La película que costó 15.000 dólares, ganó casi 200 millones y aterrorizó hasta a Spielberg
En 1999, el género de terror vivió uno de sus grandes momentos en el cine. Fue el año en el que se estrenó El proyecto de la Bruja de Blair, una película de bajo presupuesto que popularizó el conocido found footage o metraje encontrado. El largometraje presentaba al espectador una serie de grabaciones realizadas por tres jóvenes que desaparecen, como si las imágenes hubieran sido encontradas después de la desaparición.
Este recurso, totalmente novedoso a finales de los 90, se convertiría en una de las fórmulas más reconocibles del cine de terror de las décadas posteriores. Quizá una de las que mejor supo explotar esta técnica narrativa fue la película que se estrenó en 2007 y fue escrita y dirigida por el cineasta Oren Peli.
Hablamos, como no podía ser de otra forma, de Paranormal Activity. La premisa de la película era bastante sencilla. Katie y Micah son una pareja joven que comienza a experimentar una serie de fenómenos extraños dentro de su propia casa. Para descubrir qué está ocurriendo, deciden instalar una cámara en el dormitorio y así poder grabar durante toda la noche.
Casi sin quererlo, Peli había encontrado la clave para el éxito, pues su película no necesitó grandes escenarios, criaturas ni elaborados efectos especiales para que el público experimentara el miedo desde su asiento. Una cámara fija, una habitación y la espera a que algo suceda fueron suficientes para mantener al espectador en tensión. Nadie se esperaba que aquel largometraje, aparentemente sencillo, fuera a convertirse en uno de los más rentables de toda la historia de Hollywood.
Un fenómeno global
Oren Peli, que hasta entonces no había dirigido un largometraje, decidió rodar la historia con medios mínimos y convirtió su propia casa en el escenario principal. Este asumió las funciones de director, guionista y productor, mientras que Katie Featherston y Micah Sloat fueron los encargados de interpretar a la pareja protagonista. No hizo falta mucha gente más para poner en pie el proyecto. La película nació así lejos de los grandes estudios de Hollywood, con un presupuesto de apenas 15.000 dólares.
Esta se terminó en 2007 y comenzó entonces su recorrido por festivales antes de despertar el interés de Hollywood. Lo que había empezado como una producción independiente, rodada con recursos muy limitados, acabaría llegando a manos de Paramount Pictures. El estudio vio el potencial y puso en marcha una estrategia de distribución que terminaría convirtiendo aquella pequeña película de terror en un fenómeno internacional.
La cinta incluso llegó a la casa de Steven Spielberg, quien tiempo después contó que esta había conseguido aterrorizarlo, llegando a pensar que el DVD estaba “embrujado”. “El día después de verla se encontró con que la puerta de su habitación estaba cerrada por dentro... estando vacía. El cerrajero tampoco pudo abrirla y tuvo que acabar serrándola”, contó el propio Peli tiempo después.
Paranormal Activity terminó recaudando casi 200 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos del cine de terror.
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