China convierte el corazón del desierto de Xinjiang en una granja marina que ya produce cientos de toneladas de marisco

Xinjiang convierte el desierto en un centro de cría marina

Héctor Farrés

20 de enero de 2026 15:17 h

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Las grandes extensiones de tierra permiten que en un mismo territorio convivan climas opuestos y paisajes que funcionan de forma muy distinta entre sí. Esa amplitud explica que China reúna selvas húmedas, zonas montañosas con nieve permanente, llanuras fértiles y áreas áridas donde el agua escasea casi todo el año. La diversidad de biomas responde tanto a la latitud como a la presencia de grandes cordilleras que frenan o desvían las lluvias, creando contrastes extremos en distancias relativamente cortas.

En ese contexto, un desierto suele asociarse a suelos improductivos y a límites estrictos para la vida acuática. Por eso, la idea de criar especies marinas lejos de cualquier costa parece contradecir la lógica ambiental conocida. Ese contraste abre la necesidad de explicar qué tipo de soluciones permiten convertir una limitación geográfica en un sistema productivo operativo.

Un modelo que reutiliza el agua y mantiene estable la producción

Xinjiang ha desarrollado un sistema de acuicultura en zonas desérticas que en 2024 alcanzó cerca de 196.500 toneladas de producción acuática mediante control técnico del agua y el entorno. La región, situada en el noroeste del país, ha pasado de no tener tradición marina a liderar la producción acuícola entre las provincias interiores. Los datos oficiales la sitúan por delante de otros territorios del mismo arco geográfico, con crecimiento anual y salida de productos hacia mercados nacionales e internacionales.

El funcionamiento del sistema depende de una infraestructura cerrada que reduce la exposición a las condiciones externas. Los tanques, algunos de hasta 10.000 metros cuadrados, utilizan membranas impermeables que separan el agua del suelo salino. Bombas, aireadores y biofiltros trabajan de forma continua, con sensores que miden salinidad, oxígeno y temperatura.

Ese control permite mantener el agua entre 20 y 30 grados incluso cuando el exterior supera los 50. Más del 90% del volumen se reutiliza tras procesos de filtrado y sedimentación, lo que limita el consumo en una región con precipitaciones mínimas.

Las cifras muestran que el proyecto ha superado la fase experimental. En 2024, la producción total de Xinjiang se situó en torno a las 196.500 toneladas, con un aumento interanual del 6,8%. La inversión acumulada supera los 5.000 millones de dólares y ha consolidado una etiqueta comercial propia ligada al origen desértico. Parte de esa producción se distribuye dentro de China y otra llega a países como Rusia y España.

El aprovechamiento del agua subterránea y del deshielo alimenta el sistema

El punto de partida fue el aprovechamiento de recursos locales poco utilizados. Bajo el desierto de Taklamakán existen bolsas de agua subterránea salino-alcalina con una composición cercana a la del agua marina. A ese recurso se suma el agua de deshielo procedente de las montañas Tianhan, que permite ajustar la calidad del medio acuático. En lugar de alterar el entorno, el sistema reproduce condiciones estables dentro de instalaciones controladas, con tasas de supervivencia que superan el 99% en algunas especies.

De acuerdo con UZ Daily, la adaptación de especies marinas ha incluido la liberación inicial de 100.000 alevines en instalaciones de Qiemo, con una tasa de supervivencia superior al 99 %. El responsable del centro, Gong Yunhun, explicó que el proceso se apoya en análisis previos del agua y en el desarrollo de sistemas de circulación inteligente. “Estamos seguros del éxito del cultivo en el Taklamakán”, afirmó en declaraciones recogidas por ese medio.

La producción acuícola supera los 190.000 toneladas y sigue creciendo

La variedad de especies criadas se ha ampliado con el tiempo. En Xinjiang se producen salmones, tilapias, camarones, cangrejos y langostas, además de moluscos y ostras perlíferas en fase de ensayo, tal y como cuenta Yunhun. También se han aplicado técnicas de adaptación gradual para especies marinas trasladadas a entornos de agua dulce. El agua tratada de los tanques se utiliza en pruebas agrícolas, como el cultivo de arroz tolerante a la sal, lo que extiende el uso del sistema más allá de la acuicultura.

El despliegue de estas instalaciones ha tenido efectos económicos en las localidades adyacentes. Empresas como las ubicadas en los condados de Qiemo, Uqturpan o Hotan emplean a trabajadores de la zona con salarios estables y prevén ampliar capacidad. Algunos centros operan con modelos interiores de temperatura controlada y requieren pocos operarios por turno. La expansión prevista incluye nuevas granjas y la creación de decenas de puestos fijos, además de empleo flexible vinculado a la producción y la distribución.

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