La falta de anticipación en las residencias de mayores hace que la COVID-19 vuelva a golpear al colectivo más débil
El coronavirus se acelera en España y comienza a entrar en los lugares más vulnerables ante la propagación de la epidemia: las residencias de mayores. A pesar de que cinco meses después del inicio de la pandemia de COVID-19 no se sabe con certeza cuántas personas perdieron la vida en estos centros, sí está claro que fue un foco explosivo. El más letal. Tras el duro golpe, los casos fueron descendiendo progresivamente, pero ante la escalada generalizada de positivos que llevan a algunas voces a hablar de una segunda ola, las residencias vuelven a ser escenario de contagios y rebrotes en muchas comunidades. El temor se extiende en el sector y entre expertos y sindicatos, que alertan de que, aunque hay una mayor preparación, las carencias y la falta de anticipación pueden conducirles de nuevo al límite.
A medida que van pasando los días, son más las residencias que notifican brotes. Basta con que se confirme un contagiado para considerar que el centro afronta un brote, según las directrices estipuladas por el Ministerio de Sanidad. El problema es que “por poco que estén afectadas [las residencias] el impacto va a ser grande”, según ha explicado este lunes el director del Centro de Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón. Dicho de otra manera: “La letalidad de la COVID-19 se dispara dramáticamente por encima de los 70 años. Pasa de un 0,5 o 0,6% en estos momentos a más del 15%”, ha indicado Simón. El exdirector de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública Daniel López-Acuña lo resume de manera más taxativa: “Ahí tenemos una bomba de relojería”.
Por Mónica Zas y Marta Borraz.