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"Con los recortes en la universidad la nómina de diciembre nos sale negativa"

Los investigadores universitarios contratados no tienen pagas extras, como Borja Rodríguez Vila, y por ello ven como su nómina de diciembre se queda en una catorceava parte de lo que debería ser.

Investigadores del grupo de Bioingeniería y Telemedicina de la Universidad Politécnica de Madrid. (Foto: E. C.)

Investigadores del grupo de Bioingeniería y Telemedicina de la Universidad Politécnica de Madrid. En el centro, Borja Rodríguez Vila, con camiseta de defensa de la escuela pública. (Foto: E. C.)

“La nómina del mes de diciembre va a ser de broma”. De esta forma expresa Borja Rodríguez Vila, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, los recortes en la universidad. Porque parece una broma que la nómina de este mes le salga a alguien negativa, o que en noviembre cobre 1.960 euros y en diciembre reciba sólo 137 euros.

Cae la tarde en un despacho muy amplio y soleado en la Ciudad Universitaria. Este laboratorio es “la joya de la corona” de la Escuela de Teleco. Está compartido por algo más de diez personas y en él tiene una mesa Rodríguez Vila. Allí, delante de su ordenador en un escritorio despejado, con unas pulseras de festivales como único toque personal, hacemos números.

Todo comienza con el Real Decreto Ley 20/2012 de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad. El decretazo del verano por el que se suprimía la paga extraordinaria y paga adicional o equivalente de este mes de diciembre. La Universidad Politécnica no tenía claro si debía aplicar o no este recorte retributivo a sus contratados por obra o servicio, aunque su fuente de financiación fuera europea o española, pública o privada. Por ello, realizó una consulta a la Abogacía del Estado, quien contestó que la ley tenía una “vocación de generalidad”.

“¿Traducción? Se tiene que aplicar a todos, explica Borja. En vez de intentar igualar a la gente por arriba en los derechos y en las facilidades, se les iguala por abajo, en los deberes”. A diferencia de los funcionarios, los investigadores no tienen paga extra sino un sueldo anual dividido en doce pagas para unos, o en catorce o quince pagas para otros, pero en diciembre cobran una única paga. Es diferente porque la extra de un funcionario supone sólo el sueldo base, sin complementos de productividad o antigüedad. Pero a los investigadores que no tienen extra se les deja la de diciembre en un catorceavo de lo que debería ser. Por ello, se da la paradoja de que el dinero ahorrado al no pagarle la extra a un funcionario, por ejemplo un catedrático, es mucho menos que lo que se le detrae al investigador este mes de diciembre.

Privilegios del cortoplacismo

Borja admite ser un “privilegiado” y por ello sus circunstancias personales le permiten superar el bache de cobrar en diciembre sólo 137 euros. “No tengo hipotecas ni familia que dependa de mí. Vivo con mi novia sin el mayor de los problemas pero a nivel moral y ético, a mí me revuelven las tripas estos temas. No era yo una persona muy política pero llegué a la conclusión de que el no posicionarte políticamente, el no enfadarte, el no expresar tus ideas, es ya de por sí un posicionamiento, el más cobarde”.

Este es el caso de Borja, que trabaja en un proyecto financiado por la Unión Europea dentro del Grupo de Bioingeniería y Telemedicina de la UPM: “Soy una persona muy bien pagada, por encima de la media, digamos que estoy en el 10% más alto. Mi sueldo son unos 30.000 euros al año. Y al mes son 1.960”. A pesar de que los investigadores renuevan su contrato cada tres meses, y por tanto cada tres meses reciben liquidaciones como si de un fin de contrato se tratase, Borja pidió que le retuvieran el IRPF de manera constante a lo largo de todo el año. Si no le hubieran hecho este favor, este investigador hubiera tenido que “pagar por trabajar este mes”, señala rotundamente.

