Casi 600 millones de rayos en un año: el nuevo Meteosat revela la actividad eléctrica de las tormentas
El cielo descarga millones de rayos cada año y, desde ahora, Europa cuenta con una nueva herramienta para observarlos prácticamente en tiempo real desde el espacio. El Lightning Imager (MTG-LI), instalado en los satélites Meteosat de tercera generación, registró cerca de 600 millones de destellos durante su primer año completo de observación, una cantidad de información sin precedentes que permitirá conocer mejor cómo se forman y evolucionan las tormentas.
En concreto, el instrumento contabilizó alrededor de 595 millones de destellos entre julio de 2024 y junio de 2025, según los datos difundidos por la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (Eumesat). Su área de observación incluye Europa, África, parte de América del Sur, Oriente Medio y amplias zonas de los océanos Atlántico e Índico.
Los resultados forman parte del estudio 'First Year of Meteosat Third Generation Lightning Imager Observations', que ha realizado el primer balance completo de las observaciones continuadas del instrumento. Además, los investigadores destacan que se trata del primer sistema europeo geoestacionario diseñado específicamente para monitorizar de manera continua la actividad eléctrica desde el espacio.
La República Democrática del Congo es la zona más afectada
Una de las principales ventajas del nuevo sistema es que no se limita a observar los rayos que alcanzan la superficie terrestre. El Lightning Imager es capaz de captar tanto las descargas nube-tierra como las que se producen dentro de las propias nubes, estas últimas responsables de buena parte de la actividad eléctrica de las tormentas y más difíciles de registrar a traves de los sistemas convencionales que hay situados en la superficie.
El primer año de observaciones también ha permitido localizar algunos de los lugares con mayor actividad eléctrica. La mayor densidad de rayos se registró en el este de la República Democrática del Congo, una región ya conocida por encontrarse entre las zonas del planeta donde las tormentas eléctricas son especialmente frecuentes.
Más allá de ofrecer una imagen más completa de dónde caen los rayos, el enorme volumen de información recopilada puede tener aplicaciones directas. Los datos ayudarán a mejorar la predicción meteorológica y la vigilancia de fenómenos severos, pero también podrán utilizarse en ámbitos como la protección civil, la seguridad aérea y la investigación climática. Los científicos esperan además estudiar con mayor precisión la relación entre las tormentas, la circulación atmosférica y los fenómenos extremos asociados al calentamiento global.
Más de 20 rayos cada cinco minutos
Una muestra de su capacidad de deteccion y fiabilidad se produjo recientemente durante la tormenta de granizo que obligó a cancelar la tercera etapa de La Vuelta a España. Las observaciones del Meteosat mostraron una célula tormentosa sobre Font Romeu-Mont Louis, en los Pirineos franceses y a unos 16 kilómetros de la meta, que llegó a registrar más de 20 rayos cada cinco minutos.
El episodio permitió comprobar cómo el instrumento puede seguir desde el espacio la evolución de fenómenos convectivos severos casi en tiempo real. Precisamente, la actividad eléctrica constituye uno de los indicadores utilizados para conocer la intensidad y evolución de una tormenta, por lo que disponer de información continua puede ayudar a detectar situaciones potencialmente peligrosas.
En España, la actividad eléctrica también puede seguirse prácticamente en tiempo real mediante la red de detección de rayos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que registra tanto descargas nube-tierra como intranube. La llegada de los nuevos Meteosat suma ahora una perspectiva espacial de enorme alcance y permite disponer, por primera vez en Europa, de un seguimiento continuo y homogéneo de la actividad eléctrica sobre una extensa parte del hemisferio terrestre.
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