¿Cómo se fundó Roma realmente? El mito de Rómulo y Remo ha hecho mucho daño

Los primeros años cambiaron el destino de los gemelos

Héctor Farrés

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Un llanto rompe el silencio mientras la corriente se lleva una pequeña cesta sin un destino claro. Dentro viajan Rómulo y Remo, dos recién nacidos abandonados para morir en el río, pero su historia cambia por completo cuando una loba los encuentra y los alimenta como si fueran sus propias crías.

Aquel momento marca el comienzo de una historia extraordinaria. Los hermanos sobreviven cuando todo apuntaba a un final trágico y crecen lejos de cualquier protección humana, en un entorno que forja su carácter y su resistencia. Desde ahí arranca el camino que llevará a la fundación de Roma, con una rivalidad entre ambos que acabará en un enfrentamiento mortal y dejará el poder en manos de un solo hermano.

Una loba mantuvo con vida a los dos hermanos

La tradición sitúa el origen de Roma en este relato, aunque el propio desarrollo del mito convive con otra explicación histórica que describe un proceso más lento y colectivo. La narración de los gemelos ofrece una versión compacta y cargada de símbolos, mientras que la arqueología apunta a la formación progresiva de un asentamiento en el entorno del Tíber.

El peligro comienza antes de que los niños puedan siquiera valerse por sí mismos. Amulio, que había arrebatado el trono a su hermano Numitor, ve en esos gemelos una amenaza y ordena su eliminación para evitar que reclamen el poder en el futuro.

La decisión no deja margen de error, porque los recién nacidos son colocados en una cesta y empujados a la corriente del río, donde la muerte parece inevitable. Sin embargo, la corriente no cumple su función y la cesta queda detenida en un remanso, lo que abre una posibilidad inesperada en medio de una ejecución planificada.

La nueva ciudad nació entre disputas y decisiones

Todo cambia cuando la cesta queda detenida en la orilla. Una loba se acerca al oír el llanto y, en vez de atacarlos, los amamanta como si fueran parte de su propia camada. Gracias a ese gesto, los gemelos sobreviven a los primeros días de vida lejos de cualquier protección humana.

Poco después, el pastor Fáustulo los encuentra y los lleva a su casa, donde él y su esposa, Larentia, se encargan de criarlos. Desde ese momento crecen en un hogar, aunque su historia siempre queda marcada por aquel comienzo tan fuera de lo común.

Rómulo organizó los primeros pasos de la nueva ciudad

El paso a la edad adulta no elimina la tensión que acompaña a su nacimiento. Cuando descubren quiénes son y qué ocurrió con su familia, deciden enfrentarse a Amulio. Los dos hermanos regresan a Alba Longa, acaban con el usurpador y devuelven el trono a su abuelo Numitor. Con ese asunto resuelto, fijan la mirada en un nuevo objetivo: fundar una ciudad propia. Sin embargo, ese proyecto pronto provoca un enfrentamiento entre ambos.

La discusión sobre quién debía gobernar y el lugar donde debía levantarse la ciudad llevó a los dos hermanos hasta el momento que cambió su destino. Después de consultar los augurios, Rómulo entendió que los dioses estaban de su parte y marcó el perímetro sagrado de Roma con un ritual.

Remo cruzó el límite que su hermano acababa de trazar para burlarse de esa decisión. Rómulo lo mató tras considerar que aquel gesto desafiaba la autoridad de la nueva ciudad, y ese episodio convirtió el respeto a sus normas en el principio sobre el que, según la tradición, nació Roma.

El fundador impulsó instituciones, preparó la defensa y afrontó la falta de mujeres

Con Rómulo como único dirigente, la ciudad comienza a tomar forma. Se organiza un consejo de ancianos, se seleccionan hombres para la defensa y se estructura un primer núcleo militar. La falta de mujeres genera otro problema que se resuelve mediante el rapto de las sabinas, lo que introduce nuevas tensiones que más tarde derivan en enfrentamientos y acuerdos con otros pueblos cercanos. La expansión no se produce de manera pacífica, sino a través de guerras, alianzas y decisiones que amplían el territorio y consolidan el poder.

El relato funciona también como una forma de explicar cómo debía entenderse Roma a sí misma. La intervención de Marte y el uso de augurios sitúan el origen en un plano divino, mientras que la violencia inicial y el fratricidio señalan que el orden de la ciudad exige obediencia incluso cuando implica romper lazos personales. La figura de Rómulo resume ese papel, como fundador que impone normas y establece una estructura que permite sostener el crecimiento posterior.

La arqueología describe un nacimiento global de Roma

La investigación histórica, sin embargo, dibuja un escenario distinto que se apoya en restos materiales. Las excavaciones en el Palatino muestran cabañas y asentamientos del siglo VIII a.C., lo que coincide con la cronología tradicional pero no confirma la existencia de los personajes.

Esos hallazgos apuntan a varias aldeas que se desarrollan cerca del Tíber y que terminan uniéndose por interés común, tanto para protegerse como para facilitar el intercambio.

Ese proceso no responde a un momento único ni a la acción de un solo fundador. La ciudad surge a partir de comunidades latinas y sabinas que crecen, se relacionan y acaban formando una estructura urbana más compleja.

La figura de Rómulo puede interpretarse como una representación de ese proceso, condensada en un personaje que permite contar de forma clara un origen que, en realidad, fue mucho más largo y compartido.

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