Semanas antes de tener una comunicación oficial, Borja empezó a temerse que esto iba a pasar. “La primera noticia que tengo es de la Universidad de Granada, sale en los medios pero se publicita muy poco. En los últimos días de noviembre oí un rumor y llamé a los que nos hacen las nóminas en el rectorado y fueron los que oficialmente me dijeron que nos tenían que retener de la nómina de diciembre, y me calcularon en qué se quedaría la mía. Pero ya al día siguiente se negaban a dar datos de nóminas porque obviamente cuando yo me entero empapelo la Universidad, la empapelo de arriba a abajo, avisando a todo aquel que sea investigador de que llame a la Oficina de Transferencia de Tecnología y se interese por su caso particular porque a lo mejor se encuentra con que su nómina de diciembre es negativa. Montamos una campaña en Change.org, donde conseguimos pasar de mil firmas, mando cartas al director a ocho periódicos, me pongo en contacto con los sindicatos universitarios y el sindicato de la administración pública se sorprende enormemente. Para cerciorarse se ponen en contacto como representantes sindicales con la oficina, le vuelven a repetir lo mismo que a mí y se suman a nosotros y nos ayudan a que se publicite todo esto”.

Y el colmo de los colmos, tenemos a Ágatha Ruiz de la Prada visitando Bolivia para vender alta costura, pagada por la UPM. Es absurdo, aquí no hay dinero para la calefacción y tenemos a esa mujer viajando invitada.

No fue hasta una vez realizadas estas movilizaciones, el día 3 de diciembre, que los investigadores recibieron una carta firmada por el vicerrector de Asuntos Económicos, Linarejos Gámez Mejías, que les advierte que “la supresión de ia paga extraordinaria se debe aplicar a todos aquellos contratados cuyas retribuciones son financiadas, en todo en parte, con cargo a subvenciones”.

El Rectorado añade que son “conscientes de los problemas que puede generar esta reducción inesperada de la nómina de este mes, fundamentalmente a aquellas personas que tienen prorrateado su salario anual en doce pagas. Por ello, para ayudar a los que se encuentren en dificultades, se ha habilitado un sistema de anticipos reintegrables en seis mensualidades máximo a partir de la fecha de concesión, previo compromiso del investigador principal de que el contrato se mantendrá por ese periodo como mínimo”.

Un ahorro que no es tal

“La gran pregunta que nadie contesta es ¿adónde va ese dinero?”. Borja tiene una mente analítica y es claro explicando las cosas. Primero plantea la pregunta y de inmediato nos da la respuesta: “Ese dinero legalmente no puede ir a nada más que a pagar las nóminas de los trabajadores. Con un proyecto nacional, se lo queda la entidad financiadora, que está muy bien, eso que se han ahorrado. En el caso particular de un proyecto europeo, vuelve a la Comisión Europea. Para la Unión Europea, dinero que no has gastado ni justificado, dice ‘guay, me lo quedo yo, ya lo usaré para otra cosa’. ¿Qué solución da la Universidad? Para algunos casos, que el administrador del proyecto guarde ese dinero y lo gaste más adelante en el proyecto, añadiendo más horas o lo que sea, porque dan por hecho que esto va a a ser solo este año. Yo personalmente no me lo creo, creo que el año que viene va a volver a ocurrir y volverán a hacernos lo mismo. De todas maneras, aunque me lo creyera, y vuelvo a ponerme en mi caso particular, mi proyecto se acaba el 31 de enero. El gasto que no imputo ahora en diciembre, no puedo doblar el gasto de enero. Así que estamos haciendo el idiota, básicamente”.

El proyecto en el que trabaja Rodríguez Vila se llama Smart catheterization y está orientado a aumentar la seguridad del paciente en las intervenciones de cateterismo. Están realizando el modelado geométrico en 3D para una plataforma de realidad virtual que servirá para que los médicos no usen fluoroscopía, que es el método actual. La fluoroscopía es un aparato que tira radiografías tan rápido que te permiten ver un vídeo que es útil al cirujano que introduce el cateter por la arteria para saber moverse con acierto por el interior del cuerpo. Gracias a este proyecto se eliminaría el riesgo que supone someter a una persona a la radiación de los Rayos X para realizar este vídeo. Borja trabaja en bioingeniería aplicada, proyectos cuyos resultados se ven muy pronto, en 3 o 4 años. Smart catheterization tiene un presupuesto de cinco millones de euros y la parte que corresponde al trabajo realizado en la UPM es de sólo medio millón de euros, cuando son siete en el consorcio. Sucede así porque los gastos de personal en España son mucho menores a pesar de tener la misma carga de trabajo.

