La delincuencia llamó a su puerta y Marie Van Brittan Brown respondió con el origen del videoportero moderno

El aumento de los robos y la tardanza de la policía llevaron a Marie Van Brittan Brown a idear una forma de comprobar quién llamaba antes de abrir la puerta

Héctor Farrés

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Salir de casa sin saber quién esperaba al otro lado de la puerta era una preocupación real en el barrio de Queens donde vivía Marie Van Brittan Brown, y esa incertidumbre empujó el inicio de una idea que cambiaría la seguridad en los hogares.

La alta delincuencia y los retrasos policiales dejaban a los vecinos sin una respuesta inmediata, así que Brown buscó una solución que le permitiera actuar sin depender de terceros y sin abrir la puerta a ciegas.

El sistema permitió hablar, abrir y pedir ayuda sin salir al rellano

La necesidad de identificar a cualquier visitante sin exponerse marcó el punto de partida de un sistema que acabaría registrado en 1966 junto a su marido Albert Brown, técnico en electrónica. Aquella propuesta introdujo un circuito cerrado de televisión pensado para el uso en viviendas, algo que en ese momento apenas tenía precedentes, y que respondió a un problema muy concreto del día a día en su entorno.

El proyecto tomó forma cuando Brown decidió crear un mecanismo que conectara el interior de la casa con la puerta principal sin contacto físico. La idea consistía en poder ver y escuchar a la persona que llamaba antes de abrir, algo que resolvía el riesgo evidente de enfrentarse a un intruso. Esa necesidad llevó a diseñar un sistema con varias mirillas colocadas a distintas alturas para adaptarse a cualquier visitante.

El desarrollo técnico avanzó con la incorporación de una cámara que se desplazaba verticalmente para alinearse con cada una de esas mirillas, de modo que captara imágenes desde diferentes niveles. Esas imágenes se transmitían a un monitor instalado dentro de la vivienda, lo que permitía observar la entrada sin acercarse a la puerta, y así se eliminaba la exposición directa a cualquier amenaza.

La tecnología creada por Brown sigue presente en los accesos actuales

A esa base visual se añadió un sistema de comunicación que permitía escuchar y responder a quien estuviera fuera, lo que ampliaba las opciones de control antes de tomar una decisión. También se integró un mecanismo para desbloquear la puerta a distancia en caso de reconocer a la persona, junto con un botón de alarma que avisaba a la policía de forma inmediata cuando la situación lo requería.

El conjunto quedó recogido en la patente titulada Home Security System Utilizing Television Surveillance, presentada el 1 de agosto de 1966 y aprobada el 2 de diciembre de 1969. Ese registro reconocía a Marie Van Brittan Brown como inventora principal y consolidaba una solución que, aunque no realmente no tuvo mucho éxito a nivel comercial, sirvió como punto de partida para desarrollos posteriores en el ámbito de la seguridad.

La delincuencia llevó a buscar autonomía frente a la falta de respuesta pública

La trayectoria de Brown se explica también por su contexto personal, ya que trabajaba como enfermera con horarios variables que la obligaban a entrar y salir de casa en momentos poco previsibles. Su marido, especializado en electrónica, aportó el conocimiento técnico necesario para materializar la idea, y juntos lograron construir un sistema que respondía a una situación habitual y desagradable en su vida diaria.

El entorno social en el que vivía influyó de forma clara en el proceso, ya que el aumento de la criminalidad en su zona generaba una sensación de vulnerabilidad que no encontraba respuesta rápida en los servicios públicos. Esa combinación de factores llevó a Brown a buscar una alternativa que le diera control sobre su propia seguridad sin depender de la llegada de ayuda externa.

El impacto de aquel sistema se extendió con el tiempo hacia otros ámbitos, ya que muchos negocios empezaron a utilizar soluciones similares al comprobar su utilidad. La base tecnológica que introdujo, con vigilancia por vídeo, comunicación bidireccional y control remoto de accesos, sigue presente en los sistemas actuales que se instalan en viviendas, oficinas o edificios de varias plantas.

El reconocimiento a su trabajo incluyó un premio del National Science Committee y la atención de medios como The New York Times tras la concesión de la patente, lo que situó su invención dentro del panorama tecnológico de la época. Aunque no alcanzó una producción masiva en su momento, el planteamiento que desarrolló Brown abrió una vía que hoy forma parte de la vida cotidiana en miles de hogares en todo el mundo.

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