta con más intensidad a la población pediátrica y que está tensionando algunos hospitales. “Se ha presentado una onda epidémica más temprana de lo habitual, con unas tasas de hospitalización, sobre todo en los niños más pequeños, que se ha incrementado de forma muy importante semana a semana”, explicaba la responsable del Grupo de Vigilancia de Gripe y otros Virus Respiratorios del Centro Nacional de Epidemiología, Amparo Larrauri, en el encuentro del SMC.

"Se ha presentado una onda epidémica de VRS más temprana de lo habitual, con unas tasas de hospitalización, sobre todo en los niños más pequeños, que se ha incrementado de forma muy importante semana a semana"

Según los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en la semana del 14 al 20 de noviembre, la tasa de VRS en Atención Primaria se situaba en los 107,5 casos por cada 100.000 habitantes y se disparaba hasta los 1.226,5 casos entre los menores de cuatro años. La positividad alcanza el 13,9%, frente al 7,9% observado desde el inicio de la temporada. No obstante, la preocupación apunta a los hospitales, donde el sistema de vigilancia muestra una tasa global de 8,1 casos por cada 100.000 habitantes y de 98,5 casos en el grupo de 0 a 4 años.

En la semana anterior, la 45, se alcanzaron registros similares al pico de 2021, que se produjo en la semana 49. Sin embargo, los expertos no saben cuándo alcanzará su techo el VRS, que está teniendo especial afectación en una franja de edad, la de los más pequeños, que no ha estado expuesta a otros virus desde marzo de 2020 por el confinamiento, las medidas de distancia social y las mascarillas.

Y si otras temporadas el virus sincitial era el heraldo que anunciaba la gripe, con la que convivía algunas semanas, en esta ocasión parece que se están solapando. “Estamos en una temporada gripal temprana y ya hemos pasado el umbral basal, por lo tanto podemos decir que estamos dentro del periodo de gripe, pero no sabemos cómo se va a comportar. El año pasado fue la primera vez que vimos dos ondas”, señalaba Larrauri, que espera que “el pico de VRS se dé antes que el de gripe” pero advertía que “ambos están ahí”.

De hecho, según los datos del SiVIRA, la tasa estimada de gripe en Atención Primaria se encuentra en registros ya superiores al del pico de invierno de 2021, que se produjo a finales de diciembre, con 116,9 casos por cada 100.000 habitantes. En aquella ocasión, ómicron la cortó de raíz. En los hospitales, la tasa está actualmente en los 1,9 casos, tras registrar una bajada respecto a la semana anterior. En el pico de la pasada primavera, esta no superó en ningún momento los 2,5 y en invierno se quedó por debajo del 1. El comportamiento de la gripe ya fue inusual entonces, con ese pico en primavera-verano que no se había visto antes.

"La gripe, antes de la pandemia, alcanzaba umbrales epidémicos normalmente a finales de diciembre o en enero, pero no en noviembre o a principios de diciembre"

“Normalmente, lo que veíamos [antes de la pandemia] era un incremento de infecciones respiratorias agudas, especialmente en niños pequeños por VRS y, cuando estas disminuían, empezaba a aumentar el virus de la gripe en todas las edades. Este año está siguiendo otro patrón”, indica la coordinadora del Grupo de Vacunación de la Sociedad Española de Epidemiología, Ángela Domínguez. “La gripe, antes de la pandemia, alcanzaba umbrales epidémicos normalmente a finales de diciembre o en enero, pero no en noviembre o a principios de diciembre”, añade.

En la misma semana de 2021, la tasa de infecciones respiratorias agudas graves en hospitales era de 13,6 casos por cada 100.000 habitantes. Esta temporada, se sitúa ya en los 21,8. “De momento, el sistema está aguantando. Lo que está claro es que esta concurrencia en el tiempo de VRS y gripe tensa la actividad [hospitalaria], pero lo cierto es que ya estábamos acostumbrados antes de la pandemia, especialmente con la gripe, a que el sistema sanitario estuviera a tope”, indica Domínguez, que evita hacer apuestas. “Se ha superado el umbral epidémico, pero una predicción de en qué semana se va a producir el pico máximo no la podemos decir”, señala.

Y a la gripe y al VRS, que ya se conocían, se suma ahora el Sars-Cov 2, que lleva desde marzo de 2020 alterando cualquier cadencia en los registros. “Cualquier virus que tenga una transmisibilidad muy especial puede influir en la presentación del resto de los virus respiratorios. Hasta cuándo o cómo no se puede decir con certeza”, señalaba Larrauri.

Que el virus que provoca la COVID-19 esté permitiendo a otros ganar terreno es, en parte, una buena noticia. “Ha ocasionado una pandemia con mucha carga hospitalaria, mucha mortalidad y la actividad está más contenida que si solo circulara este virus y no los otros”, aclara Domínguez. “Hemos ido viendo que cada variante implica una mayor transmisibilidad, por lo cual se transmite mas rápido, pero también una menor gravedad, porque al virus no le interesa matar al paciente”, señalaba Pozo.

