Unas huellas dactilares de hace 2.200 años revelan quién pudo construir las estatuas del ejército de terracota
Hace más de 2.000 años, el emperador Qin Shi Huang ordenó la construcción de un enorme ejército de terracota para proteger su mausoleo después de la muerte. El conjunto, formado por miles de figuras de soldados, caballos y carros de guerra, se ha convertido en uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de China.
Ahora, un estudio publicado en la revista Journal of Cultural Heritage apunta a que las personas que participaron en la fabricación de estos guerreros de terracota podrían ser más diversas de lo que se pensaba. Entre los artesanos, además de hombres adultos, también había mujeres y niños.
La investigación, dirigida por la arqueóloga Xiaoxi Li, del Museo del Mausoleo del emperador Qin Shi Huang, ha analizado las huellas dactilares que quedaron impresas en la arcilla durante la elaboración de las esculturas. “Las huellas dejadas involuntariamente en arcilla sin cocer ofrecen una fuente única de evidencia directa sobre las características demográficas de los alfareros antiguos”, señalan los autores en el estudio.
Estas marcas de los dedos de los artesanos, que en el caso de los guerreros de terracota se han conservado durante más de dos milenios, han ofrecido nuevas pistas hasta ahora desconocidas sobre las personas que trabajaron en las populares figuras militares chinas.
La historia estaba en las huellas
El equipo examinó varios guerreros, pero todos procedían de un mismo sector arqueológico. “Se extrajeron con éxito un total de 79 huellas dactilares claras impresas en 36 de los soldados de cerámica para determinar la edad y el sexo [de los artesanos], con entre 1 y 5 huellas por figurilla”, explican los auotes.
Los resultados sugieren que el grupo de trabajadores estaba compuesto por hombres adultos, mujeres adultas y menores de 15 años. Los investigadores plantean que los aprendices más jóvenes podrían haber realizado tareas sencillas, como colocar pequeños adornos en las armaduras, mientras los artesanos experimentados se encargaban de trabajos más complejos.
A pesar de la relevancia del hallazgo, los expertos señalan que sus resultados deben interpretarse con cautela. La muestra es limitada, por lo que será necesario analizar más figuras para comprobar si este patrón se repite en otras partes del impresionante yacimiento que fue descubierto en 1974 cerca de la ciudad de Xi’an por un grupo de agricultores.
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