Barcelona apuesta por una red de refugios climáticos para aliviar el calor y proteger a la población vulnerable
En un piso alto, la noche puede alargar el calor que durante el día quedó atrapado en paredes y ventanas viejas. Algunas ciudades lo notan con más fuerza porque sus calles estrechas, sus edificios densos y sus materiales acumulan temperatura incluso cuando baja el sol. El problema deja de ser una molestia de verano cuando afecta al descanso, al trabajo y a las personas con menos margen para protegerse.
Por eso, las soluciones ya no pueden depender solo de gestos individuales como beber agua o buscar sombra. La ciudad necesita lugares frescos, accesibles y cercanos que sirvan cuando el calor hace imposible andar durante muchos metros.
El plan municipal amplía la cobertura vegetal durante dos décadas
Barcelona está desarrollando esa respuesta mediante los refugios climáticos, una red de espacios gratuitos donde la población puede refrescarse, descansar y beber agua, según informa ZME Science. El sistema incluye parques, bibliotecas, museos, centros cívicos, instalaciones deportivas y patios escolares transformados, con espacios interiores climatizados y zonas exteriores con sombra, agua y vegetación.
El arbolado acompaña esa red, aunque sus tiempos son distintos. Barcelona cuenta con un Plan Director del Arbolado 2017-2037 que busca elevar la cobertura vegetal del 5% al 30% de la superficie municipal. También prevé que al menos el 40% de las especies estén adaptadas a veranos mediterráneos más secos y cálidos, y que ninguna especie supere el 15% del total.
Esa diversidad reduce el riesgo de perder buena parte de la masa verde por una plaga, una sequía o un episodio climático duro. Los árboles enfrían, pero necesitan años, suelo, agua y cuidados. Un refugio puede abrir mucho antes de que los árboles empiecen a notarse de verdad en la ciudad.
España registró miles de fallecimientos ligados a temperaturas elevadas
El Mediterráneo afronta una presión térmica intensa porque el asfalto, el hormigón y la piedra retienen calor durante el día y lo liberan por la noche. En Europa, el calor extremo ya es el peligro ambiental más letal. En 2023 se estimaron 47.690 muertes relacionadas con el calor, aunque los investigadores apuntaron que la cifra real pudo acercarse a 58.000 por las limitaciones de conteo. España registró 175 muertes por millón de habitantes y Grecia llegó a 393. AEMET informó de que el verano español de 2025 fue el más cálido desde que hay registros, con 2,1 ºC por encima de la media de 1991-2020.
La gravedad de aquel verano no estuvo solo en los picos más duros. Las estimaciones posteriores atribuyeron 15.711 muertes al calor en España, y 10.831 se relacionaron con la exposición prolongada a temperaturas moderadamente altas.
Ese dato cambia la manera de mirar el riesgo, porque el peligro también crece durante jornadas y noches seguidas en las que el cuerpo no logra recuperarse. ZME Science subraya que Barcelona intenta responder precisamente a esa acumulación de estrés físico.
La red estival acercó estos recursos a casi toda la población
El proyecto arrancó con una experiencia financiada por la Unión Europea en 11 escuelas públicas vulnerables. El programa Refugis Climàtics a les Escoles incorporó agua, vegetación, sombra, suelo permeable y patios rediseñados. La intervención retiró 1.000 metros cuadrados de hormigón y asfalto, añadió más de 2.000 metros cuadrados de sombra e instaló 26 nuevos puntos públicos de agua.
Un comentario publicado en abril de 2026 en Nature Climate Change planteó después un marco de trabajo con tres pilares: conocimiento climático local, integración con la salud pública y gobernanza orientada a la equidad y la colaboración.
La red municipal cuenta en verano con casi 400 refugios climáticos, según los datos municipales de 2025 recogidos por ZME Science. Barcelona considera útil un refugio cuando una persona puede llegar en diez minutos a pie. Una visualización del Barcelona Supercomputing Center sitúa al 98% de la población a esa distancia de un refugio estival, aunque los investigadores siguen estudiando si los espacios sirven de forma adecuada a los grupos más vulnerables.
La mayor parte de estos refugios se integra en equipamientos que ya forman parte de la vida cotidiana de la ciudad. Así, una biblioteca mantiene su función habitual, pero durante los episodios de calor también proporciona un espacio fresco donde descansar, acceder a agua potable, utilizar los aseos y permanecer de forma gratuita durante un tiempo.
Otras ciudades estudian fórmulas parecidas frente al calentamiento
La idea circuló antes por otras ciudades. Las áreas urbanas ocupan solo el 2% de la superficie del planeta, pero concentran cerca del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. C40 Cities permitió que urbes como Barcelona compartieran aprendizajes frente al calor y las lluvias torrenciales. Júlia López Ventura, directora para Europa de la red, defiende que cada ciudad debe entender cómo actúa el calor y qué población queda más expuesta para diseñar intervenciones en viviendas y espacios públicos. Irma Ventayol, directora de la Oficina de Cambio Climático y Sostenibilidad de Barcelona, sitúa el origen local en la adaptación del modelo norteamericano a una red ya existente de equipamientos públicos.
Dentro de ese conjunto de medidas, el aire acondicionado sigue siendo una de las herramientas más eficaces para reducir los riesgos asociados al calor extremo, sobre todo entre personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y residentes en viviendas mal ventiladas. Sin embargo, también presenta limitaciones importantes. Su instalación y su uso tienen un coste que muchas familias no pueden asumir, especialmente en situaciones de pobreza energética, y además contribuye a aumentar la temperatura exterior al expulsar aire caliente a la calle.
Los refugios climáticos no enfrían toda la ciudad ni resuelven el calentamiento, pero ofrecen una pausa necesaria cuando la vivienda o el espacio público no logran proteger a los ciudadanos. Su valor está en permitir que una persona baje la temperatura corporal, beba agua y descanse antes de que el calor derive en una urgencia médica.
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