La incidencia de COVID-19 también está subiendo. El sábado, las comunidades autónomas habían notificado 3.169 nuevos casos, un 1,3% más que siete días antes. Hace un año, por las mismas fechas, se registraban alrededor de 14.000 nuevas infecciones al día. El aumento se nota en las hospitalizaciones. El día 13 de noviembre había 3.372 hospitalizados, un 13% más que el mismo día de la semana anterior. Sin embargo, como se aprecia en la gráfica, la presión es mucho menor que hace un año, cuando se llegaron a superar las 20.000 camas ocupadas.

En cualquier caso, los expertos señalan que los virus respiratorios no están causando enfermedades de mayor gravedad que las que ya ocasionaban. Con todo, siguen recomendando la vacunación, que este año se ha adelantado en el caso de la gripe, y las dosis de refuerzo contra la COVID. Mientras tanto, todos coinciden en la respuesta a una pregunta que se repite cada año cuando llegan los virus respiratorios: “Lo único que se puede predecir es que no sabemos como irá”.

Tres virus respiratorios. Dos viejos conocidos y uno que ha venido a alterarlo todo. La pandemia de COVID-19 ha agitado el ecosistema vírico y plantea este invierno un escenario excepcional. El VRS y la gripe, que habían tenido una circulación más limitada el año pasado, han vuelto esta temporada con un comportamiento anómalo. Y, aunque parece que ha llegado para quedarse, el SARS-CoV-2, cercado por la inmunización de las vacunas, ya da cancha a sus colegas.

La bronquiolitis que lleva a bebés a los hospitales inquieta a los médicos: "No sabemos cuándo va a llegar el pico"

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“Los tres virus ya coexisten y van a seguir haciéndolo. Estamos ante la incorporación de un virus respiratorio más [el SARS-CoV-2] y es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar”, señalaba en un encuentro organizado por el Science Media Center España el investigador del Laboratorio de Referencia de Gripe y Virus Respiratorios del Centro Nacional de Microbiología, Francisco Pozo. La cuestión es que el escenario que plantea esta convivencia vírica es difícil de predecir. Tras dos años de un sistema muy tensionado por la pandemia, está por ver cómo podrá absorber el tejido asistencial el pico de la gripe, que colapsaba las urgencias cada año antes de la crisis, sumado al coronavirus y a las bronquiolitis provocadas por el virus respiratorio sincitial (VRS).

“Las dos temporadas previas de vigilancia de virus respiratorios habían mostrado una preponderancia del SARS-CoV-2. En este sentido, tanto los virus de la gripe como el VRS habían circulado muy escasamente en nuestro medio. Como resulta habitual, si recordamos las últimas 40 temporadas de vigilancia de virus respiratorios, una vez que hemos vuelto a la vida social habitual y al abandono de las medidas de distancia social, los virus han vuelto a circular”, explica en conversación con elDiario.es el portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), José María Eiros Bouza.

Lo que los expertos han percibido este año es que se ha adelantado el periodo del virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta con más intensidad a la población pediátrica y que está tensionando algunos hospitales. “Se ha presentado una onda epidémica más temprana de lo habitual, con unas tasas de hospitalización, sobre todo en los niños más pequeños, que se ha incrementado de forma muy importante semana a semana”, explicaba la responsable del Grupo de Vigilancia de Gripe y otros Virus Respiratorios del Centro Nacional de Epidemiología, Amparo Larrauri, en el encuentro del SMC.

"Se ha presentado una onda epidémica de VRS más temprana de lo habitual, con unas tasas de hospitalización, sobre todo en los niños más pequeños, que se ha incrementado de forma muy importante semana a semana"

Según los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en la semana del 14 al 20 de noviembre, la tasa de VRS en Atención Primaria se situaba en los 107,5 casos por cada 100.000 habitantes y se disparaba hasta los 1.226,5 casos entre los menores de cuatro años. La positividad alcanza el 13,9%, frente al 7,9% observado desde el inicio de la temporada. No obstante, la preocupación apunta a los hospitales, donde el sistema de vigilancia muestra una tasa global de 8,1 casos por cada 100.000 habitantes y de 98,5 casos en el grupo de 0 a 4 años.

En la semana anterior, la 45, se alcanzaron registros similares al pico de 2021, que se produjo en la semana 49. Sin embargo, los expertos no saben cuándo alcanzará su techo el VRS, que está teniendo especial afectación en una franja de edad, la de los más pequeños, que no ha estado expuesta a otros virus desde marzo de 2020 por el confinamiento, las medidas de distancia social y las mascarillas.

Y si otras temporadas el virus sincitial era el heraldo que anunciaba la gripe, con la que convivía algunas semanas, en esta ocasión parece que se están solapando. “Estamos en una temporada gripal temprana y ya hemos pasado el umbral basal, por lo tanto podemos decir que estamos dentro del periodo de gripe, pero no sabemos cómo se va a comportar. El año pasado fue la primera vez que vimos dos ondas”, señalaba Larrauri, que espera que “el pico de VRS se dé antes que el de gripe” pero advertía que “ambos están ahí”.

