De la Edad del Hierro hasta Roma: las sandalias de esparto eran pieza clave en la minas de Riotinto

Sandalias elaboradas con esparto halladas en el enclave minero de Urium

Àlex Gonzàlez

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Las minas de Riotinto, en la provincia de Huelva, siguen proporcionando datos sobre la vida cotidiana de quienes trabajaron en uno de los complejos mineros más importantes de la antigua Hispania. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Granada ha analizado ocho suelas de sandalias elaboradas con esparto y datadas entre hace 2.000 y 2.400 años, revelando que este tipo de calzado se utilizó de forma continuada desde la Edad del Hierro hasta la época romana.

Las piezas fueron recuperadas en el enclave de Urium, dentro del antiguo distrito minero de Riotinto, concretamente en el sector Nuevo Filón Norte 1. Su extraordinario estado de conservación se debe a que aparecieron enterradas en dos grandes acumulaciones de ceniza procedentes de la limpieza de hornos metalúrgicos. Estas condiciones protegieron las fibras vegetales del paso del tiempo, un fenómeno poco habitual en arqueología y que ha permitido estudiar con gran detalle unos objetos de los que apenas se conservan.

Mapa de ubicación de Riotinto, y del Nuevo Filón Norte 1.

Un calzado resistente para un trabajo exigente

Una de las principales aportaciones del estudio procede de la datación mediante carbono 14 realizada sobre tres de las sandalias. Los análisis muestran que pertenecen a momentos históricos diferentes: una corresponde al siglo I d. C., otra se sitúa entre los siglos II y I a. C., mientras que la más antigua se fecha entre los siglos IV y II a. C. Estas diferencias cronologicas demuestran que el mismo tipo de calzado permaneció en uso durante varios siglos, a traves de distintas etapas históricas.

Las sandalias estaban fabricadas con cuerdas trenzadas de esparto, una fibra vegetal abundante en el suroeste de la península ibérica gracias a su resistencia y flexibilidad. El estudio ha permitido reconstruir parte del proceso de fabricación y constatar el elevado conocimiento técnico de los artesanos de la época. Las cuerdas más gruesas y homogéneas se destinaban a las zonas sometidas a mayor tensión y desgaste, mientras que las más finas se utilizaban en los amarres y en los elementos de unión, una elaboración cuidadosamente diseñada para prolongar la vida útil del calzado.

Los investigadores consideran que estas sandalias ofrecían protección y un mejor agarre a los trabajadores en un entorno especialmente duro, caracterizado por terrenos irregulares, humedad y continuos desplazamientos dentro de las explotaciones mineras. Su permanencia durante varios siglos apunta a que se trataba de una solución eficaz y perfectamente adaptada a las necesidades de los que desarrollaban estos trabajos.

Cuidando los objetos para no deteriorarlos

Las excavaciones también han permitido recuperar otros objetos confeccionados con fibras vegetales, entre ellos cuerdas y cestas, conservados gracias a las mismas condiciones excepcionales del yacimiento. Para estudiar las sandalias sin deteriorarlas, el equipo recurrió a técnicas avanzadas como la Microscopía Electrónica de Barrido y la Microtomografía de Rayos X, herramientas que permitieron analizar la estructura interna de las fibras y conocer con precisión su sistema de fabricación. Gracias a estos métodos, los investigadores han podido documentar una tradición artesanal que perduró durante siglos y que destaca la importancia de las fibras vegetales en la economía y en la vida cotidiana de los antiguos distritos mineros del suroeste peninsular.

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