El hospital de pandemias de Ayuso no sirve para acoger a los españoles que viajaban en el crucero del hantavirus
El hospital de la Comunidad de Madrid Enfermera Isabel Zendal está “especializado en la atención de emergencias durante situaciones de catástrofes y brotes de patógenos emergentes”, según su memoria oficial. En palabras de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, se trata “del mejor hospital de pandemias del mundo”. Sin embargo, los 14 españoles que llegarán en avión desde el crucero del hantavirus pasarán de largo la infraestructura, simplemente, porque no está preparada.
Estos ciudadanos irán al Hospital General de la Defensa Gómez Ulla donde sí cuentan con una unidad de aislamiento adecuada. No es la única en la comunidad madrileña. El hospital Carlos III también dispone de este servicio.
Construir el hospital Zendal, a golpe de ampliación de presupuesto, costó finalmente cerca de 200 millones de euros cuando se había planeado por 50. Un esfuerzo que contrasta con el dato de que, en todo 2023, el centro registrara el ingreso de un paciente diario. El día de la inauguración, Díaz Ayuso lo calificó como “único en el mundo”, un hito “sin precedentes en Europa” y “un hospital para España, abierto al resto de las comunidades autónomas”. Sin embargo, la misma política ha visto con malos ojos que 14 españoles que viajaban en el crucero del brote de hantavirus lleguen a la Comunidad de Madrid: “No estoy de acuerdo”, ha dicho desde su gira oficial por México.
Los viajeros aterrizarán en el aeropuerto Madrid-Barajas, en realidad, muy cerca del Zendal —esa proximidad fue uno de los aspectos subrayados por Ayuso al estrenar el edificio: “Está situado junto a un aeropuerto internacional”—. Y, según el plan, marcharán al hospital Gómez Ulla en el distrito madrileño de Carabanchel.
El denominado por la Comunidad de Madrid “mejor hospital de pandemias”, como lo llamó la presidenta en un acto público montado ex profeso para conmemorar el segundo año de su inauguración, dispuso el “cierre de las camas de hospitalización” en una de sus alas el 28 de septiembre de 2024, según su memoria de actividades más reciente. Sí afirma disponer de 12 camas de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), 24 camas de Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI) y 192 camas de hospitalización convencional.
La memoria de 2024 refleja la siguiente actividad: 266 ingresos y 331 altas en la Unidad de Rehabilitación Funcional y 120 “canalizaciones” en el centro de día para ELA, es decir, derivaciones desde otros centros sanitarios.
Con todo, aunque el Zendal tenía poco más de dos años de vida y se autodefine como “centro sanitario monográfico creado para dar respuesta a crisis pandémicas”, en 2024 dos de los tres pabellones del centro empezaron a remodelarse para una futura transformación en “centro de neuro-rehabilitación”, según indica la documentación oficial.
Así que el hospital de emergencias pensado para brotes víricos no sirve para el caso del hantavirus. Y, además, a la presidenta madrileña no le ha gustado que ingresen a estas personas en un centro sanitario dentro de la comunidad autónoma. En el acto institucional de aniversario del centro, Ayuso resumió que “gracias a su impresionante estructura, se obró el milagro reconocido por tantos madrileños y por distintas instituciones entre ellas la Unión Europea”.
Lo que sí ha considerado oportuno el Gobierno de la Comunidad de Madrid es remitir una carta al Ministerio de Sanidad —luego distribuida a los medios de comunicación— para pedir que se rastree a nueve ciudadanos navarros que viajaron en otro momento en el buque en el que posteriormente surgirían los contagios de hantavirus entre los nuevos pasajeros. La consejera Fátima Matute se hace eco de una información periodística, a pesar de que los propios viajeros han informado de que no coincidieron con el grupo afectado y que abandonaron antes ese barco.
No se trata de la primera vez que llegan a España, y también a la Comunidad de Madrid, españoles provenientes de un foco de infección. En 2020, los 21 ciudadanos que llegaron desde la ciudad china de Wuhan pasaron de manera casi automática una cuarentena de 14 días en el mismo Hospital General de la Defensa. Allí fueron observados para ver si desarrollaban síntomas de covid.
El caso del ébola
Ni siquiera esta veintena era el primer caso. En 2014, los sacerdotes españoles Miguel Pajares y Manuel García Viejo, infectados de ébola en Liberia y Sierra Leona, fueron repatriados junto a la religiosa Juliana Bohi —que finalmente dio negativo en los análisis—. Todos ingresaron en el hospital Carlos III de Madrid. El centro tuvo que reacondicionarse de urgencia para restablecer la unidad de aislamiento ya que, solo ocho meses antes, el Gobierno de la Comunidad de Madrid había decidido dentro de su plan de recortes desmontar el centro como referencia en enfermedades infecciosas y convertirlo en hospital de media estancia.
Por cierto, en ese momento, el Gobierno regional de Madrid que también presidía el Partido Popular expresó “toda su colaboración con el Ministerio de Sanidad” para acoger a los sacerdotes infectados con ébola. Entonces, el Ministerio de Sanidad estaba dirigido por Ana Mato (PP) dentro del Gobierno de Mariano Rajoy. Posteriormente, se produjo el primer contagio persona a persona en el mundo fuera de África al infectarse una de las sanitarias que atendió al misionero García Viejo.
Ahora, la Comunidad de Madrid informa de que esa Unidad de Aislamiento de Alto Nivel ha convertido al Carlos III en “el centro de España con mayor experiencia acumulada en este área”.
Mientras tanto, el 30 de octubre de 2024, el Ejecutivo de la Comunidad anunciaba que abriría “a mediados del próximo año [2025] el nuevo Centro de Neurorrehabilitación Funcional Integral en el Hospital Enfermera Isabel Zendal”. Un día después afirmaba que allí iba a instalarse además “un Instituto Experimental de Neurotecnología de Salud del Cerebro”.
Sin ninguna de esas instituciones funcionando, el pasado 7 de marzo, el Ejecutivo regional de Madrid re-anunció el Instituto Experimental de Neurotecnología e informó de que había participado en un congreso de radiología “con el objetivo de conocer las últimas propuestas tecnológicas en materia de imagen y radiodiagnóstico para su incorporación al [otra vez] futuro Centro de Neurorrehabilitación Funcional” que se había avanzado en 2024 para estar listo a mediados de 2025.