Descubren fragmentos medievales que revelan una historia perdida durante siglos
Un conjunto de fragmentos de manuscritos medievales conservados en Guernsey está permitiendo recuperar una parte de la historia cultural de la isla hasta ahora apenas conocida. Las piezas, identificadas por el equipo de los Island Archives con la colaboración de especialistas como David Rundle, del Centre for Medieval and Early Modern Studies de la Universidad de Kent, ofrecen diferentes perspectivas sobre cómo los textos fueron compartidos, utilizados y preservados. Tomados en conjunto, los investigadores consideran que apuntan a la existencia de una cultura medieval cuya dimensión no se había podido apreciar hasta ahora.
Entre los restos destaca un fragmento de L’Estoire de Griseldis, un poema dramático secular atribuido a Philippe de Mézières y compuesto hacia 1395. El texto vuelve sobre la historia de Griselda, narrada por Giovanni Boccaccio en el Decamerón en 1353 y posteriormente difundida por distintos puntos de la Europa bajomedieval. La importancia del hallazgo reside en la excepcional rareza de esta versión: únicamente se conserva en otro manuscrito conocido y en dos ediciones impresas posteriores del siglo XVI.
Una obra que salió de los círculos de la corte francesa
El fragmento de Guernsey aporta además información sobre la circulación de esta obra. Hasta ahora se consideraba que la pieza teatral había circulado inicialmente, con toda probabilidad, en ambientes relacionados con la corte real francesa, pero el hallazgo demuestra por primera vez que también fue leída fuera de esos círculos. Según los investigadores, esta evidencia ayuda a entender cómo el texto fue copiado y compartido y de qué manera pudo llegar posteriormente a una audiencia más amplia durante el siglo XVI.
David Rundle destaca precisamente la diversidad que presenta el conjunto. El especialista de la Universidad de Kent señala que los fragmentos abarcan distintas materias y fechas y considera que, reunidos, permiten entrever una realidad cultural que hasta ahora no había sido imaginada. La investigación tampoco se considera terminada: aunque ya se han identificado muchos de los principales elementos de las piezas encontradas por el equipo de los Island Archives, Rundle sostiene que todavía queda información por descubrir y que probablemente existan otros fragmentos pendientes de salir a la luz.
Un hallazgo que comenzó buscando otro documento
El proyecto tuvo su origen en una búsqueda diferente. Callum Tostevin-Hall, asistente de los Island Archives de Guernsey, trataba de localizar una copia del siglo XVI de la Extente of Guernsey de Eduardo III, fechada originalmente en 1331, cuando observó que la referencia archivística mencionaba una cubierta de vitela con texto latino retirada de un cuaderno durante una intervención de conservación anterior. Al examinarla descubrió que se trataba claramente de un bifolio procedente de un manuscrito medieval que había sido reutilizado.
Aquel hallazgo abrió el camino a la identificación de varias piezas. Tostevin-Hall explica que pudo atribuirse personalmente el descubrimiento de algunos de esos fragmentos y considera que, observados en conjunto, ofrecen una visión sin precedentes del pasado medieval de Guernsey. El trabajo se ha desarrollado desde los Island Archives y también ha permitido identificar materiales conservados en el Greffe, una labor en la que la archivera Vikki Hart destaca igualmente la colaboración prestada por Gillian Lenfestey.
La propia supervivencia de los manuscritos constituye otra de las particularidades del descubrimiento. Hart define los fragmentos como llamativos ejemplos tempranos de reciclaje: antiguos pergaminos que dejaron de cumplir su función original fueron reutilizados y, precisamente gracias a esa decisión práctica, consiguieron atravesar los siglos. Lo que en su momento fue simplemente una forma de aprovechar un material disponible ha terminado preservando partes de la historia de la isla que, según la archivera, de otra manera se habrían perdido.
Los Island Archives pretenden ahora ampliar el alcance de la investigación y acercar los hallazgos al público. Para ello han organizado una jornada académica el 10 de septiembre de 2026 que incluirá una mesa redonda con especialistas de Reino Unido y Francia, una sesión de trabajo directo con los fragmentos y una conferencia abierta a la comunidad local. La iniciativa busca aumentar el conocimiento sobre estas piezas y fomentar nuevos estudios sobre unos manuscritos de los que, según los propios investigadores, todavía queda mucho por descubrir.
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