Al dejar a los investigadores con una paga ridícula en diciembre, el Estado pretende ahorrar dinero para paliar el déficit pero esta Universidad no es quien paga Smart catheterization. Tiene el coste de la luz, la calefacción, el uso de las instalaciones, los ordenadores y el acceso a los artículos pero por todo ello también recibe un canon a cuenta del presupuesto.

Los números no cuadran

La investigación es un trabajo complicado y que requiere mucha dedicación y muchas horas, sobre todo cuando llegan los finales de los plazos. A pesar de que ese final está cercano para esta investigación, en los papeles aparecerá que en diciembre Borja y los suyos han trabajado apenas nada. “Al final del proyecto –explica Borja– tengo que hacer un excel en el que justifico por cada mes que esta persona ha gastado tantas horas en hacer esto y tengo un dinero asignado por persona. Dependiendo de la categoría que tenga tiene un precio por hora. ¿Cómo justifico yo nuestro sueldo de diciembre? ¿Qué digo yo que en diciembre no hemos echado horas, que en diciembre no hemos trabajado? Claro que hemos trabajado, al igual que cualquier otro mes, un poco menos porque tenemos las vacaciones de Navidad, pero en diciembre hemos trabajado y yo voy a tener que imputar horas pero no imputar dinero, porque no me ha llegado”.

En este gran despacho compartido, donde empieza a anochecer, hay algunos rostros serios y concentrados en sus ordenadores y, en uno de los rincones, nerviosismo. Cuerpos que se levantan, que se hacen preguntan, que se enseñan papeles. “Es que aquellos van a leer su tesis dentro de unos días”, aclara Borja. “El problema que tenemos en la investigación es que la sociedad española no reconoce nada, nada, nada a los investigadores. Sobre todo a los investigadores predoctorales y postdoctorales. Se tiene en muy alto prestigio a los catedráticos de universidad pero el proceso que hay que seguir para alcanzar ese puesto está muy mal visto. Yo conozco muchos investigadores y no he conseguido todavía conocer a alguien al que alguna persona cercana de su entorno no le haya dicho deja de hacer el tonto y ponte a trabajar. Son personas que a lo mejor trabajan diez horas al día por cuatro perras. No es nuestro caso el de las cuatro perras, relativamente, por lo que a lo que nos dedicamos, la investigación aplicada, suele tener mucho más dinero que la investigación básica. Y cuando en la sociedad misma está ya tan afectado el que el investigador es un vago que no quiere trabajar, todas las putadas que puedan hacer van a resbalar”.

Acabemos con los números. El presupuesto de la Comunidad de Madrid para la Politécnica era de 225 millones de euros. Como deciden duplicar las tasas, lo reducen a 190. La pérdida de 35 millones de euros sólo se compensa en 5 o 10 millones con la subida de las tasas. Para 2013 se espera una nueva reducción pues las tasas también aumentaron este año. ”Llegamos a la degeneración absoluta de que nos están apagando muchos días la calefacción por las tardes porque no hay dinero para pagarla. Una cosa es trabajar con jersey y otra tenerte que poner el abrigo. Lo que consiguen es que tomes la decisión de irte a casa a trabajar y claro te pagas tu internet, tu calefacción, tu luz”.

Borja quiere contraponer, como ejemplo, dos formas de entender los problemas: “El CSIC tiene déficit y necesita cortar. El director ha entendido que el patrimonio del CSIC son sus investigaciones. ¿Qué van a hacer? Van a recortar personal pero van a vender edificios. ¿La otra forma de entenderlo? La UPM está construyendo edificios. Para 2013 se va a construir una residencia para estudiantes y profesores, se está construyendo un edificio nuevo que es un centro de apoyo a la innovación tecnológica. Y el colmo de los colmos, tenemos a Ágatha Ruiz de la Prada visitando Bolivia para vender alta costura, pagada por la UPM. ¡Ágatha Ruiz de la Prada vendiendo alta costura en Bolivia! Es absurdo, aquí no hay dinero para la calefacción y tenemos a esa mujer viajando invitada. No es sólo que no haya dinero, es que no se está usando bien. Estamos haciendo el idiota con eso”.

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