La plaga que acabó con 4.000 millones de árboles y dejó sin castaños a Estados Unidos

Fotografía de un castaño americano en el centro de Maryland realizada en 1914.

Laura Cuesta

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Durante siglos, el castaño americano fue uno de los árboles más importantes de los bosques del este de Estados Unidos. Desde Maine hasta Florida, pasando por el valle de Ohio y hasta el río Misisipi, millones de ejemplares de este árbol dominaban el paisaje estadounidense.

Los castaños, que podían alcanzar normalmente unos 30 metros de alto y superar los tres metros de diámetro, proporcionaban alimento y sombra a una gran variedad de animales, además de una madera muy preciada que era utilizada por industrias de todo el país. Sin embargo, la historia de este árbol sufrió un contratiempo a comienzos del siglo XX.

En 1904, el jefe forestal Hermann Merkel detectó que los castaños americanos del zoológico del Bronx, en Nueva York, comenzaron a presentar lesiones en la corteza que acababan interrumpiendo el transporte de agua y nutrientes, provocando finalmente su muerte. El problema es que aquella enfermedad no quedó limitada al zoológico y terminó propagándose rápidamente por todo el país.

El responsable de la enfermedad era el hongo Cryphonectria parasitica, originario de Asia y cuyas esporas podían propagarse por el viento, el agua, los animales y la actividad humana. Algunas fuentes estiman que la enfermedad avanzó por los bosques de EE.UU. a una velocidad de hasta 80 kilómetros al año.

El resultado fue una de las mayores catástrofes forestales de la historia de Norteamérica. Se calcula que la plaga acabó con cerca de 4.000 millones de castaños americanos, transformando por completo los bosques en los que, durante siglos, había sido una de las principales especies. 

¿Una nueva era?

Más de un siglo después, la historia del castaño americano tiene un nuevo capítulo. Investigadores y organizaciones conservacionistas llevan décadas trabajando para desarrollar árboles capaces de resistir la enfermedad y así recuperar la especie. El objetivo es conseguir que nuevos castaños puedan crecer, reproducirse y volver a ocupar parte de su antiguo territorio.

A principios de octubre, el zoológico del Bronx recibió 20 castaños americanos híbridos donados por el New York Restoration Project en colaboración con The American Chestnut Foundation. Hoy en día, el castaño americano se considera funcionalmente extinto en estado silvestre, por eso los programas de conservación trabajan con estos híbridos que son resistentes al hongo. La noticia está siendo muy comentada allí, pues es la primera vez en más de un siglo que se plantan castaños americanos en el lugar donde Hermann Merkel documentó la enfermedad del árbol en 1904.

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