El PP dispuso de una caja B desde antes de su fundación
En las turbulentas aguas políticas de la Transición, una infinidad de partidos trataban de hacerse un hueco en un sistema democrático que se configuraba de manera rápida y atropellada. Algunas formaciones de izquierdas partían de la base de haber mantenido una estructura estable, en la clandestinidad o en el exilio, sobre la que apoyar su nueva andadura. La derecha, por su parte, se encontraba con la única salida de dar un barniz democrático a quienes habían ostentado el poder político e institucional durante el franquismo.
El problema que se encontraron todos los que no encajaban en la Unión de Centro Democrático era, por un lado, que Adolfo Suárez copaba casi todo el espectro de la derecha. El resto eran asociaciones, sin hechuras de partido, con más líderes que bases y comandadas por antiguos ministros y altos cargos franquistas. La mayoría logró ponerse de acuerdo y fundirse bajo la siglas de Alianza Popular (AP).
Escribe Marcos Pinherio.