De hecho, según los datos del SiVIRA, la tasa estimada de gripe en Atención Primaria se encuentra en registros ya superiores al del pico de invierno de 2021, que se produjo a finales de diciembre, con 116,9 casos por cada 100.000 habitantes. En aquella ocasión, ómicron la cortó de raíz. En los hospitales, la tasa está actualmente en los 1,9 casos, tras registrar una bajada respecto a la semana anterior. En el pico de la pasada primavera, esta no superó en ningún momento los 2,5 y en invierno se quedó por debajo del 1. El comportamiento de la gripe ya fue inusual entonces, con ese pico en primavera-verano que no se había visto antes.

"La gripe, antes de la pandemia, alcanzaba umbrales epidémicos normalmente a finales de diciembre o en enero, pero no en noviembre o a principios de diciembre"

“Normalmente, lo que veíamos [antes de la pandemia] era un incremento de infecciones respiratorias agudas, especialmente en niños pequeños por VRS y, cuando estas disminuían, empezaba a aumentar el virus de la gripe en todas las edades. Este año está siguiendo otro patrón”, indica la coordinadora del Grupo de Vacunación de la Sociedad Española de Epidemiología, Ángela Domínguez. “La gripe, antes de la pandemia, alcanzaba umbrales epidémicos normalmente a finales de diciembre o en enero, pero no en noviembre o a principios de diciembre”, añade.

En la misma semana de 2021, la tasa de infecciones respiratorias agudas graves en hospitales era de 13,6 casos por cada 100.000 habitantes. Esta temporada, se sitúa ya en los 21,8. “De momento, el sistema está aguantando. Lo que está claro es que esta concurrencia en el tiempo de VRS y gripe tensa la actividad [hospitalaria], pero lo cierto es que ya estábamos acostumbrados antes de la pandemia, especialmente con la gripe, a que el sistema sanitario estuviera a tope”, indica Domínguez, que evita hacer apuestas. “Se ha superado el umbral epidémico, pero una predicción de en qué semana se va a producir el pico máximo no la podemos decir”, señala.

Y a la gripe y al VRS, que ya se conocían, se suma ahora el Sars-Cov 2, que lleva desde marzo de 2020 alterando cualquier cadencia en los registros. “Cualquier virus que tenga una transmisibilidad muy especial puede influir en la presentación del resto de los virus respiratorios. Hasta cuándo o cómo no se puede decir con certeza”, señalaba Larrauri.

Que el virus que provoca la COVID-19 esté permitiendo a otros ganar terreno es, en parte, una buena noticia. “Ha ocasionado una pandemia con mucha carga hospitalaria, mucha mortalidad y la actividad está más contenida que si solo circulara este virus y no los otros”, aclara Domínguez. “Hemos ido viendo que cada variante implica una mayor transmisibilidad, por lo cual se transmite mas rápido, pero también una menor gravedad, porque al virus no le interesa matar al paciente”, señalaba Pozo.

La incidencia de COVID-19 también está subiendo. El sábado, las comunidades autónomas habían notificado 3.169 nuevos casos, un 1,3% más que siete días antes. Hace un año, por las mismas fechas, se registraban alrededor de 14.000 nuevas infecciones al día. El aumento se nota en las hospitalizaciones. El día 13 de noviembre había 3.372 hospitalizados, un 13% más que el mismo día de la semana anterior. Sin embargo, como se aprecia en la gráfica, la presión es mucho menor que hace un año, cuando se llegaron a superar las 20.000 camas ocupadas.

En cualquier caso, los expertos señalan que los virus respiratorios no están causando enfermedades de mayor gravedad que las que ya ocasionaban. Con todo, siguen recomendando la vacunación, que este año se ha adelantado en el caso de la gripe, y las dosis de refuerzo contra la COVID. Mientras tanto, todos coinciden en la respuesta a una pregunta que se repite cada año cuando llegan los virus respiratorios: “Lo único que se puede predecir es que no sabemos como irá”.

Tres virus respiratorios. Dos viejos conocidos y uno que ha venido a alterarlo todo. La pandemia de COVID-19 ha agitado el ecosistema vírico y plantea este invierno un escenario excepcional. El VRS y la gripe, que habían tenido una circulación más limitada el año pasado, han vuelto esta temporada con un comportamiento anómalo. Y, aunque parece que ha llegado para quedarse, el SARS-CoV-2, cercado por la inmunización de las vacunas, ya da cancha a sus colegas.

La bronquiolitis que lleva a bebés a los hospitales inquieta a los médicos: "No sabemos cuándo va a llegar el pico"

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“Los tres virus ya coexisten y van a seguir haciéndolo. Estamos ante la incorporación de un virus respiratorio más [el SARS-CoV-2] y es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar”, señalaba en un encuentro organizado por el Science Media Center España el investigador del Laboratorio de Referencia de Gripe y Virus Respiratorios del Centro Nacional de Microbiología, Francisco Pozo. La cuestión es que el escenario que plantea esta convivencia vírica es difícil de predecir. Tras dos años de un sistema muy tensionado por la pandemia, está por ver cómo podrá absorber el tejido asistencial el pico de la gripe, que colapsaba las urgencias cada año antes de la crisis, sumado al coronavirus y a las bronquiolitis provocadas por el virus respiratorio sincitial (VRS).