Un 30% de los trabajadores esenciales de Euskadi que esperan la segunda dosis de Pfizer no acude a su cita
En el vacunódromo del hospital de Cruces, según contó una profesora a este periódico, le comunicaron minutos antes del pinchazo que no iban a abrir un vial de Pfizer para ponerle la segunda dosis porque el resto de personas citadas no habían acudido y quedaría suero desaprovechado, ya que de cada botellita salen seis vacunas. No es un caso aislado.
Entre los profesionales considerados esenciales de menos de 60 que en su día recibieron AstraZeneca como primera dosis (ertzainas, docentes y otros) y que ahora se decantan por terminar el proceso con Pfizer, un 30% no está atendiendo la convocatoria, según datos ofrecidos este martes por la consejera de Salud, Gotzone Sagardui. En definitiva, aunque aún no hay datos completos, el grupo de AstraZeneca no está optando solamente entre dos opciones, seguir con el preparado de Oxford o cambiar a Pfizer, sino que hay una tercera fórmula de peso, que es directamente quedarse con la protección ofrecida por un único pinchazo.
Por Iker Rioja Andueza.