Con 3.500 escalones, 13 niveles y a una profundidad de 20 metros, este es uno de los “baori” más grandes y profundos del mundo

El Chand Baori está situado en la localidad de Abhaneri, cerca de Jaipur.

Laura Cuesta

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En las regiones más áridas de la India, donde las lluvias se concentran durante el monzón y el resto del año el agua escasea, surgió hace miles de años una pregunta. ¿Cómo se podía conseguir agua cuando dejaba de llover? Mucho antes de que existieran las presas y las redes modernas de abastecimiento, los ingenieros encontraron una solución. Al resultado, lo llamaron “baori”.

Los baoris son unos depósitos de agua escalonados muy característicos de la India que nacieron con el objetivo de garantizar el acceso al agua en regiones donde las lluvias eran escasas y estacionales. Estos comenzaron a construirse entre los siglos II y IV d. C., aunque su desarrollo alcanzó su máximo esplendor entre los siglos VII y XVI.

Los pozos tenían cientos o miles de escalones, lo que permitía llegar hasta el agua independientemente de su nivel. Su principal función era almacenar el agua de lluvia y facilitar el acceso al nivel freático, pero los baoris también actuaban como reguladores térmicos. A medida que se bajaban escaleras, la temperatura podía ser entre cinco y diez grados inferior a la del exterior.

Entre todos los baoris de la India, el más famoso es Chand Baori, situado en la localidad de Abhaneri, en el estado de Rajastán, a unos 90 kilómetros de Jaipur. Fue construido entre los siglos VIII y IX por orden del rey Chanda, de la dinastía Nikumbha, justo en frente al templo de Harshat Mata, dedicado a la diosa de la alegría y la felicidad.

El Chand Baori hoy en día

Hablamos de un lugar único en el mundo que destaca por sus enormes dimensiones. Con 13 niveles, unos 3.500 escalones dispuestos en un patrón geométrico perfectamente simétrico y una profundidad cercana a los 20 metros, está considerado uno de los pozos escalonados más grandes y profundos de la India.

Cuando empezó a funcionar, el Chand Baori permitía captar el agua de los monzones y almacenarla durante los largos periodos de sequía. Además, la profundidad del depósito ayudaba a mantener una temperatura mucho más baja que en el exterior. De esta forma, el baori se convertía también en un lugar de reunión, donde los habitantes podían refugiarse del calor extremo mientras socializaban.

Sin embargo, con la llegada de los sistemas modernos de abastecimiento de agua durante la época colonial y, sobre todo, en el siglo XX, muchos de estos baoris quedaron abandonados. En el de Abhaneri, actualmente el agua está estancada, por lo que ya no se usa como pozo, pero está abierto al público como un monumento turístico que se puede visitar.

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