Siete millones de personas sufren cada año envenenamientos por mordeduras de serpiente
Las mordeduras de serpientes venenosas no son casos aislados, son un problema sanitario mundial más serio de lo que la gente se piensa. Una nueva investigación estima que entre 2,1 y 7 millones de personas sufren cada año envenenamiento por serpientes, mientras que el número de fallecidos podría oscilar entre 274.000 y 513.000, la gran mayoría de comunidades rurales y con menos recursos, que son las principales afectadas.
El estudio, publicado en la revista científica PLOS Medicine, ha contado con investigadores de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool y de la Universidad de Kelaniya, en Sri Lanka. Los resultados obtenidos demuestran que las mordeduras de serpientes venenosas pueden provocar enfermedades graves, discapacidades y, en los casos más extremos, la muerte. Sin embargo, la falta de datos fiables en numerosos países había dificultado hasta ahora conocer con precisión su incidencia global, especialmente en zonas rurales donde el acceso a los sistemas sanitarios y a los tratamientos puede ser limitado.
Los países más pobres son los más afectados
Para obtener una imagen más completa, los investigadores revisaron la literatura científica sobre casos registrados en 79 países entre enero de 2007 y marzo de 2025. A partir de esa información desarrollaron modelos geoestadísticos con los que calcularon estimaciones mínimas y máximas tanto de los envenenamientos como de la mortalidad asociada a las mordeduras.
Los resultados dibujan un escenario especialmente preocupante. Cada año se producirían entre 2,1 y 7 millones de envenenamientos, mientras que entre 274.000 y 513.000 personas podrían perder la vida. La amplitud de estas estimaciones responde precisamente a las dificultades existentes para cuantificar un fenómeno que afecta de manera desproporcionada a regiones con menos recursos.
“Nuestro estudio sugiere que las estimaciones previas sobre la carga de mordeduras de serpiente podrían haber subestimado considerablemente la magnitud del problema”, señalan los autores. Los científicos consideran que sus resultados evidencian la necesidad de reforzar la prevención y mejorar los sistemas que permiten detectar y contabilizar estos casos.
El impacto, además, está muy lejos de repartirse de forma uniforme por el planeta. Los países más pobres presentan las tasas de incidencia y mortalidad más elevadas, y África subsahariana aparece como el principal foco mundial: esta región concentra aproximadamente el 45% de los casos y de las muertes provocadas por envenenamientos de serpientes.
La desigualdad afecta a las consecuencias
Esta distribución convierte las mordeduras en un problema estrechamente relacionado con las desigualdades económicas y sanitarias. Las poblaciones rurales con menos recursos están particularmente expuestas, mientras que las posibilidades de recibir rápidamente atención médica y acceder al antídoto pueden resultar determinantes para evitar las consecuencias más graves.
Por ello, los investigadores reclaman mejorar la prevención, la vigilancia, el acceso a los antídotos y la atención clínica, poniendo especial atención en las zonas que soportan la mayor carga. África subsahariana y Asia aparecen entre las regiones donde ampliar el acceso al tratamiento resulta especialmente necesario.
“El envenenamiento por serpientes es una crisis mundial mucho mayor de lo que se reconocía anteriormente”, explican los autores del estudoo. Para ellos, las nuevas estimaciones son una base sobre la que aumentar los recursos sanitarios y mejorar el tratamiento en las regiones de bajos ingresos.
El estudio pone así cifras a una amenaza que hasta ahora estaba infravalorada. Millones de personas sufren cada año las consecuencias de las mordeduras de serpientes venenosas, con un impacto especialmente grave en comunidades que, al mismo tiempo, disponen de menos recursos para prevenirlas y tratarlas.
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