Los delfines de Cabrera tienen un “nombre” propio: ¿qué son los silbidos firma y cómo funcionan?
Los delfines mulares que habitan o transitan por el Parque Nacional de Cabrera se comunican mediante sonidos pero además, cada uno de ellos tiene un silbido característico que actúa como una especie de “nombre propio”. Gracias al análisis de estas vocalizaciones, un estudio desarrollado durante dos años por la Asociación Tursiops, con el apoyo de Mallorca Preservation, ha permitido identificar al menos 82 individuos diferentes y conocer mejor cómo se desarrollan en este espacio protegido de las Baleares.
La investigación se ha basado en el análisis de más de 213.000 archivos sonoros obtenidos mediante seis hidrófonos instalados entre 30 y 80 metros de profundidad alrededor del archipiélago. Este enorme volumen de información no solo ha permitido estudiar el comportamiento acústico de los cetáceos, sino también concluir que el nivel actual de navegación en la zona no interfiere con la población de delfines mulares.
Una firma acústica única para cada ejemplar
Uno de los resultados más llamativos del estudio es que entre el 50% y el 70% de los sonidos registrados corresponden a los llamados “silbidos firma”. Según explicó José María Brotons, integrante del equipo investigador, se trata de vocalizaciones que cada delfín emite de forma repetida para identificarse frente al resto de miembros del grupo.
Este comportamiento convierte a los silbidos firma en una especie de identificador. Al igual que las personas reconocen un nombre cuando alguien lo pronuncia, los delfines utilizan estas secuencias acústicas para anunciar su presencia y facilitar el contacto entre individuos, especialmente cuando se encuentran separados o el agua dificulta la comunicación visual.
Esto ha permitido a los investigadores distinguir a cada ejemplar sin necesidad de hacer fotos ni marcarlo físicamente. El análisis acústico ha revelado la presencia de 82 delfines diferentes en Cabrera durante el periodo de estudio. De ellos, 58 fueron detectados en más de una ocasión y 12 aparecieron registrados durante todos los meses del año, lo que deja claro que están de manera continuada en el Parque Nacional de Cabrera.
Uno de los casos más llamativos es el de un mismo delfín cuyo silbido firma pudo escucharse hasta en 193 ocasiones. Este gran número de registros demuestra la utilidad de la monitorización acústica para seguir a determinados individuos durante largos periodos y conocer mejor sus movimientos y hábitos dentro del área protegida.
La actividad marítima no altera el comportamiento de los delfines
Gracias a todos los registros que han recopilado, los investigadores han calculado una densidad de 0,063 delfines por kilómetro cuadrado. Teniendo en cuenta los 282 kilómetros cuadrados que ocupa el Parque Nacional de Cabrera, estiman que, de media, unos 17,8 ejemplares se encuentran simultáneamente en sus aguas.
Además del valor científico de este censo, el estudio aporta un mensaje positivo desde el punto de vista de la conservación. Los resultados indican que la actividad marítima actual no está alterando de forma significativa el comportamiento de estos mamíferos marinos en Cabrera, un dato relevante para la gestión futura del parque y para compatibilizar la protección de la biodiversidad con los usos permitidos en este entorno.
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